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Los medios masivos de difusión mundial han dado una gran cobertura a la reciente elección presidencial y han dedicado extensas notas a interpretar el contundente triunfo de López Obrador. Un resultado que celebran millones de trabajadores y sectores populares en todo México y es visto como gran ejemplo por amplios sectores autodenominados progresistas de América Latina. En esta nota nos limitamos a dar una primera evaluación del resultado electoral, de sus causas y de las primeras definiciones y prioridades del presidente electo.

CST-México

Es lógico que los millones que apoyaron a López Obrador celebren entusiastas su contundente triunfo, con más de 53% del total de votantes en su tercera postulación presidencial. Su primer intento en 2006 abortó por un descarado fraude. Y el segundo en 2012 chocó con una “imposición” del candidato Peña Nieto. Son lógicas las ansias acumuladas entre las masas de castigar de alguna manera a los gobiernos del PRI, PAN y PRD, corresponsables de sexenios de muerte, terror, despojo y miseria del pueblo mexicano.

Sin embargo, partiendo de esa realidad, es equivocada la conclusión –en muchos casos intencionada– de que éste es un “triunfo de la izquierda” o que “PRI, PAN y PRD se van” o que cambió el régimen político o el carácter colonial del país. Es un hecho que el abrumador resultado electoral deja muy debilitados a esos tres partidos. En las nuevas cámaras de diputados y senadores la coalición de López Obrador tendrá mayoría. Pero aún el PRI y el PAN continuarán gobernando una cantidad significativa de estados de la república mexicana.

¿Reconciliación con la “mafia del poder”?

López Obrador eligió el lujoso Hotel Hilton para su primer discurso el domingo a la noche. Fue después de las 23:00 horas, luego de que el Instituto Nacional Electoral anunciara su virtual triunfo y de haber recibido los apresurados saludos de sus adversarios, los restantes candidatos presidenciales y del presidente Peña Nieto y… el muy significativo mensaje de felicitación de Donald Trump. Fue un discurso breve pero sustancioso para confirmar hacia dónde va López Obrador. Con el lema “No les voy a fallar” como telón de fondo, comenzó agradeciendo a sus contrincantes y elogió a Peña por haber reconocido rápidamente su triunfo y saludó la “objetividad” que habían mantenido los representantes de la prensa del régimen… Y a todos ellos los llamó a iniciar un camino de “reconciliación”.

Muchos trabajadores que lo votaron no logran digerir esos “gestos amistosos” hacia quienes, hasta ese día, el propio AMLO llamaba “la mafia en el poder”. Muchos más se vieron sorprendidos por la celeridad con que el INE salió a proclamar el triunfo del candidato presidencial, cuando se preparaban para tener que ir a rodear ese instituto para rechazar un fraude escandaloso. Y en esto influyeron las experiencias anteriores. No sólo fueron los militantes de base de Morena, sino muchas organizaciones de izquierda quienes centraron su agitación en “combatir el fraude” que, “con certeza”, se estaba fraguando.

¿Qué hay detrás de esta fiesta “democrática”?    

No es posible entender el “compromiso con la democracia” del asesino Peña Nieto ni la “transparencia de procedimientos” del INE sin entender que este resultado electoral es el producto indirecto y distorsionado de la gigantesca ola de luchas y movilizaciones masivasque comenzaron en 2014 con el repudio a la desaparición forzada de los 43 normalistas rurales de Ayotzinapa. Que siguió con la huelga magisterial de 2016 y la movilización popular en rechazo a la masacre de Nochixtlan, en Oaxaca. Continuó con la masiva movilización e inicio de autoorganización, con asambleas populares en todo el país en enero de 2017 para rechazar al “Gasolinazo” del gobierno. Cientos de miles en las calles exigían: “¡Fuera Peña Nieto!”. Y expresaban con eso la indignación de millones. Estuvo planteada realmente la posibilidad de su caída por la movilización. Para más, este proceso se daba al mismo tiempo que las movilizaciones en EEUU en repudio a la asunción de Trump… ¡Los grandes capitalistas mexicanos e imperialistas se asustaron!.. Todo su régimen y medios fueron puestos al servicio de dispersar y desalentar las acciones de masas y presentar una opción dentro del régimen. Y encontraron en la “Esperanza de México”, en la “transformación pacífica”, la válvula de escape a través de las urnas para la inmensa presión acumulada en la caldera social. Y López Obrador dio reiteradas muestras de ser un confiable defensor de la estabilidad del régimen y sus instituciones.

