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Los hechos del 17 de octubre

Por CST-México

Relato local desde la ciudad de Culiacán, capital del Estado de Sinaloa, enviado por uno de sus habitantes el 18 de octubre.

A la 1:30 pm Ovidio Guzmán estaba comiendo en una carreta de mariscos en la colonia Tierra Blanca junto a 8 de su equipo más su esposa. En dicha carreta había 5 familias más con varios niños. Llegó un equipo militar “disque especializado” de unos 50 elementos, vestidos de civiles y cerraron las calles y lo acorralaron en dicho negocio pidiéndole se entregara sin poner resistencia, cuentan los otros clientes que él gritaba ¡No tiren, yo soy hombre no cobarde, hay familias y niños, no voy a poner resistencia!

Entonces se entrega al equipo y se lo llevan resguardado hacia la fiscalía, que se encuentra a unos 6 km de dicho establecimiento. En cuanto se lo llevan, se van detrás sus escoltas y pidiendo refuerzos a su gente.  En pocos minutos se llena de gente de los Guzmán afuera de la fiscalía y tratan de negociar y se resguardan con el detenido en una sala blindada mientras también esperan los refuerzos militares, y ahí se desata una balacera afuera de la fiscalía que está situada en pleno desarrollo Tres Ríos, que es ahora casi el corazón de Culiacán pues está rodeado de plazas, restaurantes, negocios, escuelas, etc.

Al ver que no estaba resultando la liberación se van a una colonia donde viven puras familias de militares y amurallan el lugar con pura gente de Guzmán y ponen a todos los reos, familias con todo y niños alrededor de dos pipas (camiones cisternas) de gasolina y comienzan a amenazar que ¡si se llevan a Ovidio van a quemar a todos!

Se dan cuenta que vienen apoyos militares de varios lados por carretera y comienza la guerra, piden refuerzos los Guzmán a toda su gente local y de las serranías cercanas y a la gente del “Azul”, del “Mayo”, los Limones, los Leones, los Avendaño, los Fernández, los Isidros, los Herrera, Payanes, Quinteros, y otros tantos más que tienen sus propios equipos armados y gente y comienzan a cerrar las entradas a Culiacán y las vialidades importantes de la ciudad, quemando camiones, tráileres y pipas, y todos los punteros que andan en motos comienzan a asaltar por toda la ciudad a los que andan en camionetas y los dejaban ir caminando, en ese lapso de 4 horas hubo más de 30 enfrentamientos con soldados y estatales en diferentes puntos de la ciudad. Y difícilmente ya podían llegar a la fiscalía el ejército a llevarse a Ovidio pues estaba acorazado con su gente todo el edificio de la fiscalía.

Como fue a las horas de pleno tráfico ciudadano la sociedad estaba resguardada donde le tocó estar en el momento que se desataron las balaceras. Y las líneas de teléfono saturadas pues todos en el lugar que les tocó estar andaban averiguando donde estaban sus familiares y como todos coincidían en que cerca escuchaban balazos porque fue literal en casi toda la ciudad, pues caos y psicosis total!!

Total llegaron refuerzos aéreos y más de 15 helicópteros volaban por la ciudad disparando donde veían claramente que había convoys de sicarios en ciertos puntos, pero no tardaron mucho en irse pues tumbaron un helicóptero con un misil a la altura del poblado el Diez.

Fue ahí cuando decidieron liberar a Ovidio y como se lo llevaba su gente a resguardar a algún lugar seguro para ellos, de nuevo comenzaron balaceras por toda la ciudad, ya nomás para distraer la dirección de hacia dónde se lo llevaban. Todavía a media noche se seguían escuchando balaceras en puntos diferentes de la ciudad, la balacera duró alrededor de 11 horas con dos momentos de intensidad, el primero cuando rodearon la fiscalía y cerraron puentes y entradas de toda la ciudad que fueron como 5 horas de balazos en la zona más transitada de Culiacán y después cuando lo liberaron otras 6 horas de balaceras a dispares para la distracción.

Todavía ahorita a las 7 am se siguieron escuchando esporádicamente balazos en diferentes zonas pero ya muy a lo largo. Sigue la ciudad casi desierta pues ya comenzó a salir un que otro carro y ya están sobre volando de menos 2 helicópteros la ciudad.

Para la sociedad en general nos da la sensación que hubo nula inteligencia en la intención de atraparlo, pues no estaban preparados ni para retirarlo de la ciudad a tiempo y con muchos más refuerzos listos. Un grave error que puso a toda la ciudad en riesgo total.

