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No me cuidan, me violan!

La Revuelta de la Diamantina Rosa ha desatado en México tras la violación de una menor de edad perpetrado por polícias dentro de una patrulla en la Ciudad de México. El último 3 de agosto, la adolescente de 17 años regresaba Azcapotzalco cuando una patrulla de la SSC-CDMX la emparejo a dos cuadras de su casa, la subieron a la fuerza al vehículo y la violaron.

Por Jenin Villa Roja, Helena Náhuatl

Algunos testiguos vieron la chava en choque con los polícias en la calle después de los hechos, pero no sospecharon de lo que había pasado. La família lleva la víctima el 4 de agosto para denunciar y desde entonces pasa una serie de irregularidades: las propias autoridades filtraron los datos de la víctima y su família y Jesús Orta Martínez, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana declaró a los medios que los polícias involucrados en el caso seguían trabajando porque no existía ninguna imputación y no se pueden violar sus derechos laborales.

Frente al silencio de las investigaciones sobre el caso, colectivas feministas convocaron una manifestación afuera de la Secretaría de Seguridad y la Procuraduría capitalina. Jesús Orta salió para «dialogar con las mujeres», que rechazaron y le tiraron diamatina rosa mientras regalaba entrevista a la prensa. Prontamente, la jefa de gobierno de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum atacó las manifestantes diciendo que no se trataba de un protesta, sino de una provocación para que el Estado acionara sus fuerzas represivas, incluso amenazó con la apertura de una carpeta de investigación para descubir las responsables por las pintas y de rociar la diamatina rosa.  Sheinbaum añadió que no habría impunidad ante al caso de la niña violada, sin embargo que se realizaba una investigación de los hechos para no inventar culpables o basarse «solo en una versión». Anunció también que seis polícias sospechos habían sido suspendidos de sus funciones. De ahí empieza una campaña de deslegitimización de la versión de la víctima, surgieron dudas si las pruebas tomadas por las autoridades estaban en tiempo de comprobar la violación y evidencias fueron perdidas.

Policías violadores, Estado cómplice

Para comprender la desesperación de las compañeras, necesitamos contextualizar el alto nivel de inseguridad que vive el país. En gran parte de México, la vida no vale nada – aun menos si eres mujer. El origen de este problema coincide con dos puntos claves : la sustitución de Colombia por México como el gran capo de la droga y la transicion hacia una democracia multipartidista en el año 2000, con la victoria del panista Vicente Fox. Es decir, el narcotrafico en grande escala llega a Mexico cuando las instituciones pasaban por un cambio y por vacíos de poder. Para buscar legitimidad a su sexenio, puesto que AMLO denunciaba el fraude electoral sufrido, Felipe Calderon declara la Guerra a las Drogas en 2006, sacando a las fuerzas armadas de los cuarteles para pelearla.
Por la parte economica, México ya se encontraba sometido economicamente a la lógica del Tratado de Libre Comércio de Norte América, que le conviertó dependente de los intereses principalmente de Estados Unidos. Los pocos trabajos formales, los bajos salarios, en abandono del campo en detrimento de las transnacionales, el intenso incremento del flujo migratorio de mexicanos hacia al vecino del norte, todo favoreció para profundizar la crisis social en el interior de la sociedad. Así fue que la cuestión de la seguridad del país se descontroló completamente: México se convierte en un narcoestado que por un lado aplasta a su pueblo con la violencia y corrupción de sus agentes, por otro con la represión a los luchadores sociales hasta intentarles silenciar de todo.
Para las mujeres esta situación tuvo un costo inmediato, incluso porque parte de la diversificación de los negócios del narco incluye la trata de mujeres. Un caso emblemático de este momento fueron las muertas de Juárez: jóvens de entre 15 y 22 años, obreras de la maquila, delgadas, morenas y de cabello largo que fueron violadas, estranguladas y tiradas por los desiertos de Ciudad Juárez, Chihuahua, frontera con Estados Unidos. En las zonas de alto riesgo, las mujeres se estaban expuestas al tomar el transporte hacia al trabajo en calles con escaso alumbrado, sin vigilancia, muy cercano a tramos controlados por la delincuencia y consumo de heroína. Mientras los medios sostenían la hipotesis de un asesino serial,  la verdade es que se facilitó que cualquiera matara a una mujer y la tirase en los lugares en donde ya habían tirado a una de las víctimas.
Cuando pensamos en la manera de combatir a todo eso, encontramos una clase trabajadora con muchos obstáculos por el camino. A empezar por los tradicionales sindicatos charros e intimimante relacionados al Estado, abriendo muy poco espacio a los sindicatos y organizaciones combativas e independientes de nuestra clase. En ese sentido, la discusión de género también se queda debilitada. Es decir, una nueva generación crece en un período profundamente violento y en que sus referencias de lucha de la mujer no pasan por los espacios o métodos de la clase trabajadora, sino de lo que los medios y la academia ofrece.
El reto de ser mujer en México y la política insuficiente de Morena
El 56% del territorio nacional se encuentra formalmente declarado en Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVG). Según la ONU, 9 mujeres son asesinadas al día en México. De enero a junio fueron al menos 470 feminicídios registrados en México.
Solo de enero a junio de 2019, 470 casos de feminicidio fueron registrados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y por lo menos 49 mujeres son abusadas sexualmente a diario. A lo largo del primer semestre de este año fueron 8 mil 464 casos de delitos sexuales. La Encuesta Nacional sobre Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública evidenció la existencia de 2 mil 733 abusos sexuales por cada 100 mil mujeres, cifra mayor del 2016. La ONG Save of Children reveló en su informe Las niñas y las adolescentes en México frente a la violencia que 4 de cada 10 delitos sexuales en México son cometidos contra menores de edad y que cada dos adolescentes de 12 a 19 años que inicia su vida sexual se embaraza debido a factores como violencia sexual y nupcialidad temprana.
En el primer semestre de 2019, más de una centena de denuncias en redes sociales fueron levantadas por mujeres que sufrieron intento de secuestro dentro de las dependencias del Sistema de Transporte Colectivo Metro por tipos que se hacian pasar por sus parejas, incluso en los vagones de mujeres. Tras anunciar algunas medidas emergenciales para atender a los casos poco o nada ha cambiado por parte del Metro para evitar la violencia de genero y la trata en sus dependencias y alrededores. Aún así, en junio pasado la Secretaria de Gobernación rechazó declarar alerta de violencia de género en CDMX afirmando que no habían «elementos suficientes» y porque la jefa de gobierno ya aplicaba «acciones relevantes».
La segunda ola de protestas y el giro oportunista del gobiernoTras la revictimización de la niña, una nueva protesta fue convocada por las colectivas en el centro de la ciudad, que prontamente fue encapsulada por granaderos en la Glorieta Insurgentes. Un grupo de manifestantes rompe los vidrios y los espetaculares de la estacion, aparte de dejar por el camino una serie de pintas y algunos grupos de choque agredieron a periodistas en marcha.

