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La noche del 10 de marzo quedó, una vez más, en evidencia que el Servicio de Transporte Colectivo STC – Metro es una amenaza para la vida de sus usuarios y trabajadores. Las caras adustas y consternadas ante las cámaras de TV y los fotógrafos, de la Jefa de Gobierno Claudia Scheinbaum, de la Directora del Metro Florencia Serranía y el Presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores del STC, Fernando Espino, no alcanzan para ocultar ni atenuar su responsabilidad fundamental ante lo ocurrido. Somos los más de 5 millones de usuarios, que diariamente viajamos, junto a los15 mil que trabajan en el Metro de la CDMX, los que tenemos que tomar en nuestras manos la defensa de nuestras vidas e integridad física y la defensa de este medio de transporte público contra el abandono y desmantelamiento al servicio de los planes de privatización en curso.  

Por CST–México

El 11 de marzo, la agenda política no comenzó con la mañanera del presidente. AMLO está concentrado en vender sus “cachitos” de la rifa del avión y en hablar de los micrófonos del senado… Ahí todo es ficción. Al contrario, la conferencia de prensa que reflejó la triste y vergonzosa realidad que vivimos fue la ofrecida por Florencia Serranía, acompañada por la Secretaria de gobierno y por el Secretario de movilidad de la CDMX. La Directora del Metro indignó por su inaceptable falta de sensibilidad llamando “incidente fortuito” a este desastre –sólo comparable al que ocurrió en 1975– y diciendo que “afortunadamente” hubo sólo una víctima fatal.

Pero aún más grave fue su muestra de total desconocimiento no sólo de lo sucedido en el choque de Tacubaya y de sus causas, sino de lo que está pasando en el STC Metro que ella dirige desde hace más de un año. Intentó ocultar torpemente toda su ignorancia con la excusa del “secreto de la investigación y peritajes”, con participación de una “certificadora imparcial internacional”. Y siguió alegando a la investigación de las “cajas negras” para no responder a una simple pregunta: “¿Cuándo fue la última vez que el tren recibió mantenimiento?”. Como sucede con frecuencia, intentarán echar la culpa de un “error humano” a los trabajadores y subordinados.  

El tren N° 33, que se deslizó en reversa y sin frenos llegó a 70 km/h, tiene una antigüedad de 37 años y el tren N° 38, embestido en Tacubaya, tiene 51 años. Las instalaciones eléctricas y mecánicas de la Línea 1 tienen la misma antigüedad. Los cortes de energía son recurrentes en algunas líneas. La directora dice que la investigación es para determinar la “causa raíz” del “incidente”. Pues los que viajamos diariamente en el metro y la mayoría de sus trabajadores sabemos cuál es la causa raíz: está en el abandono y deterioro desde hace largos años y diversas direcciones del STC Metro y sucesivos gobiernos de la CDMX, incluido el del actual presidente. Durante años, desde la base trabajadora del Metro, se ha denunciado la falta de refacciones y herramientas. El mantenimiento preventivo y correctivo se dejó en manos de empresas privadas externas. Se alertó reiteradamente que el Metro es una “bomba de tiempo”. Sin embargo, en los últimos años ese deterioro se convirtió en desmantelamiento y privatización creciente con subrogación de cada vez más sectores y servicios.

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Y en ese proceso destructivo y decadente es evidente la enorme responsabilidad del Ingeniero Fernando Espino Arévalo, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores del STC. El SNT afilia a la mayoría de los trabajadores del STC con absoluta ausencia de democracia. Esto facilita el descarado nepotismo de su clan dirigente y los turbios negocios que tiene el ingeniero con diversas empresas que dan servicios al STC Metro. Espino Arévalo tiene al frente del SNTSTC más antigüedad que la que tienen en circulación los trenes que chocaron. Espino estuvo en funciones sindicales con todos los sucesivos directores en las pasadas cuatro décadas. Tiene tanta responsabilidad como ellos en éste y todos los desastres ocurridos.

Y la Jefa de gobierno no puede ser eximida de culpa. Porque ella es la Jefa de Serranía y todo este tiempo su gobierno ha privilegiado gastos en reformas cosméticas en las estaciones y en comprar máquinas para venta y recarga de tarjetas y no en renovar las instalaciones básicas para el funcionamiento del metro y en nuevo material rodante y herramientas y equipos para su reparación. Scheinbaum ha seguido con los planes de privatización y subrogación de su antecesor, Miguel Ángel Mancera.

Nuestra propuesta es clara:

  • Serranía y su directorio deben renunciar de inmediato. Espino y sus empresas dentro y fuera del Metro deben ser investigados, los resultados darse a conocer a la opinión pública y sus contratos con el STC deben ser anulados.
  • Exijamos asambleas generales en todas las líneas, turnos y talleres del STC, cualquiera sea su afiliación sindical. Unidad de todos las y los trabajadores para defender el STC Metro del desmantelamiento y privatización y todos los puestos de trabajo amenazados.
  • Destinar los recursos del STC para retabulación de las taquilleras y trabajadores de pie de escalafón y no para contratar servicios de terceras empresas privadas.
  • Defender al STC-Metro como empresa pública estatal, bajo control de sus trabajadores y no botín de las corporaciones transnacionales del transporte.
  • Apelar a la coordinación con los usuarios en defensa y control del transporte público seguro, barato y de calidad.