No estamos a favor del narco, de hecho hasta un tanto en contra, pero creo que perfectamente saben cómo hacerle cuando, en verdad, quieren agarrar a alguien, usan tácticas muy sorpresivas y están preparados para todos los escenarios y con muchos refuerzos. Nada parecido a lo que hicieron. Y menos que lo quisieron hacer en el justo lugar donde ellos tienen cerca todo su equipo, por eso ellos atendieron el llamado inmediato de refuerzos y con mucha más eficacia que el gobierno.

Lo que se sabe es 3 civiles muertos por balas perdidas y 13 civiles heridos. Más 7 soldados muertos y 5 policías muertos y 13 agentes heridos. Y 4 sicarios muertos y… heridos, no se sabe, pues a todos se los llevaron.

Obviamente aprovechando la fragilidad de las autoridades en el penal, con un tanque tumbaron un muro y se dieron a la fuga también 53 reos… Muy triste situación por donde le busque uno forma”.

Las causas

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Nuestro país está colonizado bajo el dominio predominante del imperialismo de EU. Largas décadas de saqueo y destrucción de la economía mexicana, con su consecuente degradación social y una insultante desigualdad entre una oligarquía, socia menor del saqueo y despojo extranjero y la inmensa masa de obreros, campesinos pobres y pueblos indígenas sumergidos en la miseria creciente. Millones buscaron escapar de esa miseria emigrando al otro lado de Río Bravo, a chambear y chambear, a soportar explotación y humillaciones para enviar sustento a sus familias de este lado. Pero esos 36 mil millones de dólares anuales de “remesas”, sólo “estabilizan” las ganancias de esa misma oligarquía en el mercado mexicano. Esa enorme suma no alcanza a compensar la pobreza y el atraso en que México está hundido. Esa miseria crónica y sin salida ha descompuesto a parte de la sociedad. Un sector de esos indigentes, buscó y encontró en el cultivo, producción y tráfico de drogas –también la trata de personas y órganos– el “negocio” con que hacerse ricos capitalistas, los conocidos “narcos”.

A ese sector de los capitalistas, surgidos y crecidos “al margen de la ley” de los otros capitalistas, el Estado mexicano –bajo las órdenes de Washington– les ha declarado “la guerra contra el narco” varias veces. Y tantas veces ha fracasado. Esa guerra la dirige el imperio capitalista de EU con sus instituciones civiles y armadas como la DEA.

La paradoja es que EU es además el principal mercado de los narcotraficantes. Más aún, capitalistas de EU son los productores y traficantes de todo el arsenal de esos mismos narco-capitalistas. Y más aún, muchos de los distribuidores de esas mercancías ilegales fueron y son capitalistas gringos, amparados por las policías y fuerzas represivas de EU, la DEA y CIA en primeros lugares, como cuando financiaron a los “contras” en Nicaragua.

El narcotráfico es por mucho una de las ramas más rentables del capitalismo actual, por la colosal tasa de ganancia, que proviene precisamente de su prohibición e “ilegalidad”. Ni que hablar de las siderales ganancias, cobradas para el “lavado” de ese dinero por los bancos imperialistas.

En su momento fue Felipe Calderón el “comandante en jefe” de esa guerra fracasada que trajo miles de muertos y desaparecidos pero no hizo desaparecer el narcotráfico ni a sus capos. Luego el repudiado Peña Nieto anunció haber apresado al Chapo, que luego se le escapó y que después volvió a encarcelar y extraditó a EU para ser juzgado y condenado a perpetua… Pero los hechos de Culiacán evidencian que no se resolvió absolutamente nada del grave cáncer que sufre México. Y esa evidencia desenmascara a los farsantes del PRI y el PAN que hoy se desgarran las vestiduras ante el “Estado fallido”.

Los cárteles narcos son funcionales al saqueo imperialista

Para responder al interrogante de por qué fracasaron esas “guerras contra el narco” y por qué consideramos una simulación a la actual política del gobierno de la “Cuarta Transformación”, o 4T, nos remitimos a un profundo análisis de Zósimo Camacho, publicado el 09/10/19 en https://www.contralinea.com.mx : “Cárteles, en guerra contra pueblos indígenas”:

“Cientos de comunidades viven en guerra. Tienen enfrente a los cárteles que van por sus montes, aguas, minerales y maderas preciosas. Los sicarios facilitan la llegada de megaproyectos empresariales y gubernamentales. Algunos pueblos también se arman para defenderse: activan por decenas guardias comunales, policías comunitarias, rondas comunitarias y autodefensas…

