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En Honduras, la pasada semana, el proceso de negociación entre el gobierno golpista y los representantes del presidente derrocado Manuel Zelaya está avanzando. «Hasta ahora está tomando un camino positivo. Se avanzó. El martes [día 12] podemos tener noticias bastante optimistas», dijo John Biehl, asesor del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.


 

La base de las negociación es el Acuerdo de San José, cuyos puntos garantizan amnistía para todos los golpistas; preservación de las instituciones que tramaron y ejecutaron el golpe (Justicia, Fuerzas Armadas, Iglesia y Congreso); además de barrer para debajo de la alfombra la reivindicación por la Asamblea Constituyente.

 

Es muy intensa la presión por una salida negociada de la crisis. Pero el movimiento de resistencia contra el golpe resiste las presiones del proceso de negociación. Muchos sectores se ponen contra la posición de Zelaya de deja de lado la lucha por la Constituyente, y exigen la punición de los golpistas. Para hacer referencia a eso, Opinião Socialista, periódico del PSTU brasileño, conversó con Tomás Andino, integrante del Frente de Resistencia al Golpe.

OS: La pasada semana, la delegación de la OEA se reunió con Micheleti. Pero el gobierno golpista está retrocediendo de la hipótesis de cerrar un acuerdo y no acepta el regreso de Zelaya al poder. ¿Qué piensa sobre eso?


Tomás Andino: Los golpistas creyeron que podrían poner en la agenda un documento base llamado «Acuerdo de Tegucigalpa», hecho por los empresarios, que no contemplaba la restitución del presidente Manuel Zelaya. Pero, al parecer, las delegaciones extranjeras y la OEA [Organización de los Estados Americanos] han impuesto la agenda del Pacto de San José. Los golpistas no se sienten bien con esta agenda, pues contempla la vuelta de Zelaya a la presidencia, aunque de forma condicionada. Ellos no quieren la restitución de Zelaya, ya que temen que sea interpretado por las masas como un triunfo, y éstas reactiven su lucha y salgan de control. En ese punto, los golpistas se habrían dividido, pues mientras algunos (empresarios y políticos) defienden que se llegue a un acuerdo con Zelaya, implicando su restitución o una Junta Cívica integrada por todos los partidos, otros (como la cúpula militar-policía y Micheletti) buscan la prolongación del actual gobierno hasta el 27 de enero.

 

OS: Zelaya está hablando que acepta volver a la presidencia con poderes limitados. Inclusive, abandonó la defensa de la Asamblea Constituyente. ¿Como se ubican ante esto los luchadores del Frente de Resistencia?


TA: Nadie en la resistencia está pensando en abandonar la lucha por la Constituyente. En los sectores más avanzados, la Constituyente es inclusive considerada más importante que la vuelta del presidente Zelaya. Sucede que, en función del respeto que el pueblo tiene por Zelaya, el presidente dice que está dispuesto a aceptar la renuncia a la Constituyente en razón de la presión internacional, «mientras fuere presidente» [hasta el 27 de enero de 2010].  Por otro lado, lo que ahora motiva fuertemente la lucha, y que inclusive pone el pueblo en enfrentamiento con el proceso electoral, es la idea de que, de este movimiento tan grande, debe salir una Constituyente que cambie de hecho el país. Eso significa un importante nivel de madurez de las masas, que saben ver la diferencia entre su líder y la causa por la cuál luchan.

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OS: El Frente de Resistencia hizo una reunión el domingo pasado. ¿Cuáles fueron las principales conclusiones?


TA: La principal conclusión fue un giro al trabajo en los barrios y comunidades, y poner menos énfasis en las marchas callejeras. Se programan actividades sincronizadas en toda la ciudad de Tegucigalpa, la capital. Su ejemplo comenzó a ser seguido en barrios en la ciudad de San Pedro Sula.  Otra conclusión fue a participar del proceso de diálogo organizado por la OEA, para exigir ante la comunidad internacional las reivindicaciones del Frente de Resistencia y denunciar las maniobras del golpismo.