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Principal fuente de ingresos de México  

Más de 35 millones de mexicanos –asediados por la miseria y el saqueo colonial de este país– han emigrado a Estados Unidos durante largas décadas en busca de un futuro para sus familias. En los últimos años, la mayoría abrumadora de ellos han sufrido y sufren discriminación, humillaciones y una creciente persecución y deportaciones por parte de los gobiernos –tanto demócratas como republicanos. Todo esto ante el completo abandono y ausencia de defensa alguna por parte de los gobiernos mexicanos, fieles sirvientes del amo imperialista.

Por CST-México

López Obrador recorrió durante su campaña electoral en 2018 numerosas grandes ciudades de EEUU y promovió mítines con nuestros paisanos, donde derrochó demagogia, prometiendo “defender la dignidad de nuestro pueblo”. Sin embargo, su actual gobierno, a pesar de esa retórica “soberana”, no se ha diferenciado en lo más mínimo de sus antecesores ante la creciente ola de xenofobia y racismo promovida por Donald Trump. Todos hemos constatado esta actitud servil del canciller Marcelo Ebrard ante los chantajes del patrón de la Casa Blanca. Todos conocemos que la recién fundada Guardia Nacional de México actúa como “Border Patrol” de Estados Unidos, no sólo en el Norte sino en la frontera Sur con Guatemala. Presenciamos las permanentes concesiones de AMLO para firmar T-MEC, que perpetúa el sometimiento colonial de México. Y que ahora López Obrador –en medio de pandemia y la ola de deportaciones de Trump– se manifiesta su intención de viajar a Estados Unidos para celebrar semejante entrega.

Con la pandemia de Covid-19 que azota especialmente a EEUU, son una vez más los migrantes mexicanos, junto a los afroamericanos los que más sufren los contagios y las muertes en las grandes ciudades de la potencia imperialista. “La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que, hasta el 28 de abril, el número de mexicanos fallecidos en Estados Unidos por COVID-19 asciende a 566, además de 154 casos de contagio” (El Universal 28-04-2020). Esta cifra, de hace dos semanas, es –por supuesto– sólo un registro parcial motivado por las condiciones en que viven, trabajan y mueren gran parte de los migrantes y sus familias.

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Los inmigrantes mexicanos, pusieron muchas esperanzas, trabajo y dinero para AMLO. Esperaban un cambio radical en los consulados mexicanos, una vez que tomará posesión. Sin embargo, ese cambio nunca llega. Los consulados continúan siendo centros de negocios que lucran con las necesidades de los inmigrantes. Allí reina el maltrato, la desidia y el desprecio humillante hacia los que solicitan servicios indispensables. Y que son cobrados muy caros. Igual que con gobiernos anteriores, siguen restringidos los horarios y accesos a sus instalaciones y servicios. Continúa el burocratismo del servicio por internet. Crece el descontento por los obstáculos y previas citas para ser atendidos y presentar reclamos.

En ese marco es aún más indignante la represión y nueva ola de deportaciones de Trump hacia los migrantes. “En el primer trimestre del año fueron deportados 57 mil 475 mexicanos. Es decir, 14 % más que en el mismo periodo de 2019, según datos oficiales”… “La cuarta parte de los mexicanos deportados por Estados Unidos en la primera etapa de la emergencia por Covid-19 fueron devueltos por Baja California, especialmente por la garita de Tijuana, una de las ciudades del país más afectadas por la pandemia de coronavirus”… “Funcionarios estadunidenses advierten que no detendrán estos controles migratorios, con el argumento de eliminar riesgos ante la expansión del coronavirus, pero también afirman que con y sin la pandemia continuarán con esta vigilancia contra la migración ilegal”… (La Jornada 06 de mayo 2020).

Y no es sólo el xenófobo y racista Trump y los estados gobernados por la derecha del partido republicano. Pues, Baja California –por donde hay muchas deportaciones–, hace precisamente frontera con California, supuesto “estado santuario migrante”, donde no sólo se mantienen cuatro centros privados de detención de migrantes, sino que sus contratos fueron extendidos por 15 años más, días antes de que esta ‘’nueva ley demócrata’’ entrará en efecto. Se demuestra así la hipocresía del partido Demócrata y sus aliados, agrupados en grandes ONG’s, también en lo referente a su supuesta “defensa de los inmigrantes”.

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Nada hace el gobierno de México ante esta ofensiva contra los migrantes mexicanos. Sin embargo, tiene el descaro de presentar como una “buena noticia” que el sacrificio de esos millones de paisanos, con sus modestas remesas, está sosteniendo la economía de nuestro país. En su reciente mensaje del sábado 9 de mayo, AMLO “destacó las remesas que se recibieron en marzo, 4 mil millones de dólares, como la principal fuente de ingresos que tiene México, “y tengo información que así viene abril”. Afirmó que los migrantes realizaron 10 millones de envíos, cada uno en promedio de 380 dólares, equivalentes a 9 mil pesos”. (La Jornada 10-05-2020).

Es decir, reconoce que el valor de la fuerza de trabajo de los mexicanos en el extranjero es el sostén principal de las arcas del estado patronal mexicano. Y eso viene siendo así hace décadas: el año pasado el valor de las remesas fue de 36 mil millones de dólares. Lo que ayudó a encubrir el brutal retroceso del PIB en 2019, que sólo creció 0.1 %. Este año, ante la caída en picada de los precios del petróleo y del turismo las remesas serán aún más el mayor ingreso.

Exijamos al gobierno de López Obrador:

  • Declarar prioridad nacional la defensa de los derechos humanos y laborales de todos los migrantes mexicanos en EU y Canadá.
  • Garantizar con recursos del estado mexicano la salud e integridad de los migrantes y sus familias, a través de los consulados de México ante las autoridades del país en que radican.
  • Exigir al gobierno Trump el inmediato cese de persecuciones y deportaciones a los ciudadanos mexicanos y que en caso de no cumplirse, se suspenda la vigencia del T-MEC.
  • Que México deje de ser el policía de frontera y carcelero de EEUU. Garantizar acceso a servicios gratis para todos los migrantes de otros países, que en su paso por México fueron víctimas de violaciones, robos de documentos o extorsiones, por parte de funcionarios migratorios mexicanos, y que los dejaron en el limbo legal.