El Cártel de Sinaloa, el de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el del Golfo, las reminiscencias de los Beltrán Leyva y las de Tijuana, Los Zetas, los Caballeros Templarios, La Familia y otras expresiones de la delincuencia organizada encabezan las agresiones contra las comunidades del CNI. En toda la geografía nacional les disputan territorios ricos en minerales y maderas preciosas, que también pretenden usar como lugares de siembra, producción y trasiego de drogas y como rutas para el contrabando de personas y armas… La mayoría de los enfrentamientos son noticia sólo entre los pueblos. Cada comunidad o familia recoge a sus muertos y siguen articulando mecanismos de defensa…

Carlos Antonio Aguirre Rojas, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que la acción de la delincuencia organizada en los territorios indígenas no es un fenómeno aislado. Se enmarca dentro de una política de despojo contra los pueblos originarios puesta en marcha “desde hace ya varios lustros”…

Y agrega Aguirre Rojas: “Que sean los narcotraficantes los que ataquen a las comunidades obedece a dos razones principales. Una, porque los bienes que les interesan están en territorios indígenas. Quieren tener el control del lugar donde se producen las mercancías que comercian. Y si quien se opone es un pueblo indígena, pues se van contra el pueblo indígena. La segunda es que grupos del narcotráfico a veces tienen colusión directa con el Estado. Entonces el Estado les deja hacer porque le sirven como una cuña y como una manera de debilitar justamente los procesos autonómicos de los pueblos indígenas”.

Coincide el doctor en antropología Gilberto López y Rivas…“México es un laboratorio a nivel mundial. Aquí se han aplicado todos los tipos de intervención. Vivimos una guerra. Hoy hay un proceso renovado y altamente agresivo. La guerra contra las drogas y el terrorismo son una forma de intervención que deja muchos beneficios para las trasnacionales”.

Agrega que la nueva colonización de las tierras indígenas no sólo se lleva a cabo través de las trasnacionales mineras, del sector energético e industrial, sino de la corporación capitalista que es el crimen organizado… “Tiene como objetivo aterrorizar, como lo establecen los manuales de contrainsurgencia estadunidenses.”

Algunas primeras conclusiones de los episodios de Culiacán:

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Se desnudó que la recién fundada Guardia Nacional y el Ejército no están concebidos y, en consecuencia, no son aptos para combatir al narcotráfico, ni al “crimen organizado”… Mucho menos para “servir a la patria”… Esas fuerzas armadas del Estado –por definición– están concebidas para aplastar el descontento y las movilizaciones de los trabajadores y pueblos desarmados. Sólo son aptos para defender el dominio de los capitalistas extranjeros y locales.

Además, los capitalistas narcos tienen en diversas regiones –Sinaloa no es la única– una inserción e influencia social y política decisiva. Tienen punteros en las instituciones de los tres poderes del Estado. Y también tienen sus agentes en todas las instituciones militares y policiales. Además, al mejor estilo de Pablo Escobar Gaviria en Colombia, los narcos mexicanos tienen una extendida red de activos “colaboradores” entre los sectores más degradados por la miseria. Las cadenas de lealtades, compradas con “ayudas” o mochadas y sostenidas con amenazas, represalias y rehenes familiares, son infinitamente largas. La degradación social hizo que la vida no tenga mucho valor y los sicarios se multipliquen tanto como sus víctimas.

Así, las bandas armadas y coordinadas de varios cárteles capitalistas ilegales superaron y obligaron a rendirse a las fuerzas armadas “legales” del Estado capitalista. El gobierno reconoció la derrota del “operativo fallido” y la justificó con el objetivo de “evitar 200 muertes más de civiles inocentes”, entre las que destacó las vidas de los militares y policías y sus familiares que fueron tomados como rehenes. ¿Habrá tomado AMLO en cuenta las muertes de cientos de indígenas, que están siendo asesinados por los cárteles como el de Sinaloa? Afirmó el presidente: “No puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas».  Pero haber liberado al hijo del Chapo no garantiza en lo más mínimo que no se pierdan muchas vidas de personas inocentes. Tampoco reconoce AMLO que los futuros intentos de cumplir las órdenes del imperio para capturar y encarcelar a Ovidio Guzmán López o sus hermanos terminarán con las muertes, zozobra y sufrimientos del pueblo trabajador de Sinaloa y del resto de México.

