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El 24 de febrero, Michoacán conmemoró un año del surgimiento de los grupos de autodefensa. A inicios de 2013, las ciudades de los municipios de Tierra Caliente se levantaron en armas para enfrentar y poner fin a secuestros, violaciones, asesinatos y cobro de tasas impuestas a todas las ciudades por los Caballeros Templarios.


Esta revuelta fue también una respuesta a la indiferencia y la complicidad del gobierno de Enrique Peña Nieto con los cárteles de drogas, al ignorar los reclamos de los habitantes para luchar contra el crimen organizado. Los Caballeros Templarios tomaron el control del Estado y sus instituciones, y pusieron a los partidos políticos del régimen (PRI, PAN, PRD) a su servicio.

Por eso, luego de que la población se armó, tuvo que luchar contra el crimen organizado y también contra el gobierno y las tentativas del ejército federal de desarmar a los grupos de autodefensa, en lugar de enfrentar a las cuadrillas de traficantes.

Un año después, la fuerza y la determinación de las masas para librarse de los criminales e impedir las tentativas del gobierno y el ejército de desarmar a las fuerzas de autodefensa trajeron resultados, aunque a un precio muy alto. Muchos luchadores murieron en los enfrentamientos armados con los cárteles de las drogas y muchas son las viudas y los huérfanos dejados. La represión del ejército y de la policía federal contra las movilizaciones de los habitantes y, especialmente, de la comunidad armada resultó en muchas prisiones también. Con todo, al final, todos los sacrificios produjeron resultados positivos. Las fuerzas de autodefensa, con el apoyo de la población, fueron capaces de forzar la retirada de los Caballeros Templarios y traer paz a sus pueblos, además de conseguir, hasta ahora, impedir que el gobierno los desarme. Pero eso no fue todo.

Las fuerzas de autodefensa de Tepalcatepec, La Ruana, Aguililla, Aquila y Coalcomán sirvieron como apoyo y ejemplo a los habitantes de otros municipios del Estado de Michoacán para seguir el mismo camino, como ocurre también en Guajaca, Guerrero y Jalisco. Aun cuando la represión por parte del ejército y la crueldad de los paramilitares continúen aterrorizando a la población en otros estados, las masas de estos lugares se movilizaron y crearon sus propias fuerzas de autodefensa.

En una entrevista de TV por el canal de noticias NTN 24, el 26 de febrero, el representante de las fuerzas de autodefensa en Tepalcatepec, Estanislao Beltrán, dijo que existen 15 municipios más con autodefensas constituidas, con cerca de 20.000 miembros, y que la población que está bajo su protección es de cerca de tres millones de personas. El Sr. Beltrán dijo que no va a descansar hasta que los veinte municipios de Michoacán sean liberados del crimen organizado. Nos gustaría agregar que esta tarea debe ser tomada a nivel nacional para traer a la luz del día el fracaso y la complacencia del gobierno con el crimen organizado. Este es un proceso de masas que necesita extenderse hacia la mayor parte del país.

Acuerdos contra el pueblo
 
Recientemente fue firmado un acuerdo de paz entre el gobierno y los líderes de la autodefensa para legalizarlas, con la condición de que se tornen parte del Estado y permanezcan bajo el comando del ejército. No obstante, estos acuerdos no fueron posibles de ser implementados como desean el gobierno y los líderes, representantes de un sector de la burguesía: criadores de ganado, agricultores, comerciantes y empresarios. El pueblo en armas dice que no hay ninguna razón para deponer las armas y que no van a descansar hasta la eliminación de los traficantes de drogas. Pero la lucha no termina ahí: la disconformidad de los habitantes –obreros, campesinos pobres, trabajadores y pueblos indígenas– contra el gobierno crece cada día, porque ellos ven que el gobierno es el verdadero responsable por las dificultades que enfrentan, en especial los sectores más pobres. Ahora que están armados, están comenzando a dar pasos para la solución de sus problemas, como el desempleo, la tierra para trabajar, salud y educación gratuitos para la población más pobre, así como un plan de desarrollo de la infraestructura que les permita dejar su actual estado de subdesarrollo y abandono.

Esas aspiraciones comienzan a entrar en conflicto con las direcciones burguesas, deseosas de hacer un acuerdo con el gobierno a cualquier costo. Después de firmar los ocho puntos del acuerdo con el gobierno, surgieron sectores críticos en los grupos de autodefensa, porque ellos lo ven como una traición al movimiento, ya que el pueblo no fue consultado, y defienden no sólo la continuación de la lucha contra el crimen organizado sino también contra las tentativas del gobierno de acabar con la lucha.

Ellos plantean la necesidad de mantener la independencia y autonomía en relación con el gobierno y que las decisiones sean tomadas en asambleas, utilizando la democracia de masas. No obstante, los peligros que el levantamiento armado en Michoacán enfrenta exigen que estos nuevos líderes respondan a las aspiraciones e intereses de los trabajadores y de los explotados, a fin de avanzar en la lucha. Eso requiere que no pierdan de vista que el principal enemigo a enfrentar es el actual gobierno, que no sólo está entregando Michoacán sino todo el país a los intereses de las grandes corporaciones imperialistas y nacionales y es el responsable por el surgimiento del tráfico de drogas. La lucha iniciada en Michoacán sólo puede avanzar si su dirección es capaz de buscar la unidad con los profesores y los trabajadores del sector de energía que están resistiendo los planes de privatización del gobierno, para ayudar a fortalecer la lucha. Ellos deben ponerse en la perspectiva de lucha por un gobierno de los trabajadores y del pueblo explotado y oprimido.

La Voz de los Trabajadores defiende:
 
• ¡No a la institucionalización de los grupos de autodefensa! ¡Ninguna subordinación de los grupos de autodefensa al comando del ejército!

• Ampliación y apoyo de los grupos de autodefensa de otras ciudades y estados para erradicar el tráfico de drogas y exigir que el gobierno resuelva los problemas más urgentes de las masas trabajadoras.

• Libertad para todos los miembros de las comunidades que luchan contra el crimen organizado y por los derechos del pueblo.

• Por la defensa y el fortalecimiento de los consejos comunitarios como organismos de dirección de la lucha.

• Llamar a los soldados del ejército a no perjudicar o tirar contra sus compañeros de trabajo, campesinos pobres, trabajadores e indígenas. Y, al mismo tempo, formar consejos de soldados independientes de las autoridades, para que puedan discutir y decidir democráticamente y con autonomía la forma de defender los intereses del pueblo trabajador y cómo combatir a los criminales y al gobierno pro-imperialista corrupto de Peña Nieto.

Traducción: Natalia Estrada

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