Compartir

El 18 de febrero, a pocos minutos de haber convocado “Un día sin nosotras”, la colectiva feminista de Veracruz “Las brujas del mar” recibió miles de adhesiones y detonaron una ola masiva de iniciativas –como “el 9 ninguna se mueve” – que crearon un verdadero aluvión de expresiones contra la opresión machista y la consecuente polarización con los que, como el presidente, vieron en esto “oscuras intenciones políticas de los conservadores”, ocultos tras los millones de mujeres que claman contra la creciente violencia feminicida que azota a México hace décadas. Sin embargo, el peso de la popularidad de AMLO no alcanzó para aplacar el empuje arrollador hacia el paro del 9.

Por CST, México

Según el diario Milenio, se espera que más de 36 millones de mujeres en todo México se ausenten de sus trabajos, centros de estudio o tareas habituales el lunes 9. En algunos estados como Jalisco, se prevé que el paro abarque a la mitad de las mujeres trabajadoras. En algunas maquiladoras de la frontera Norte hay disposición al paro ese día contando con una actitud muy “tolerante” de algunas empresas. Por otro lado, en Matamoros el Movimiento 20/32 convoca a un mitin obrero el 8 de marzo contra las empresas, los dirigentes sindicales traidores y los gobiernos, que persiguen al nuevo Sindicato SNITIS.

En la Ciudad de México, CDMX, la temperatura social entre las mujeres proletarias y en especial las jóvenes fue en aumento desde febrero y crecieron las ansias de movilizarse el domingo 8 y parar el lunes 9. Varias facultades de la UNAM están tomadas por estudiantes y profesoras y trabajadoras en rechazo al acoso sexual y la violencia. La Jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Scheinbaum –con inocultables ambiciones presidenciales–, percibió temprano el “terremoto” que nacía desde muy abajo en las entrañas del pueblo pobre femenino, que habita la gigantesca zona metropolitana de la capital y se reacomodó con agilidad. Decretó que en su jurisdicción “no se sancione a ninguna trabajadora de cualquier tipo de contratación que decida no asistir a sus labores”.

Es así como está por producirse un hecho histórico en el Metro de la CDMX, donde cada día viajan 6 millones de pasajeros: se reafirma la decisión de la mayoría de las 2300 trabajadoras taquilleras y de no pocas conductoras de trenes de parar el lunes 9, por primera vez en muchas décadas. La directora del STC Metro, socia política de Scheinbaum, no emitió opinión pública por escrito, especulando con que la confusión pudiera debilitar el paro. Los dirigentes sindicales burocráticos del metro, también reflejaron su condición de agentes indirectos de la empresa y de freno de cualquier acción independiente de las bases. Pues, a pesar de tener en sus comités ejecutivos “charros” cantidad de miembros mujeres, se enredaron en contradicciones proponiendo que “la fuerza de las trabajadoras se demuestre trabajando”… Sólo después del evidente bochorno y choque con la voluntad de las bases pasaron a “avalar” el ausentismo y después a “apoyar” el paro… No pocos trabajadores del Metro adhieren a este paro o simpatizan porque entienden que la opresión de las compañeras favorece la mayor explotación de todos. Nosotros aspiramos a lograr un paro de todas y todos por las mujeres. Pero esta lucha es la que se da hoy en la realidad y adherimos a ella porque es muy progresiva ayuda a fortalecer la organización obrera contra los patrones y contra los charros sindicales y gobiernos de turno.

Lea también  Las tareas del “hogar” en tiempos de coronavirus

Al presidente “se le fue el avión”

Acostumbrado desde hace más de un año a marcar la agenda política con sus “mañaneras”, conferencias de prensa diarias donde hace su show mediático, AMLO se concentró desde inicios del corriente 2020 en su Rifa del costoso y fastuoso avión presidencial, comprado por el gobierno de Calderón del PAN y usado por el gobierno de Peña Nieto del PRI. Ese avión es tomado –con fundadas razones– como emblema de los gastos faraónicos y la corrupción rampante de los gobiernos anteriores y de las virtudes de la “austeridad republicana” de su gobierno de la “Cuarta Transformación”.

Al inicio la campaña de AMLO fue venderlo, pero ante la ausencia de compradores, propuso rifarlo entre la población. Así, 6 millones de compradores comprarán un “cachito” de avión, aliviando la carga del erario público en 3 mil millones de pesos. En realidad se está proponiendo al pueblo pagar de nuevo por el avión. Pues ya fue comprado por el PAN con el dinero del Estado, que es pagado por el pueblo. El presidente se reunió con poderosos empresarios para proponerles comprar rifas y… ¡Qué la vendan entre sus empleados!

Con esta maniobra de distracción, ya hace varios meses que AMLO viene desviando la atención masiva. La distrae del acelerado desmantelamiento y quebranto financiero de Pemex, con su inevitable amenaza de despidos, del saqueo minero, de la entrega colonial de recursos naturales y energéticos y de los megaproyectos de corporaciones transnacionales con irreparables perjuicios ecológicos, que encabeza el Jefe de su gabinete y superministro, el millonario empresario y socio de Cargill, Alfonso Romo Garza, que acaparó gran parte del acuífero del Sureste mexicano.

Lea también  ¡Abajo el pico y género! No queremos más transfobia ni discriminación!

Mareado por su propia retórica, AMLO también supuso que con su millonaria rifa, con premios de lotería de 20 millones de pesos (1 millón de dólares) para 100 ganadores, también distraería a las masas de mujeres que se disponen manifestar contra la violencia feminicida y todos sus derechos postergados. Esta semana, en la ceremonia “mañanera” tan ridícula como indignante, frente a los comandantes de las Fuerzas Armadas y miembros de su gobierno, compró al director de la Lotería nacional su “cachito” de avión. Es decir, su billete de la rifa por 500 pesos y anunció que el “Lunes 9 de marzo se iniciará la venta de la rifa en todas las agencias de lotería”.

Fue tal el bochorno por su omisión respecto a lo que se está gestando para el lunes 9, que ahora salió a rectificarse y fijar el inicio de la venta de la Rifa para el martes 10. Dijo para justificarse que no está en contra del paro del 9, sino que “se me había olvidado”. Con su pretendida disculpa no pudo evitar que quede aún más al desnudo su machismo y el absoluto desprecio por este gravísimo y letal problema en México y el mundo: la opresión y violencia contra la mujer.

Es ésta una razón más para redoblar el combate al machismo para unir a nuestra clase trabajadora en su lucha contra la explotación capitalista y contra todos sus gobernantes. Una lucha cuyo objetivo final es una sociedad sin explotadores ni explotados, sin opresores ni oprimidos.