Los efectos

Lamentablemente AMLO y la 4T actúan bajo la lógica que dicta el imperio. Aunque el presidente mexicano declare que “agradece a Trump por respetar la soberanía de México”, es evidente que tanto AMLO como Ebrard siguen bajo los dictados de la DEA y del gobierno de EU. Al contrario de sus discursos mañaneros, toda la política oficial sigue al servicio de los intereses de la “mafia del poder”. Esos oligarcas como Slim, Bailleres, Salinas Pliego, Larrea… son los “respetables empresarios”, los capitalistas que hace décadas han ingresado al “selecto club” de los que trafican y explotan “dentro de su ley” y cuentan con las ahora santificadas Fuerzas Armadas del Estado para cuidar sus negocios.

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AMLO y sus Secretarios de Seguridad, Alfonso Durazo y de Defensa Nacional, General Luís Sandoval repiten el camino fracasado de sus predecesores del PAN y PRI: apuestan a la carta de la militarización del país para la “guerra contra el narco”. Veamos cuáles son sus efectos y a quién perjudican:

  1. La militarización de Sinaloa, transformándola en zona de guerra, no traerá más seguridad y tranquilidad a su pueblo trabajador, sólo más muertes, pánico y desolación. Eso irá acompañado por una intervención aún mayor de agentes de la DEA y la CIA en territorio mexicano
  2. Los acuerdos entre Trump y AMLO para “limitar la entrada ilegal de armas desde EU”, quedarán en el papel y no tendrán efecto real, porque los capitalistas gringos no dejarán de vender armas a quién sea. Y por otro lado significarán mayor importación desde EU de arsenal y equipo militar para SEDENA y la Guardia Nacional. Y eso lo pagaremos todo el pueblo mexicano, pues ese dinero del estado, el gobierno lo restará de obras públicas, salud y educación.
  3. La extensión de la militarización y el despliegue de la Guardia nacional y el Ejército a todas las regiones del país. Tendremos militares en la calles de todo México. Sin ser declarado tendremos “estado de emergencia” como ahora repudia el pueblo en Chile. ¿Y a qué se dedicarán esas tropas? No sólo a reprimir a los miles de migrantes centroamericanos y caribeños –como sucede ahora– sino a intimidar y reprimir a los movimientos sociales que están creciendo en todo el país.
  4. En México, dentro del marco del capitalismo y el consecuente dominio colonial de EU, no hay solución al narcotráfico y al crimen organizado. Por eso la 4T está mostrándose como una grotesca repetición de la vía militar para, supuestamente, combatir sus efectos, cuando no ataca ni atacará las causas fundamentales de su existencia.

Un programa revolucionario contra el flagelo del narcotráfico y la inseguridad

¿Es casual que el gobierno de AMLO apueste centralmente a la Guardia Nacional y otras fuerzas armadas del Estado capitalista para su combate al narcotráfico? ¿Por qué no defiende a las únicas fuerzas que hoy ya están enfrentando y combatiendo a los cárteles en los territorios indígenas para defender sus tierras del ataque y despojo de los narcos? ¿Por qué rechaza, boicotea y criminaliza a las numerosas autodefensas comunales, policías y rondas comunitarias, que cuentan con miles de efectivos en diversas comunidades indígenas y campesinas?

Sólo un programa revolucionario, aplicado por un gobierno de obreros, campesinos y pueblos originarios armados, podrá extirpar de raíz el narcotráfico, el crimen organizado y todos los saqueos capitalistas. Sólo así se podrá liberar a México del nefasto dominio colonial de EU. Sólo nacionalizando todas las tierras y recursos energéticos y naturales y expropiando todas las grandes industrias y bancos se podrá sanar a la sociedad y garantizar la vida, la seguridad y tranquilidad del pueblo trabajador.

Sólo así se podrá dar a los productores directos del campo y la ciudad la posibilidad de producir lo que el pueblo mexicano necesita y no materias primas ni drogas para el mercado de EU. Y para quitarle su colosal fuente de ganancias a esos cárteles y a toda la cadena capitalista de lavado de dinero: despenalizar el consumo de drogas.

Una transición hacia ese objetivo es la organización unificada y coordinada de la autodefensa comunitaria de los trabajadores, estudiantes, campesinos e indígenas, que garantice la instrucción y pertrechos defensivos en sus centros de trabajo, producción o estudio. Así se podrá impedir la actual represión y defender de los ataques de “destacamentos armados frente a un pueblo desarmado”, sean éstos de los cárteles o del Estado.