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A propósito de una denuncia de abuso sexual de parte de un profesor de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),  hecha por una de sus estudiantes, se  ha desatado una intensa polémica entre la vanguardia, organizaciones políticas y grupos feministas, que ha trascendido las fronteras del país.

El profesor Sergio Moissen no es cualquier profesor. Se trata de un dirigente y principal vocero del Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS), organización hermana del PTS argentino y del movimiento internacional de Mujeres Pan y Rosas, organizaciones que se reclaman de la Izquierda Trotskista.

El hecho es de suma gravedad y obliga a las organizaciones que nos reivindicamos del trotskismo revolucionario a sentar posición de manera clara, no solo por lo que ello implica para quienes luchamos a diario de manera decidida contra la opresión machista y contra todo tipo de opresión sostenida y naturalizada por este sistema capitalista al cual combatimos desde todas las trincheras, sino porque el MTS califica su despido como expresión de una campaña de “hostigamiento político y moral” en un proceso de “juicio sumario” por parte de las directivas de la institución.

Este tema adquiere, a nuestro modo de ver, una enorme importancia porque pone en discusión la moral y los métodos de los revolucionarios, tanto al interior de nuestras filas como de cara a los movimientos de los explotados y oprimidos.

La barbarie capitalista: el machismo nos destruye

Vivimos en una sociedad decadente y descompuesta. Los datos de violencia contra las mujeres son aterradores. Mil millones de mujeres, o una de cada tres en el planeta,  han sido golpeadas, obligadas a tener relaciones sexuales o sometidas a algún tipo de abuso. En América Latina y el Caribe el promedio diario de feminicidios es de doce mujeres. Solo hablando de violencia estos son los datos oficiales de Naciones Unidas, institución de quienes gobiernan el planeta. Pero cabría preguntarse: cuantos casos de violencia contra la mujer quedan en el anonimato? Cuántas humildes trabajadoras acosadas por jefes se ven obligadas a callar para no perder el empleo? Cuantos casos de jóvenes madres obligadas a serlo quedan por fuera de las estadísticas oficiales? Cuantas mueren por causa de abortos inseguros?  El capitalismo en decadencia no solo lleva al extremo la explotación de los trabajadores en su conjunto, sino que se vale de la opresión existente para profundizarla y llevar al límite a los sectores oprimidos. Todas las opresiones, la de la mujer, la de los negros, la de los inmigrantes, la de la comunidad LGBTI han sido históricamente y son hoy utilizadas para dividir a los trabajadores, para enfrentar a unos contra otros, para restar su fuerza y unidad en la lucha. El mejor ejemplo de lo que decimos es nada menos que Donald Trump, presidente de la mayor potencia imperialista, con su política xenófoba, machista y homofóbica.

Por eso para los revolucionarios es un deber y un principio no solo luchar contra la explotación sino contra esa doble moral, contra esa ideología burguesa que está detrás y sustenta la opresión. Es nuestro deber combatir el machismo en todas sus expresiones desde las más perversas y violentas hasta las más sutiles e imperceptibles.  Y es un deber no solo de las mujeres, es un doble deber de quienes se reivindican revolucionarios socialistas, más aún si son hombres.

¿Qué hace una organización política revolucionaria en esa situación?

Coincidimos con las 9 organizaciones feministas que se declararon en apoyo a la joven chilena estudiante que denunció el abuso, en que las mujeres no podemos callar frente a estos hechos. Y es necesario  reconocer que en la mayoría de los casos el hombre aprovecha su posición de poder, porque en la relación estudiante maestro no hay igualdad, aunque debería haberla, el estudiante tiene una relación de subordinación y más aún si se es mujer.

En su defensa, el MTS dice que Sergio es un reconocido luchador social y activista, profesor de asignatura de la facultad hace 4 años. Participó en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, del #yosoy132, fue detenido el 10 de junio del 2013 junto a otros activistas por las fuerzas represivas de Mancera, y viajó para llevar su solidaridad y la de su organización a las obreras maquiladoras en lucha de Ciudad Juárez, ciudad golpeada por los feminicidios y la violencia contra las mujeres; además de candidato por la Fórmula 5 Anticapitalistas a la Constituyente en el 2016.”

