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Enrique Peña Nieto tiene un 6 por ciento de aprobación entre la población (aristeguinoticias.com/2202/mexico/epn-con-6-de-aprobacion/), pero de éste, solamente un 4 por ciento opina que las cosas van bien (weforum.org/agenda/2017/01/which-countries-are-on-the-right-track-according-to-their-citizens). ¿No sería suficiente para que renunciara?

Por: GSO – México

Desde 2012 diversos sectores de trabajadores y el pueblo han demandado que se vaya. En efecto, antes de ser “electo” presidente, en mayo de ese año, jóvenes estudiantes de muchas universidades iniciaron un movimiento (#YoSoy132) que rápidamente se extendió a toda la población y cuya finalidad era resistir a la imposición de Peña Nieto en la Presidencia, que habían tramado la clase dominante y Washington. El movimiento pudo haber desbarrancado la candidatura. Pero el defraudador contó, con el apoyo de casi toda la clase dominante y sus partidos, incluido López Obrador, que se negó a apoyar la iniciativa de los jóvenes.

Luego que Peña Nieto tomó posesión, las movilizaciones fueron en aumento contra los planes de hambre y entrega de su gobierno. La indignación y resistencia popular sufrieron un impulso con la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Otro con la mal llamada Reforma Educativa y la masacre de Nochixtlán. Sigue con la entrega de Pemex a las transnacionales, la entrega de tierras a las mineras extranjeras que saquean y destruyen los ecosistemas. Crecen las luchas de las y los trabajadores de las maquiladoras contra la superexplotación, contra el crimen organizado (aliado del gobierno) y últimamente la gran ola de protestas contra el gasolinazo. Esto, sin contar las movilizaciones que se han dado en otros países contra Peña Nieto, principalmente en Estados Unidos.

En todas estas oleadas se ha demandado la renuncia o destitución de Peña Nieto pero no se ha logrado. Al parecer, por fin ha llegado el momento de lograr una sola jornada de movilizaciones en todo el país para echar a este usurpador del gobierno e imponer un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

Justamente, para el 1 y 2 de abril se ha convocado a todas las organizaciones obreras, campesinas, populares, indígenas y estudiantiles, para aprobar un plan nacional de lucha único que logre echar a Peña Nieto y a toda la casta política corrupta que gobierna y saquea a nuestro país.

Impulsemos que la asamblea del 1 y 2 de abril apruebe un paro nacional contra Peña Nieto y sus patrones de Washington y nos encontremos el 1° de mayo con los migrantes y trabajadores norteamericanos que hoy combaten a Trump.

Artículo publicado en La Resistencia n.° 19 – México, marzo de 2017.-