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El salario mínimo en México es de 70 pesos diarios. El salario es el precio de la fuerza de trabajo. Es decir, el equivalente en dinero del valor de los medios necesarios para la vida del trabajador y su familia. Pero en México y en la mayor parte del mundo capitalista esto no se cumple.

Por: Grupo Socialista Obrero – México

El salario mínimo de México, hace más de 20 años que no sólo no alcanza para cubrir las necesidades elementales de vida de la clase obrera, sino ni siquiera para tener una alimentación mínima al día. Este es el “secreto” de las colosales fortunas que amasan los grandes capitalistas mexicanos y extranjeros. A costa de nuestra hambre, miserias crecientes y el saqueo de nuestras riquezas naturales ellos hacen crecer sus imperios.

Con esta nota iniciamos una campaña en la que propondremos un programa de acción para defender a nuestra clase de la degradación.

A partir del 1° de octubre hay un único salario mínimo en todo México. Es de 70.10 pesos diarios. Los trabajadores de los estados “beneficiados” tendrán un aumento de… ¡Atención!: ¡1.83 pesos diarios!, o en otros términos ¡un salario mensual de 2,103 pesos!

Al proclamar que con la unificación del salario mínimo “se está dando un paso histórico”…, el secretario del Trabajo Alfonso Navarrete Prida se burla de los trabajadores; ¡“paso histórico” hacia la miseria absoluta!

Navarrete y el gobierno de Peña Nieto violan la Constitución, que establece que el salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades de tipo material, social y cultural, así como proveer la educación obligatoria de los hijos, por parte de un jefe de familia. Hoy el salario mínimo apenas alcanza para cubrir un tercio de los gastos de subsistencia alimentaria diaria de una familia. Mucho menos llega a cubrir otros gastos como transporte público, aseo personal, salud, cultura y esparcimiento, vivienda, vestido, calzado…

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De acuerdo con Alianza Nacional Agropecuaria, Comercializadores y Consumidores AC, los productos de la canasta básica han aumentado de un 50 a un 180% en lo que va de este sexenio, mientras que el salario mínimo nominal aumentó únicamente 4.2%. Según un estudio del Senado publicado a finales del 2014 por el Instituto Belisario Domínguez, 55% de la población (¡Más de la mitad!) no puede acceder a una Canasta Alimentaria Recomendada.

Pero en las grandes ciudades la situación se torna aún más grave, ya que un trabajador tiene que gastar entre 20 y 30% de un salario mínimo únicamente en transporte.

Obreros baratos, patrones contentos

Es a costa de la explotación de millones que se amasa la insultante riqueza de unos pocos. Es en base al trabajo no pagado a los obreros, llamado “ganancia” empresaria. Así se acumula la famosa desigualdad, que ahora “preocupa” tanto al Quinto Foro de la Organización para Crecimiento y Desarrollo Económico (OCDE) reunido en octubre en Guadalajara.

Las 85 personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la humanidad. El hombre que pelea el primer lugar en esa lista es mexicano, se llama Carlos Slim y su fortuna equivale a 6% de todo lo que produce México (PIB). Es mayor que el ingreso total de 25 millones de personas pertenecientes al 20% más pobre de la población, que solo es el 4.9% del PIB.

Un ejemplo entre millones

María, de 32 años, empleada de limpieza del muy “fresa” Centro Comercial Santa Fe, gana 3,600 pesos al mes y camina los tres kilómetros que la separan de su trabajo a casa para ahorrarse los 5 pesos que le cuesta el camión [ómnibus]. Situación que se agrava en estados como Chiapas donde 70% de los trabajadores gana menos de dos salarios mínimos. Sólo en Haití los trabajadores están peor que México en toda América Latina.

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Y como producto de esa brutal explotación México es, después de Brasil, el país con más multimillonarios de la región. El magnate Slim está al frente de 2,540 multimillonarios que hay en México, cuyos activos netos individuales son de 30 millones de dólares. Es decir, que una población que cabría en sólo dos trenes del metro posee el 43% de la riqueza total individual del país. Mientras, a 61 millones de mexicanos, el equivalente a toda la población de Italia, no les alcanza siquiera para vivir dignamente.

Quiénes son los culpables

Primeros responsables: el gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) y todos los que lo precedieron. Pero también los que han gobernado y gobiernan estados y ciudades. Todos: PRI, PAN, PRD, PT, PVEM… Todos son culpables porque sirven a los grandes capitalistas y no al pueblo pobre que falsamente dicen representar.

Veamos qué respondió el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, ante la pregunta sobre la necesidad de aumentar el salario mínimo: “un incremento de manera arbitraria podría traer tres consecuencias para las empresas: primera, que se vean en la necesidad de trasladar esta alza de los costos a precios; dos, que opten por correr al trabajador y, una tercera, que el empresario evada al salario mínimo, lo cual fomentaría la informalidad”. A ellos no les importa la justicia, ni la vida de los trabajadores, si no las “consecuencias” para la ganancia de empresarios y banqueros. Y sabemos que “sus ganancias” se logran, pagando lo menos posible y explotando lo más posible al trabajador.

Pero hay otros responsables fundamentales: los malditos charros [burócratas] sindicales, traidores de distinta calaña. Esos privilegiados mafiosos que se eternizan en sus cargos de las organizaciones obreras para servir a los capitalistas y sus gobiernos. Ese es el cáncer que sufre en sus entrañas nuestra clase obrera. Ellos son el principal instrumento para mantener la miseria y la desigualdad.

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Qué proponemos hacer

A pesar de ese tremendo freno, la resistencia de los trabajadores da muestras ejemplares de heroísmo y abre paso a triunfos. Por eso es urgente proponer una exigencia fundamental: elevar en todo el territorio mexicano el salario mínimo al valor de la Canasta Básica Recomendada de bienes y servicios y que sea ajustada trimestralmente según el índice de costo de vida. Y hasta que eso no se logre le tomamos la palabra a la Nueva Central de Trabajadores, encabezada por el SME [Sindicato Mexicano de Electricistas], que declaró que “El salario mínimo digno debe ser de 210 pesos diarios, es decir, 6,300 mensuales”. Para extender este reclamo y hacerlo valer ante el gobierno de EPN, es necesario presionar a las dirigencias en todos los sindicatos y llamar a asambleas y plenarios para explicar que se debe terminar con este robo y recuperar el salario real.

Artículo publicado en La Resistencia n.° 11, noviembre de 2015.-