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Se acerca otro 8 de Marzo, y tal como presenciamos en los últimos años, se da en el contexto de un auge extraordinario de las luchas de las mujeres en todo el mundo contra la opresión. El movimiento de mujeres tiene demandas tan diversas como sentidas por miles de millones. Y en cada país toma distintas formas y coloca el eje en diferentes expresiones de la opresión. Opresión y agresiones alimentadas por la imperante ideología machista y las instituciones que la sostienen bajo el dominio del capitalismo imperialista.

Por CST-México

Esta nueva ola de luchas de las mujeres en todo el mundo se enmarca en la lucha mundial de los oprimidos y explotados. Las mujeres somos la mitad oprimida de la humanidad y también salimos a luchar. La lucha de las mujeres en México es parte de este ascenso. Desde hace meses se suceden protestas ante feminicidios, violaciones, acoso sexual y violencia contra las mujeres. Muchos de estos hechos fueron cometidos por fuerzas policiales, con complicidad de autoridades o del propio poder judicial, por lo que en la mayoría de los casos los agresores acaban impunes.

Ante tanta aberración e injusticia, un clamor fue surgiendo desde abajo, y no sólo entre las mujeres.

Los feminicidios de Ingrid y de Fátima hicieron estallar la indignación y, acercándose la fecha del 8 de Marzo, además de las marchas y actos en ese día, surgió la iniciativa de parar el lunes 9. La idea tiene el antecedente del Paro Internacional de Mujeres que se realizó el 8 de Marzo del 2017 y que se repitió en el 2018. Estos paros replicaban otros, realizados en el 2016 por las mujeres polacas contra un proyecto de ley que pretendía criminalizar el aborto, o el de las mujeres argentinas que tomaron las calles por “Ni una menos” contra los feminicidios y por la legalización del aborto seguro y gratuito.

La violencia sigue siendo el mal principal que aqueja a las mujeres. La ilegalidad del aborto es parte de esa misma violencia feminicida, que no permite decidir el momento de la maternidad y deja librada a su suerte a aquella que decide interrumpir un embarazo. En ese caso, sobrevive la que paga miles de pesos en una clínica privada y muere la que sin dinero, recurre a cualquier método desesperado ante la falta de acceso.

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El 35 % de las mujeres del mundo ha sido víctima de violencia física o sexual a lo largo de su vida, a lo que se le debe sumar que la mayoría de las víctimas no denuncian los abusos. Abusos verbales y físicos, violaciones, esclavitud sexual –72% de las víctimas de trata en el mundo son niñas, adolescentes y mujeres–. Acoso sexual, callejero, intrafamiliar o laboral –sólo 1 de cada 144 mujeres que lo sufren se anima a denunciar–, son todas formas de violencia machista que hay que erradicar. Y machismos que se ejercen de forma sutil para hacer creer a cada instante que las mujeres son inferiores.

En Chile las mujeres están en la primera línea de las movilizaciones enfrentando al gobierno de Piñera, saqueador y represor heredero del pinochetismo. Recorrió el mundo su performance “Un violador en tu camino” cantada en diferentes idiomas denunciado los asesinatos, las torturas y violaciones por parte de los carabineros y otras fuerzas represivas. En Bolivia, las mujeres trabajadoras y de los pueblos originarios resisten al gobierno golpista de Jeanine Añez, una mujer empoderada presidenta por los militares. En Colombia, las trabajadoras participaron de las gigantescas movilizaciones y la huelga general, al igual que en Francia y Hong Kong.

En México las mujeres están encabezando luchas emblemáticas como la huelga contra despidos del SutNotimex, que enfrenta a Sanjuana Martínez, la directora designada por el presidente López Obrador. O las huelgas protagonizadas por las obreras y obreros de las maquiladoras de Matamoros y la frontera Norte y dirigidas por líderes mujeres. Destaca el ejemplo que hoy nos dan las taquilleras del STC – Metro de la Ciudad de México, que superando la opresión, el temor y la sumisión de largas décadas, sienten la urgente necesidad de parar su trabajo este 9 de marzo, para expresar sus reclamos: desigualdad salarial, las insoportables condiciones laborales que han constado vidas y secuelas en su salud y la actual amenaza a sus puestos de trabajo por los planes privatizadores. 

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Día Internacional de lucha de las mujeres trabajadoras

Este 8 y 9 de Marzo tenemos la oportunidad de retomar el carácter de clase, socialista e internacional que tiene la lucha de las mujeres trabajadoras. Así surgió en la historia, al igual que el 1° de Mayo, con huelgas y movilizaciones obreras. Unir fuerzas sin fronteras para luchar por nuestras reivindicaciones junto a nuestros compañeros trabajadores y avanzar hacia la superación del sistema capitalista.

Porque esta no es una lucha de mujeres contra hombres. Es una lucha contra la opresión de las mujeres. Opresión que es usada para dividir a la clase trabajadora y favorecer mayor explotación de sus mujeres y hombres. Hay que combatir el machismo para UNIR a nuestra clase. El “separatismo” no sirve a la lucha contra la opresión de las mujeres. Porque el combate al machismo es para unir a trabajadoras y trabajadores en una lucha común contra ésa y todas las opresiones.

No nos engaña que enarbolen el “feminismo” Margarita Zavala o Hillary Clinton, ni tampoco que el canciller Marcelo Ebrard diga que la SRE es “feminista”. A la hora de imponer la explotación con despidos, bajos salarios y violaciones a los derechos humanos y laborales, no sólo los hombres son portadores del “virus” del machismo, sino que hay “portadoras empoderadas” como Sanjuana Martínez y Olga Sánchez Cordero que persiguen y castigan a las mujeres al servicio del capital.

En México hoy, que nadie se engañe ni pretenda engañarnos, el movimiento del 8 y 9 de Marzo surge desde muy abajo, desde las profundas entrañas de las mujeres explotadas. No tiene dueñas ni dueños. No hay manos negras, ni “fifís”, ni derechas conservadoras ni golpistas que se puedan apropiar de este clamor por la vida, por la integridad física o sicológica, y también, por la igualdad de derechos de las mujeres. Los que intentan desacreditar esta lucha y aislarla se guían por su propia ignorancia o por el interés de perpetuar la opresión y la explotación.

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No nos engañan tampoco los oportunistas que al ver el tsunami de la lucha de las mujeres, se reacomodan y quieren aparecer como concediendo la dádiva de no sancionar a las huelguistas. El paro del 9 es un derecho que se conquistó con la lucha, y no un permiso de patrones y gobiernos buenos.

Es preciso, para que nuestros reclamos se escuchen, exigir que todos los sindicatos y centrales sindicales que se dicen no charras y defensoras de las trabajadoras y trabajadores convoquen un paro activo del conjunto de los trabajadores para el 9 de Marzo, y que esos dirigentes sindicales no queden pendientes de la indulgencia y los permisos de las patronales, los gobiernos locales o el gobierno federal.

Desde ahora necesitamos organizarnos para participar y exigir a las dirigencias desde abajo, en los lugares de trabajo, el impulso al paro del 9, que todas y todos necesitamos. Y en cada lugar de estudio decidir en asamblea la participación y el pronunciamiento de los centros y federaciones estudiantiles.

CORRIENTE SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES – CST