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Después de implantado unos de los mayores períodos de dictadura en Honduras, ha surgido la migración masiva de nuestros compatriotas hacia tierras norteamericanas, donde como todo proceso social, está encabezado en su mayoría por la voz y lucha de una mujer.

Por María Fernanda Sauceda

¿Qué motiva a una mujer a abandonar la tierra que le vio nacer?

A diario, se ven caminar a cientos de mujeres por los diversos mercados que existen en nuestro país, donde les aguarda su puesto de trabajo. Algunas deambulan durante el resto del día con un canasto sobre su cabeza y publicitando a gritos sus productos, otras llegan con su canasto lleno de tortillas y en brazos un pequeño que descubre un mundo lleno de miseria, pero protegido por el amor de una abnegada madre. Hay otro ciento que marchan, más que caminar, hacia su puesto de trabajo en una maquila donde las condiciones laborales son totalmente precarias y sus derechos como mujer y trabajadora son violentados a diario.

Varias de ellas tras esa sonrisa que las caracterizan llevan a cuestas el dolor que es producto del aumento de la violencia doméstica, la discriminación laboral, el alza del precio de la canasta básica, de los femicidios (que en el 2018 alcanzaron una cifra de 848 muertes por causas violentas, según el Observatorio Nacional de Violencia ONV), el desempleo y los ojos de los pequeños que aguardan a diario en su hogar a espera de un pedazo de pan que mitigue el hambre.

Todas estas circunstancias que van en aumento tras la implantación de un régimen dictador han contribuido a que muchas mujeres tomen la trágica decisión de abandonar nuestra patria en busca de un mejor futuro para sus familias. Las vemos enarbolar la bandera de Honduras, con sus hijos en brazos y otros caminando tras de ellas en busca de lo que aquí se les negó. Llevan en sus gargantas un nudo que impulsa a gritar libertad, en sus ojos lágrimas de dolor al decirle adiós a su adorada patria que queda sumida en la miseria y en su corazón la llama de la esperanza por encontrar una vida mejor y más digna. Otro ciento de mujeres se queda en nuestro país y alzan la voz en contra del régimen machista que oprime desde décadas atrás sus deseos de igualdad.

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Las mujeres a través de la historia han venido levantando su puño en búsqueda y construcción de una patria próspera, justa e igualitaria. Por todas las que han muerto en nombre de la revolución, por las que siguen luchando y por las que vendrán, hemos de levantar nuestra voz en búsqueda de justicia. ¡Sin mujer no hay ni habrá revolución! ¡Ni una menos!