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Vivimos en un país capitalista recolonizado, sometido a EEUU y con una desigualdad social insultante, de las mayores del mundo. Estamos convencidos que es posible revertir esa situación. Es posible liberar al país de ese sometimiento colonial, terminar con la explotación capitalista y conquistar la justicia social, solo con un gobierno de los trabajadores del campo y la ciudad, apoyado en la mayoría de los explotados y oprimidos y contando con la solidaridad de los oprimidos de EEUU y todos los pueblos hermanos del continente.

Por: CST – México

Hoy, una mayoría de los trabajadores de México, ansía un cambio: sacar a la “mafia del poder”, representada por el PRI y el PAN. Pero sus esperanzas están depositadas en las elecciones. Y el cambio lo identifican con un candidato, AMLO, que no propone sacar a la clase explotadora que detenta el poder ni cambiar sus podridas instituciones, sino cambiar las personas que gobiernan esas instituciones. Según él explica, “si el presidente es honesto, el resto será honesto”. López Obrador ha identificado a una “minoría rapaz” que “le han hecho mucho daño al país, porque en buena medida son responsables de la tragedia nacional. Es un grupo que se opone al cambio en México, porque les ha ido muy bien… No quieren un cambio de régimen; no quieren dejar de robar ni quieren perder el privilegio de mandar. No es solo hacer negocios al amparo del poder público, sino que se sienten los dueños de México”.

Ese señalamiento es muy cierto. Es más, no solo “se sienten” sino que son los dueños de la mayor parte de México. Faltó señalar que entre los dueños de México están directamente las corporaciones imperialistas de EEUU, Canadá y Europa. Por ejemplo, el “grupo administrador de fondos financieros” más grande del mundo, llamado BlackRock (controla corporaciones: Exxon Mobil, Chevron, Shell, Petrochina, General Electric, Wells Fargo, Walmart, Apple, Google, Microsoft, Nestlé, Procter & Gamble…), que es propiedad del magnate Larry Fink.

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¿Quiénes son la “minoría rapaz” y sus socios?

Son los grandes empresarios, que gozan de privilegios fiscales que les permite ganar miles de millones de pesos sin pagar el ISR (impuesto sobre la renta), mientras sí pagamos obligados los trabajadores y también los que tienen una tienda o son profesionales por su cuenta. La minoría rapaz son las empresas y corporaciones locales y extranjeras que trafican influencias para recibir contratos del gobierno o para monopolizar en forma privada lo que es propiedad de la nación, a precios de remate. Son los altos funcionarios de CFE y de Pemex que reciben sobornos millonarios y viven en la impunidad. Y son también las empresas que dan esos sobornos a cambio de contratos multimillonarios. La minoría rapaz son todos los bancos, esos usureros con licencia, que parasitan toda la cadena productiva y las Afores. Es el especulador de la bolsa de valores que no paga impuestos por el dinero que hace en sus transacciones. La minoría rapaz son los buitres de “Funsalud” y su agente en la Secretaría de Salud, José Narro Robles, que condena a la muerte a la mayoría de la población con las pólizas de seguro que privatizan la atención sanitaria. Son los de “Mexicanos primero” y su sargento Nuño, que buscan destruir la educación pública gratuita y de calidad, para que solo existan escuelas privadas y así lucrar con la necesidad de educación de la mayoría de los mexicanos. Como se puede ver, son una “minoría” conformada por algunas decenas de miles muy ricos y poderosos en un país de 120 millones, con 60 millones de pobres e indigentes.

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¿Quién combatirá a la “minoría rapaz” y a “la mafia del poder”?

Esta minoría no solo ha acumulado enormes fortunas, “no quieren dejar de robar ni quieren perder el privilegio de mandar”. Para seguir robando y mandando tienen múltiples organizaciones como el CMN (Consejo Mexicano de Negocios), la Coparmex (Confederación Patronal de la República Mexicana), el CCE (Consejo Coordinador Empresarial)… Estas organizaciones están tomando examen a todos los candidatos. Al final de los mismos, esta “minoría rapaz” anuncia sus calificaciones. El presidente de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, luego del encuentro con López Obrador señaló satisfecho que “ha modificado algunas de sus posturas” durante su campaña. Dijo: “Quiero pensar que es producto de escuchar, que está tratando de encontrar una propuesta que sea mucho más aceptable para sectores amplios de la sociedad (…) Es de reconocer que dijo que el aeropuerto puede operar con recursos privados. Celebro que esté dando definiciones que antes no estaban claras” (Político.mx, 18 de mayo). Por otro lado, el candidato favorito para amplias mayorías populares y su futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa Macías, han salido encantados de una reunión con el Mega banquero de BlackRock, Larry Fink. Y según declaran ellos mismos, hubo un “click” y el Mega “rapaz” también salió muy entusiasmado. Este hecho sumado al “reconocimiento” por parte de la “minoría rapaz”, de los patrones de Coparmex, muestra que AMLO, lamentablemente, no solo no combate a los que “le han hecho mucho daño al país”, sino que acepta que mantengan “el privilegio de mandar”.

¿Seguirán tres años más las contrarreformas?

AMLO saludó hace tiempo el “Decálogo” de Coparmex y al responder hace unas semanas a las preguntas de los patrones, aseguró que no habrá reformas a las leyes actuales durante los primeros tres años de su futuro gobierno. ¡Ni hablar de derogarlas! Eso significa que no tocará las leyes de reforma energética ni las contrarreformas educativa y de salud, ni la de Seguridad Interior. (https://www. youtube.com/watch?v=5iqj15qpAQk).

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Notas:

(*) La expresión “Un peligro para México” fue ampliamente difundida por los publicistas contratados por la oligarquía en la campaña electoral presidencial de 2006 contra López Obrador.

Artículo editorial de Forja Socialista n.° 2, periódico de la Corriente Socialista de los Trabajadores (CST), México.