Ser de izquierda combativa, militante y apoyar la lucha contra el machismo no garantiza que no se puedan cometer actos machistas. Un partido es revolucionario no porque no registre casos de machismo en sus filas, porque eso es inherente a la degradación de la sociedad capitalista imperialista que nos penetra. Será revolucionario por cómo reaccione ante los actos machistas, por cómo combata el machismo en sus filas, por cómo eduque y prepare a su militancia y a la clase trabajadora para esa batalla. Y si lo hace así saldrá fortalecido porque mostrará que aplica el programa que defiende. En cambio si no procede así corre el riesgo de sucumbir como partido revolucionario

La verdad, para que no suene como excusa,  y exactamente por ello, Sergio Moissen, debería ser el primero junto con su organización y el movimiento feminista Pan y Rosas, en pedir la conformación de una COMISION INDEPENDIENTE y Clasista, integrada por personas de las organizaciones del movimiento y la juventud estudiantil, hombres y mujeres de irreprochable moral, para que realicen una investigación sobre los hechos objetivos y den un veredicto, al cual deberán someterse.

En su declaración del 31 de mayo, el MTS dice que  desde marzo hicieron su comisión pues  “El objetivo era conocer de primera mano su versión y tomar cartas en el asunto, dada la importancia que le damos a la lucha contra el machismo y contra todo tipo de opresión dentro y fuera de nuestras filas. A partir de ello, realizamos una investigación seria y profunda” la cual determinó que “a partir de ello no identificamos una situación de acoso o abuso  sexual por parte de Sergio”. Pero no hicieron pública su existencia y conclusiones, dada la gravedad de la denuncia, ante el conjunto de la comunidad universitaria.

La compañera afectada, que no es militante de esa organización, insiste en que si hubo (el abuso).  Por lo tanto no es correcto, ni serio, ni profundo, ni parte de la moral y métodos de la democracia obrera que se haga unilateralmente uso de los mecanismos internos de la organización a la cual pertenece el acusado para que realice una investigación porque no se puede ser juez y parte.. Este tipo de COMISIÓN  INDEPENDIENTE no solo es necesaria sino que hace parte de la tradición del movimiento revolucionario porque hace a su moral y a su método para enfrentar de manera clara y transparente acusaciones de este tipo, separando lo moral de lo político. Las organizaciones de los trabajadores, estudiantes y movimientos sociales tienen sus métodos y moral para que puedan organizar la lucha y defender su programa de clase. Por eso mismo, no podemos dejar que las vías legales – sean gobiernos o sus instituciones – juzguen unilateralmente cuestiones relativas a los movimientos sociales.

El profesor Sergio Moissen fue despedido posteriormente por las directivas de la Universidad y el MTS ante este hecho declaró : La rescisión del contrato de Sergio Moissen, en un proceso “fast track” viciado y sin que el jurídico de la Facultad permita una verdadera defensa, muestra que esta acusación lamentablemente fue utilizada tanto por las autoridades como por sectores del feminismo conocido como separatista, para levantar una campaña en nuestra contra. Exigimos que cese esta campaña de hostigamiento político y moral contra el compañero y de difamaciones contra el MTS y Pan y Rosas.” Si se estaba delante de esa situación, MTS y Pan y Rosas debieron ser los primeros, desde hace meses, en proponer  una  investigación independiente.

Ese planteamiento del MTS presenta dos problemas. El primero es que afirmar que su despido resulta de persecución política, oculta el problema de origen que es la denuncia de abuso a una estudiante . Es decir, aunque la universidad utilizara  cualquier oportunidad para despedir a un conocido activista social con tanta velocidad, eso no excluye que la denuncia que pesa en su contra es muy grave. Segundo, criticar/denunciar por parte de otra organización política al MTS no es una postura a priori de escracho o calúmnia como están acusando a las “feministas radicales”. Nos parece imprudente igualar la denuncia de una estudiante, apoyada por tantas organizaciones, a lo que hizo la rectoría.

Si una vez realizada la investigación por parte de esta COMISION INDEPENDIENTE, su veredicto es absolver al profesor Sergio Moissen, demostrando que es una acusación infundada, y que se trata de un caso de persecución política, seremos los primeros en acompañar la campaña por su reintegro.

Los dirigentes: los más vigilados y exigidos

Por el contrario encubrir a un dirigente y con ello dañar la imagen de la organización hace parte de la degeneración del método y la moral de los revolucionarios, que coloca por encima de los intereses de la clase y de los oprimidos el valor indiscutible de los “jefes”. Vivimos en una sociedad en decadencia y putrefacción y las presiones del machismo “naturalizado” afectan a nuestros camaradas. Ante eso hay que aceptar la verdad, hay que poner la cara y aceptar las sanciones correspondientes que dicte el movimiento. Esta moral y este método es totalmente opuesto al de la justicia burguesa basada en la doble moral y la conveniencia de sus intereses de clase.