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Todo eso fue ocupado por la gran mídia para deslindar la atención del real problema que es el intento de distorcionar el caso de la adolescente violada, practica recurriente y largamente conocida por el pueblo mexicano por parte de las autoridades. En menos de 24 horas, las instalaciones depredadas en la marcha ya estaban restauradas y regresadas a la ciudadanía como en un juego psicologico en que el gobierno es bueno y las feministas malas. En la tierra de Zapata, la sociedad se dividió en el debate si las protestas pueden o no ser violentas: mientras muchos discutian que la causa es valida, pero hay otras formas, otros contestaban que cuando se intenta de forma pacífica no solo no son escuchadas como ridicularizadas y que las pintas se limpian, pero las muertas no regresan.
En medio al acalurado debate, Claudia Sheinbaum dá un giro oportunista y pide disculpas por sus declaraciones anteriores, llamando una junta con 40 feministas para discutir el pliego petitorio. Con el término de la reunión, la jefa de gobierno declaró que se iniciarán mesas de trabajo, talleres y foros abiertos en un plazo máximo de un mes, el lanzamiento de un proceso de capacitación del personal hasta final del año, que no se criminalizará la protesta social (aunque mencione que deba ser hecha de manera pacífica), mencionó la posibilidad de declarar alerta de género en la Ciudad de México.

El cambio de postura de la jefa de gobierno poco tiene que ver con la empatia que pueda sentir por la causa de las mujeres, sino por intentar controlar la crisis. Frente a la indignacion popular por la situacion, independiente de la polemica sobre los metodos de las feministas, era esta la mejor manera de intentar recobrar la confianza de aquellos que votaron por Morena pensando en un cambio positivo para la clase trabajadora mexicana. Sheinbaum ha sido ineficaz para contestar el problema de seguridad en sus mas de seis meses de gobierno, mientras que el proyecto nacional de seguridad de Morena revela ser lo opuesto de la promesa. El organismo que sustiuiria los aparatos policiacos corruptos y militarizados por personal capacitado, civil y trabajando segun los derechos humanos termino convertiendose en una maquina de reprimir migrantes, invadiendo ilegalmente albergues tradicionales y que incluso asesino a un migrantes salvadoreno frente a su hija de 8 anos.

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Ahora que si nos escuchan, ahora que si nos ven: que debemos hacer?

La defensa de la vida de las mujeres no es solo la lucha de ellas mismas, sino de toda la clase, que debe tomar la tarea como suya por una cuestion de justicia. Demandamos del Estado actitudas concretas para enfrentar el problema. Entre las medidas posibles estan de incrementar la seguridad del barrio a partir de cuerpos de seguridad civil con elementos elegidos de manera democratica y transparente. Que los programas para mujeres sean discutidos junto a las delegaciones mas afectadas en foros publicos deliberativos. Que las puniciones sean ejemplares, no solo sacando a los agentes de sus puestos, sino tambien demandandoles judicialmente. Que los trabajadores y las trabajadoras armen paros y huelgas si necesario para alcanzar esos objetivos.
Aunque el machismo no pueda ser de todo eliminado del mundo capitalista, la clase trabajadora tiene como tarea construir el camino para la liberacion de las mujeres y todos los sectores oprimidos en general. Los capitalistas y el Estado no quieren darnos hasta las propias demandas democraticas posibles de ser alcanzadas hoy, como el aborto, apoyados no solo en ideas reaccionarias, sino tambien con la falta de interes de invertir en servicios publicos y gratuitos para la poblacion. Garantizar una vida digna para las mujeres para que ellas, como parte de la clase trabajadora, puedan luchar codo a codo con sus companeros trabajadores por una sociedad sin opresores ni explotadores.