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La «cuarta transformación» de México

El movimiento de huelga que protagonizan más de 50 mil obreros de 45 maquiladoras comienza a conmover a todo México y trasciende sus fronteras. Sin duda, cualquiera sea el desenlace de esta batalla, los obreros de Matamoros pueden decir con orgullo: “¡Juntos hacemos historia!”.

Por Corriente Socialista de los Trabajadores (México), La Voz de los Trabajadores (EEUU), Corriente Obrera (EEUU)

Matamoros, Estado de Tamaulipas – El viernes 25 de enero a las 2 de la tarde estalló la huelga en el sector maquilador de esta ciudad en la frontera con EEUU. 55 mil trabajadores emplazaron a poco más de 40 empresas, en demanda de un aumento salarial del 20 % y del pago del bono anual de 32 mil pesos, además de las prestaciones que les adeudan desde el año pasado. Llegó el plazo del vencimiento para iniciar este paro general sin que arribaran a un acuerdo la parte obrera y el sector patronal, a pesar de la intermediación de los conciliadores de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que llegaron el día anterior a tratar de evitar la huelga.

Al comienzo, desde el 11 de enero, la mayor parte de los medios masivos de prensa fingió ignorar el movimiento. Días después, cuando se ampliaban los paros y mítines de miles, empezó a hablar de los “graves perjuicios” que traía a las empresas de la región semejante desborde de “ignorantes y rijosos” incitados por algunos agitadores. Después centraron sus cañones en demonizar a la abogada Susana Prieto, que llegó desde Chihuahua, representa legalmente a muchos obreros sancionados y despedidos y los orienta ante la flagrante traición de los dirigentes de los dos sindicatos que agrupan a los obreros maquiladores. No nos sorprende, porque esos medios son los voceros pagados por las empresas, muchas de ellas poderosas multinacionales, como Autoliv, Inteva, Novalink, Parker, Aptiv…

Ninguna sorpresa fue que esas patronales despidieran a varias decenas de activistas como represalia, buscando instalar el miedo entre los trabajadores. Tampoco ha sorprendido a la mayoría de los obreros la cobardía y traición de los “charros” sindicales, como Juan Villafuerte, el odiado secretario general del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales de la Industria Maquiladora (SJOIIM), que después de 12 días de iniciados los paros masivos, se vio obligado por la creciente presión de las bases obreras a declarar el inicio de la huelga, para “cumplir con la ley”.

Tensa vigilia y firmeza obrera

En toda la ciudad industrial de Matamoros hay tensión. Brigadas de obreras y obreros hacen guardias frente a las fábricas, bajo la lluvia y el frío, en carpas y a la intemperie. Soportan también la vigilancia intimidante de policías estatales. Les preocupa que ocurran provocaciones o algo como lo sucedido en la fábrica Decofimex, donde los obreros en huelga estuvieron a punto de enfrentarse a golpes con policías estatales.

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Mientras, entre sábado y domingo tres patronales más aceptaron las peticiones de los trabajadores: Tidi de México, Cambridge International y Easy Way. Llegan a 15 en total las empresas que acordaron firmar los reclamos obreros. Las banderas rojinegras ondean aún en otras 30 plantas maquiladoras. Se siente el cansancio entre las compañeras y compañeros. Desconfían de algunos anuncios falsos de supuestos acuerdos de las empresas y exigen ver las actas firmadas. Pero siguen cada vez más confiados en que el triunfo está cerca por la gran fuerza de su lucha en unidad y el apoyo moral y material que reciben de amplios sectores del pueblo.

Una verdadera escuela de lucha obrera

Algunas empresas como Cepillos se negaban tajantemente a otorgar el aumento y anunciaron que cerrarían su planta en Matamoros. Ante esto muchos compañeros cayeron en la incertidumbre y el temor al desempleo. Pero en el marco de las asambleas y grupos de trabajadores se planteó: “¡Basta de chantajes! Si se va la empresa, es decir los patrones, no tienen derecho a llevarse las maquinarias y materiales. Todo lo que tienen lo hemos producido nosotros. Que se vayan los patrones pero la fábrica se queda aquí. Qué el estado la expropie y la controlaremos los obreros y técnicos”… No sabemos cuántos trabajadores comparten este razonamiento. Pero parecería que la empresa Cepillos vio que su amenaza no surtió efecto, porque el domingo anunció que se queda en la ciudad…

Otro tema es el de los despedidos y la indispensable lucha por su reinstalación. Acostumbrados a la precariedad y a los contratos por tiempo determinado, muchos compañeros jóvenes, al quedar despedidos sólo piensan en cuánto cobrarán por su liquidación. Así, sin querer, favorecen a las empresas que imponen una completa inestabilidad laboral y dificultan el desarrollo de la organización de base necesaria para barrer a los delegados vendidos a la patronal.