No se puede construir una organización revolucionaria sana, sin combatir al interior de nuestras filas y dentro de las organizaciones  gremiales de los trabajadores, de la juventud y populares todas las ideologías y las prácticas burguesas. No se puede construir una organización sana minimizando y encubriendo los errores de nuestros propios camaradas. Es pertinente recordar que en el año 2012 el SWP inglés, un partido trotskista, reconocido y respetado estalló por un caso de machismo. Dos militantes mujeres de base acusaron a un dirigente de violación. La reacción de la dirección fue de protección al dirigente, intentando culpar a las víctimas. Se puso a prueba la moral de la organización, esa columna que sostiene la confianza y la acción. El SWP lamentablemente no pasó la prueba; la organización estalló, se dividió y perdió décadas de trabajo valioso por la revolución. Los revolucionarios tenemos que ser coherentes y consecuentes con lo que decimos y con lo que hacemos.

Desafortunadamente la FT está desarrollando un comportamiento reprochable

En Argentina en la Universidad de Buenos Aires, frente a un caso semejante por parte de un profesor, el PTS que tenía un delegado en el Consejo Directivo de la facultad y ante la decisión de ese organismo de separar al profesor acusado por abuso por una estudiante, decidió abstenerse en la votación. Por otro lado, en febrero de este año, un dirigente de la juventud del PTS, Nacho Borelli, Consejero de la carrera de Comunicación Social de la UBA de la Facultad de Ciencias Sociales, fue acusado públicamente por su ex compañera de abuso sexual. Ante esta gravísima acusación, el partido no sacó ninguna declaración publica. Procedieron de la misma forma que con Moissen, diciendo que evaluaron el caso internamente, confirmaron que no era abuso, sino un caso de acoso, intentando alivianar las consecuencias. Nacho Borelli, fue separado del cargo que ocupa en la facultad.

En Brasil  hace algunos años un dirigente de un sindicato de trabajadores de la Universidad de Sâo Paulo y militante de la entonces LER, (hoy MRT-FT) fue acusado de acoso sexual por una funcionaria de la limpieza del sindicato. La directiva del sindicato propuso la integración de una comisión del movimiento para que investigara la denuncia. Despúes de tres meses de investigación la Comisión, determinó que lo más probable es que el asedio hubiese ocurrido. Frente a esta conclusión la organización política en mención paso a atacar y descalificar el fallo de la Comisión. La acusación central era que la Comisión estaba utilizando un problema moral para atacar políticamente al dirigente y a la lista de la que el participaba en las elecciones sindicales. Vale la pena resaltar que desde el primer día de funcionamiento la LER comenzó a presionar a la Comisión con cartas y firmas respaldando la inocencia del dirigente. Lamentablemente la funcionaria fue despedida del sindicato, ante la presión en su contra, siendo necesaria una campaña de solidaridad apoyada por el movimiento que tenía certeza de la injusticia.

Rescatar los métodos y moral de los trabajadores en lucha 

Llamamos a las organizaciones feministas, estudiantiles y de los trabajadores – directamente involucradas o no con la Facultad de Ciencias Políticas –  a que se unan en defensa de unos  métodos y una moral que puedan ser aplicados por los mismos movimientos y organizaciones sociales para que no quede en manos de la dirección de la universidad los rumbos de las organizaciones políticas de la UNAM.

Que se constituya una comisión del más amplio espectro político, con autoridad moral desde su local de lucha y que sus resoluciones sean presentadas, debatidas y aceptadas por las organizaciones locales aportando y acumulando, desde lo trágico que representa este proceso, para una nueva práctica entre luchadores.

No acabaremos con el machismo, así como con el racismo o la homofobia en esta sociedad sin transformarla por completo. Pero si no lo combatimos a diario, haciéndolo de la forma más correcta y ejemplar posible, esto dañará nuestras organizaciones desde adentro, convirtiendo nuestra práctica cotidiana en algo completamente alejado  de lo que defendemos.

GSO México, Secretaría de Mujeres: PSTU Argentina, PSTU Brasil, MIT Chile, Secretaria Internacional de Mujeres -SIM- LIT-CI