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La explosión en el Complejo Pajaritos, Veracruz, dejó hasta ahora 32 obreros muertos (y falta revisar escombros), cientos de heridos, destrucción de fuerzas productivas y costosas instalaciones industriales, enormes daños a viviendas populares vecinas, tal es el luctuoso saldo de la explosión en la plata de Clorados 3.

Por: GSO – México

Los principales responsables de este desastre son el gobierno de Peña Nieto, la corporación Mexichem, propietaria mayoritaria de la Petroquímica Mexicana de Vinilo en sociedad con PEMEX. Este siniestro desnuda una vez más y de manera trágica las consecuencias del saqueo privatizador de PEMEX y la entrega de la industria petrolera, los recursos naturales y la soberanía energética del país. Esta masacre tiene nombre: “Reforma Energética EPN”.

Las desoladoras imágenes del Complejo Pajaritos parecen provenir de alguna zona de guerra y bombardeos, de esas masacres que promueve el imperialismo y abundan en el mundo actual.

Pero en realidad son imágenes de una guerra, también promovida por las multinacionales imperialistas: la guerra de recolonización y saqueo de México, con el vaciamiento de sus industrias, con la muerte y mutilación de sus obreros, con la desmoralización de su juventud.

Lo sucedido no fue un “accidente”, fue un crimen. ¡Y no debe quedar impune! Exijamos la formación de una Comisión Investigadora Independiente del desastre de Pajaritos y cárcel para los responsables directos y políticos de esta nueva masacre: el empresario Antonio Del Valle, dueño de Mexichem y José Antonio Gonzáles Anaya, director de PEMEX. ¡Expropiación inmediata sin pago de MEXICHEM y PMV!

Pero, además del castigo penal a los capitalistas, charros y gerentes por sus crímenes, hay que expropiarle las empresas Mexichem y PMV sin pago alguno al ex banquero estafador Antonio Del Valle, que se asoció con PEMEX y se quedó con más de la mitad del complejo, denominada Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV).

No estamos de acuerdo con solamente “revocarle la concesión a Mexichem”, como propone la diputada federal de Morena, Nahle García. ¡Este capitalista destruyó la planta, sólo quedan ruinas y muerte! Qué pague con su patrimonio toda la reparación y recuperación productiva e indemnice a las familias obreras. Esa planta ahora debe ser expropiada, pues el capitalista demostró absoluta incapacidad para cuidar esos activos y más aún las vidas humanas.

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Pero ningún otro patrón ni los burócratas estatales son dignos de confianza para reparar los daños y reanudar la producción. Por eso se debe devolver la propiedad y la producción al Estado, pero bajo el estricto control democrático de los obreros, técnicos y profesionistas petroleros.

¡Subsidio a las familias obreras y habitantes afectados por la explosión! El gobierno federal y el de Veracruz no pueden dejar desamparadas a las familias que están sufriendo por su irresponsabilidad criminal.

Comprendemos y nos solidarizamos con la indignación de los habitantes de Coatzacoalcos, ante los intentos de ocultar el número de víctimas, la magnitud de los daños y la intervención del Ejército para esos sucios fines. Es aún más indignante el desprecio por la desesperación de las familias que aún esperan que encuentren a los cuerpos desaparecidos entre las ruinas.

Nada podrá reparar las pérdidas humanas y el dolor de muchas familias obreras. Pero los sufrientes trabajadores y vecinos del complejo necesitan continuar sus vidas y recuperar la fuente de trabajo. Para eso son urgentes subsidios estatales, Seguro Social del 100% como marca la ley y pensiones vitalicias a todos los afectados por la explosión.

¡Alto al vaciamiento de PEMEX! ¡Alto a los despidos de sus trabajadores! ¡Por una segunda expropiación y nacionalización del petróleo mexicano!

Queda en evidencia que el vaciamiento de PEMEX está al servicio de la ganancia de capitales multinacionales o asociados con mexicanos como Valle. La única manera para evitar futuros desastres como Clorados 3, la única vía para que México no pierda totalmente su soberanía energética, que se conserven los puestos de trabajo y el potencial industrial petrolero y el medio ambiente es que PEMEX y todo el petróleo mexicano se expropie y nacionalice nuevamente.

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Aprendamos de nuestra historia

Por: “Paco” Jiménez

En 1935 los trabajadores petroleros superando enormes dificultades y la represión de los “guardias blancos” de las compañías extranjeras, forjaron el sindicato Único de Trabajadores Petroleros SUTP y poco después, el 28 de mayo de 1937 se lanzaron a la Huelga en la industria petrolera exigiendo un Contrato Colectivo. El Presidente Cárdenas tratando de mediar las demandas logra una suspensión transitoria del movimiento de Huelga. Pero las Compañías se negaron a cualquier arreglo y los trabajadores nuevamente deciden estallar el paro General el 8 de Diciembre de 1937, exigiendo el pago de 40 millones de pesos de salarios adeudados. La Junta Federal de Conciliación y arbitraje falló en favor de los trabajadores y exigió el pago de 26 millones, que fueron los que propuso Cárdenas para mediar. Los trabajadores no cedieron y menos las compañías que se ampararon ante la Suprema Corte de Justicia. Así el presidente Cárdenas ante la presión del estallido de la Huelga de los trabajadores y la rotunda negativa de las empresas a las que trató de

convencer días antes, decretó el 18 de Marzo: La expropiación petrolera. Aunque fue con pago de indemnización.

La conclusión es clara: Sin menospreciar la decisión política del presidente Lázaro Cárdenas, los verdaderos artífices de la expropiación fueron los trabajadores petroleros, la clase obrera mexicana y no como la historia oficial nos cuenta.

¿De dónde vino la fuerza para lograr esta conquista?

El Sindicato Petrolero (SUTP) contó con el apoyo de todos los sectores de los trabajadores del país: electricistas, maestros, ferrocarrileros, metalúrgicos y otros. Juntos construyeron en años anteriores el Comité Nacional de Defensa Proletaria y estaban listos para estallar la “Huelga General”.

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Con la unidad del movimiento obrero, lograron rescatar una de nuestras principales riquezas con la que se forjó el país durante décadas y todas las conquistas laborales, algunas de las cuales aún gozamos y que hoy nos están arrebatando.

Por todo lo expuesto, llamamos a los trabajadores petroleros, electricistas, a los maestros, a los estudiantes y al pueblo explotado y oprimido, a construir la organización para detener la brutal ofensiva que amenaza con derrumbar todas nuestras condiciones de vida y trabajo.

Si en 1938 lo logramos, hoy nuevamente debemos luchar y organizarnos por nuestras familias, hijos y nietos. Y lo podemos lograr siendo parte de un Frente Único Nacional de los Trabajadores que construya desde abajo la Huelga General. El Grupo Socialista Obrero, GSO, pone sus modestas fuerzas al servicio de esta tarea.

Artículos publicados en La Resistencia n. 14, mayo de 2016.-