En esta lucha en los mítines se ha incluido entre las demandas de la huelga la reinstalación de todos los despedidos desde el inicio de la misma que deseen recuperar su puesto de trabajo.

La huelga es legal, pero ahora enfrenta ataques desde los poderes federales

Primer gran triunfo que costó inmensos sacrificios: el 25 de enero fue declarada oficialmente la huelga por el sindicato que tiene “toma de nota” – es decir, reconocimiento legal– aunque la Junta local de Conciliación y Arbitraje, fiel lacayo de las patronales se declaró incompetente para legalizar la huelga en una lista de empresas. Y envió todo el conflicto al interior del laberinto burocrático… hasta la Junta de Conciliación Federal. Esto tampoco sorprende. Es parte del surrealismo del estado patronal mexicano, mal acostumbrado a declarar “inexistentes” a huelgas de existencia real y legítima. Así, desconocen, en los hechos, el derecho constitucional a la huelga. Pero la realidad es que la huelga obrera sigue firme.

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Sin embargo, lo que sí sorprende –y en especial a los trabajadores que votaron por AMLO a presidente– es que a la media noche del 26 al 27, la fábrica Autoliv fue rodeada por numerosos policías del Estado de Tamaulipas y se adelantó a ellos el charro Villafuerte con un abogado, a decir que venía a aconsejar a los obreros que hacían guardia que levanten el movimiento para evitar que nadie sea golpeado. La voz se corrió como reguero y en pocos minutos se concentraron más de 500 obreras y obreros para defender la continuidad de la lucha. También se hizo presente allí la abogada Susana Prieto Terrazas, asesora del Movimiento Obrero de Matamoros (MOM), quien denunció al coordinador del partido Morena en el Senado de la República, Ricardo Monreal Ávila, de ejercer presión para que los trabajadores levanten la huelga en 32 plantas manufactureras.

“A la medianoche me habló por teléfono para pedirme que dialogará con los empleados, que se les pidiera regresar a laborar este lunes, en una injerencia que no se puede pasar por alto, ya que también le habló a Juan Villafuerte para que llegara a las puertas de Autoliv a deshacer la huelga… Me indigna ver cómo se quiere abusar del obrero de una forma tan vil, creyendo que pueden saltarse su derecho constitucional de hacer huelga, y que sólo por ser senador de la República piense que puede pisotear un movimiento tan digno. Esta lucha sigue, no se va detener por las llamadas de Ricardo Monreal”[1], advirtió Susana Prieto. La creciente presencia de obreros desde todas las fábricas de los cuatro parques industriales, disuadió a los rompehuelgas enviados por el ilustre senador. Ese intento fracasó y los obreros de Autoliv siguen la huelga. Pero los merodeos e incidentes policiales siguieron hasta ahora en Aptiv, Pebac y otras…

¿“Para bien de todos primero los pobres”?

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Pero este grave episodio dejó muchos interrogantes. ¿El senador Monreal se mandó solo? ¿El presidente –que controla con mano de hierro a Morena– no sabe qué hace el coordinador de su partido en el Senado?

Las respuestas que dio Monreal a la abogada Prieto –por teléfono en altavoz ante los obreros– nos dan algunas pistas sobre a quién sirven y cómo razonan los poderes actuales del estado mexicano: “Hay que ser congruentes. Vamos a cumplir la ley del trabajo y la ley sindical de los trabajadores que tú tanto defiendes… Pero tampoco vamos a permitir que se caiga la economía en el estado y en el municipio”. Señor senador: ¿Cuál es la economía del estado y del municipio? ¿Las ganancias de las corporaciones extranjeras, que lloran por los cientos de millones de dólares que dejan de recibir por el paro o los míseros salarios de los 80 mil obreros maquiladores?

Esto está llevando a una profunda reflexión a los trabajadores, sobre el significado de la “Cuarta Transformación”, que el nuevo gobierno repite como su lema central. Nosotros confiamos que los compañeros llegarán más temprano que tarde a la conclusión: la verdadera “esperanza de México”, la transformación verdadera será obra de la clase obrera, cuando pasemos de defendernos de los agravios patronales e imperiales a decidir sobre los destinos del país que construimos y las riquezas que producimos con nuestras propias manos.

Notas:

[1] La Jornada, lunes 28 de enero de 2019, Julia Le Duc, corresponsal