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El programa de López Obrador fue revisado, corregido y aprobado por banqueros y grandes capitalistas. Uno de ellos, el millonario Alfonso Romo Garza, elaboró su “Proyecto de Nación 2018-2024” y se constituyó en principal coordinador de su campaña electoral. Y finalmente decidieron: AMLO pasó el examen. Y ese pacto fue el telón de fondo del “triunfo democrático”. Así, cambió el gobierno, pero no cambia el régimen y México seguirá bajo el poder de los oligarcas locales y de las corporaciones de EEUU. 

AMLO y su “equipo de transición” reafirmaron la orientación neoliberal

Sabemos que las falsas ideologías se basan muchas veces en ilusiones y no en los hechos. Para nosotros, es al contrario: la verdad está en los hechos. López Obrador mismo y especialmente, el ahora confirmado coordinador de su gabinete, Alfonso Romo Garza, habían declarado antes y explícitamente que el neoliberalismo continuaría. Pero en su discurso triunfal del Hilton AMLO reiteró claramente que su política neoliberal: “Habrá libertad empresarial”… “En materia económica, se respetará la autonomía del Banco de México; el nuevo gobierno mantendrá disciplina financiera y fiscal; se reconocerán los compromisos contraídos con empresas y bancos nacionales y extranjeros.” ¿Qué significan estas palabritas?

“Libertad empresarial”. Libertad para los capitalistas es el principal lema del liberalismo.

“Autonomía del Banco Central”, significa autonomía respecto al gobierno federal, pero ninguna autonomía respecto a los institutos del imperialismo como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Una injerencia directa en la soberanía del país. Justo por eso, es un requisito que exigen los usureros mundiales.

“Disciplina financiera y fiscal”, es lo que el FMI y el BM exigen a todos los gobiernos de países coloniales: controlar que sea muy bajo el “déficit fiscal”. Ellos exigen “no gastar más de lo que se tiene”. Para eso obligan a recortar gastos en educación y salud. Pero para gastar todo lo que se tiene en pagar a los acreedores externos.

“Reconocer los compromisos contraídos” significa que se cumplirá con todos los pagos de la fraudulenta deuda externa y sus intereses usurarios que equivalen a casi la mitad del PIB y eso también toca a los contratos “con empresas y bancos nacionales y extranjeros”. Es decir, los contratos petroleros con base en la Ley de reforma energética.

Sobre este aspecto particular AMLO se limitó a decir que “se revisarán” para ver que no haya actos de corrupción y todo sea hecho “con apego a la ley”. ¿Apego a la ley de reforma energética? Ya dijo AMLO que los primeros tres años no se tocará la legislación vigente.

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Pero todo esto no quedó sólo en los discursos. Ya se formó un “equipo de transición” coordinado con el gobierno de Peña Nieto. En los hechos hay un Co-gobierno, que está integrado por Romo Garza y por Carlos Urzúa Macías, el designado Secretario de Hacienda. Pero atención, el imperialismo está invitado: Urzúa Macías informó que Arturo Herrera Gutiérrez, gerente en América Latina y el Caribe del Banco Mundial, se unirá al equipo de transición.

“Para bien de todos, ¿Primero los pobres?”

La tradicional frase, repetida por López Obrador en todos sus discursos de campaña, “Para bien de todos, primero los pobres”, por supuesto que sonó como música celestial a los oídos de los 60 millones de pobres e indigentes que habitan este sometido país. No obstante, bastaron dos días luego del triunfo electoral para poner a prueba la veracidad de sus palabras.

Los primeros encuentros, las conversaciones telefónicas y primeras extensas reuniones de AMLO no fueron con los pobres, ni con los oprimidos y excluidos. Fueron primero con los ricos y con los gobernantes de los ricos. Fue al Palacio Nacional a reunirse con Peña Nieto. Habló media hora con Trump. Y se reunió con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), donde se “reconcilió” con esa “minoría rapaz que le ha hecho mucho daño al país” –según sus dichos de campaña–. Y en esa reunión con los mayores capitalistas del país les transmitió “certezas y confianza” y acordaron los pasos económicos del futuro gobierno.

