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Repudiamos los actos de violencia perpetrados por estudiantes de Ingeniería de la UNAM hacia las compañeras que participaban de la marcha “Cacerolazo contra la violencia machista”, el último 7 de noviembre.

Por: CST México

Molestos con las pintas y algunos vidrios rotos por algunas estudiantes del contingente, un grupo de alumnos agredió a las compañeras bajo la excusa de estar dañando el patrimonio. A la fecha de la conclusión de esta nota, estaban en paro la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y la Facultad de Filosofía y Letras hasta que las autoridades escolares presenten respuestas satisfactorias a sus demandas relacionadas a una postura digna frente a los casos de acoso en la universidad.

México es un país muy duro para ser mujer: las cifras de feminicidios, desapariciones, entre otros casos de violencia y discriminación son alarmantes. Ni en nuestras escuelas o en nuestras casas estamos seguras. La prensa amarillista exhibe los cuerpos de las asesinadas al mismo nivel de los presuntos ensayos sensuales de modelos en su portada. Las condiciones laborales tampoco son buenas, con las largas jornadas, los sueldos bajos, los derechos escasos, situación que empeora aún más si se trata de una mujer indígena, afro mexicana, deportada o migrante.

Desde la Corriente Socialista de los Trabajadores, grupo simpatizante de la Liga Internacional de los Trabajadores, expresamos nuestra sincera solidaridad frente a los hechos sucedidos en la Facultad de Ingeniería. No puede ser posible justificar la agresión a la manifestación de las compañeras por un par de pintas y vidrios rotos. ¿Por qué las pintas hechas por los propios estudiantes en sus baños incitando a la agresión y violación de las compañeras feministas no son censuradas de la misma manera que las pinta demandando que ya no haya violencia en la universidad?

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No puede ser que esos estudiantes difundan ampliamente que van a construir un dron para rociarles gas pimienta, y que están dispuestos a atacarlas nuevamente impunemente. Las compañeras tienen todo el derecho de demandar una postura de las autoridades como también a defenderse.

Sin embargo, no ocultamos la diferencia que tenemos con las compañeras: ya sea la vía separatista o la manera en que se han realizado las acciones directas. Somos conscientes de las dificultades que implican generar movilizaciones por las agendas de los sectores oprimidos, no sólo por la intransigencia y desinterés de la propia universidad, sino también por la normalización del machismo y demás males entre nuestros compañeros.
Sabemos que, entre los propios compañeros en ambientes de lucha, hay una serie de casos que van desde los mal llamados micromachismos hasta casos más graves de agresión (psicológica, física, sexual…).

Aún así, llamamos las compañeras para un debate honesto y amplio sobre los métodos de lucha y hacía donde queremos llegar. Compañeras, se hace muy importante masificar el movimiento, incluso por una cuestión de seguridad, dando tareas a los compañeros varones. La existencia de espacios auto organizados de mujeres es válida, pero no son suficientes.

Podemos lograr victorias puntuales desde el movimiento separatista, pero sólo entre mujeres no podemos destruir el machismo como un todo. Incluso porque no somos nosotras quienes lo inventamos, por lo tanto, no debemos ser las únicas en trabajar para que desaparezca. Los compañeros también necesitan pasar por el esfuerzo de transformarse y dedicar parte de su militancia cotidiana a combatir sus desviaciones y la de los demás.

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En relación a la propia agresión en la Facultad de Ingeniería, sería importante contar con apoyo de compañeros que seguramente no están en favor de la postura de sus estudiantes responsables por las agresiones. ¡Debemos construir un movimiento que sea capaz de hacer que los hombres que no se movilicen se sientan apenados ante los demás, un movimiento en que aquel compañero varón que no apoye y participe sea tomado como un verdadero rompe-huelga!

Como socialistas, somos conscientes de que las opresiones no pueden ser destruidas dentro del capitalismo que depende de esos recursos para mejor dividir y explotar la clase trabajadora y el pueblo pobre. Sin embargo, no aceptamos dar ni un paso atrás en lo que toca nuestra liberación: nosotras lo queremos todo y vamos por más. Si tocan a una nos tocan a todas.

¡Alto al machismo institucional!

¡Justicia a las compañeras agredidas!