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El 17 de mayo es considerado el Día Internacional contra la homofobia, la lesbofobia y la transfobia. En esta fecha, en 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró la homosexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades.

Por Comité Ejecutivo del PST

Este logro no es para nada un regalo de las clases dominantes hacia la comunidad LGBT. Al contrario, es el resultado de la inagotable lucha que esta comunidad viene realizando durante décadas, y que tiene como una de sus jornadas más importantes los Disturbios de Stonewall, en Junio de 1969, donde la comunidad LGTB se levantó en lucha contra la represión policial y el silencio del gobierno ante la escalada de violencia.

Honduras muy poco ha avanzado en materia de respeto a los derechos de la comunidad LGTB. Pese a que ser parte de la diversidad sexual no es considerado un delito, la realidad demuestra que ser gay, lesbiana o trans en Honduras es casi una condena a muerte. La esperanza de vida de esta comunidad es bajísima, como resultado de los cientos de crímenes de odio y asesinatos que se cometen cada año. Y antes de morir, la comunidad LGBT sufre discriminación en sus familias, círculos cercanos, centros de estudio, y la casi imposibilidad de acceder a empleos dignos y estables.

El pasado mes de enero representantes de la comunidad LGBT presentaron un recurso de inconstitucionalidad ante la Corta Suprema de Justicia donde exigían el derecho al matrimonio legal entre personas del mismo sexo. Desde el Partido Socialista de los Trabajadores nos declaramos a favor de esta iniciativa, pues somos opositores a toda expresión de homofobia, lesbofobia o transfobia, además, estamos por la igualdad de derechos entre todos las personas, sin importar su condición social, origen étnico u orientación sexual.

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Consecuentes con esto, denunciamos el papel catastrófico que realiza la iglesia católica y evangélica contra esta iniciativa, haciendo lobby entre los partidos políticos de derecha para evitar la aprobación de la misma. Los socialistas revolucionarios somos defensores del derecho a la fe, sin embargo, creemos que no podemos callarnos cuando instituciones religiosas utilizan la fe de las personas para desparramar el preconcepto conservador de la familia, y retirar así los derechos de aquellos que son oprimidos.

La Constitución de Honduras establece explícitamente que el matrimonio y la familia en Honduras solo es aquel que se establece entre personas de sexos opuestos, dejando en la intemperie a todas aquellas parejas y familias formadas por personas del mismo sexo, evitando así que accedan a todos los beneficios y obligaciones que la ley otorga. No podemos aceptar que sean los gobiernos, la burguesía y sus leyes quiénes decidan qué es un matrimonio y una familia, y qué no lo es. El papel del Estado debe ser el de reconocer la plenitud de derecho de cualquier pareja.

La LGTBfobia se promueve desde la burguesía y sus gobiernos bajo la misma lógica con la que promueven el machismo, el racismo y la xenofobia: buscan crear una falsa división para debilitar a la clase trabajadora en su lucha por la revolución. Nos dividen porque así se les hace más fácil explotarnos y oprimirnos. ¡Esto debe acabar!

¡Cárcel para todos los que cometan crímenes LGBTfóbicos!

¡Igualdad de derechos civiles: casamiento civil igualitario y derecho a la adopción por parejas LGBTs!