Antes de eso tuvo una larga y amable conversación telefónica con el racista y xenófobo Donald Trump, en la que AMLO le propuso una profunda “colaboración para el progreso”, atrayendo inversiones imperialistas, desarrollando por todo el país las Zonas Económicas Especiales (ZEE), ya iniciadas por Peña Nieto. ¿Se olvidó ya AMLO de su discurso de campaña: “No ser piñata de gobiernos extranjeros”?

En esa conversación, no hubo ninguna mención de Obrador sobre los niños enjaulados en la frontera y separados de sus padres por la bestia imperialista. ¿Son esas las reglas de la reconciliación? Todo indicaría que el lema cambió a… “Para bien de todos” los ricos. ¡Claro! El otro era un slogan de campaña. Para ellos, los pobres ya cumplieron su papel votando la “Esperanza”. Ahora, que esperen que los capitalistas y su gobierno arreglen sus negocios…

¿Qué proponemos hacer?

Las elecciones pasaron y los graves problemas y agravios para los trabajadores siguen. Como ya hemos dicho cuando fue candidato, no confiamos en el presidente electo. Pero tenemos plena confianza en los miles de luchadores y millones de humildes trabajadores que votaron a AMLO para lograr los cambios que necesitan y ansían y también en los que por las razones que sean tuvieron otra opción o tomaron otra decisión. Tomamos muy en cuenta que 37% de los mexicanos en condiciones de votar no lo hicieron. Y no pensamos que esos casi 33 millones –mayoría de los cuales son explotados y oprimidos– no hayan votado por apatía o desinterés. Muchos se han abstenido de votar, no se dejaron “pintar el dedo” por rechazo a lo que consideran una farsa.

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Necesitamos, ahora más que nunca, la unidad de los trabajadores, de todos los explotados. Cualquiera sea la preferencia de voto que hayan tenido, aunque no la compartamos. Porque si los patrones e imperialistas se “reconcilian” entre ellos y con la “mafia del poder”, es indispensable y urgente que nos reconciliemos entre los trabajadores, los campesinos pobres, los pueblos originarios, todos los sectores oprimidos y discriminados.

Tenemos la necesidad vital de movilizarnos unidos para realmente barrer a toda la mafia del poder y castigarla por sus crímenes. ¡Ninguna reconciliación con los verdugos del pueblo y saqueadores del país! Seguiremos apoyando sin condiciones las batallas en curso y acompañando la experiencia política que hagan los trabajadores y las masas oprimidas y dándoles nuestra opinión con franqueza y respeto. Seguiremos apoyándolos en las importantes batallas que se darán en el próximo “período de transición” y el del futuro gobierno de AMLO, después del 1° de diciembre.

Los reclamos son claros y urgentes:

  1. Aumento general de salarios de los trabajadores para recuperar la pérdida por inflación.
  2. Abrogación de todas las “reformas” destructivas y antiobreras (la mal llamada “educativa”, la nueva ley laboral…);
  3. Abrogación de la ley de seguridad interior;
  4. Anulación de todos los contratos de saqueo petrolero, energético y minero
  5. Defensa de Pemex estatal, bajo control de sus trabajadores, técnicos y profesionistas
  6. Frenar las ZEE, que son planes de despojo territorial, del agua y la biodiversidad
  7. Anulación de los decretos de privatización del agua
  8. Suspensión inmediata del pago de la deuda externa;
  9. Anulación del TLCAN; 7;
  10. Toda la verdad sobre los 43 y otros miles de desaparecidos y castigo a los responsables.

Y en ese camino de lucha, por estas y otras demandas, pondremos todo nuestro empeño para construir desde abajo una verdadera alternativa política independiente y revolucionaria de los trabajadores y para los trabajadores, que lidere a todos los explotados y oprimidos. Para que la “esperanza” de un cambio no sea sólo una frase vacía o un estado de ánimo. Para que el cambio de fondo se concrete en la vida real de millones con un gobierno de los trabajadores de la ciudad y el campo.

Corriente Socialista de los Trabajadores de México – LIT-CI.