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Concluidas las declaraciones y pruebas presentadas en Nueva York durante el Juicio contra Tony Hernández (hermano del Presidente), queda clarísimo que vivimos en una Narcodictadura que ha convertido a Honduras en un Narcoestado. El régimen de JOH echó raíces en todos los aparatos estatales, rodeándose de narcotraficantes, sicarios, políticos, militares y policías corruptos; todo esto bajo la mirada complaciente de un imperialismo gringo que, siempre y cuando se le garantice la continuidad de sus negocios y su explotación en el país, no tiene ningún problema en lavarle la cara al gobierno de JOH cada que puede.

Que el gobierno sea corrupto, criminal, asesino y represor es una verdad que el pueblo hondureño sabe desde hace muchísimos años, y por eso lo ha venido enfrentando con mucho ímpetu. Desde la lucha contra el Golpe de Estado de 2009 hasta la reciente lucha contra los PCM, pasando por las luchas insurreccionales contra los dos últimos fraudes electorales, y la lucha de las antorchas contra el desfalco del IHSS, el pueblo trabajador ha demostrado con creces que se quiere sacudir de encima al régimen de JOH.
Pero han existido tres elementos que han impedido que el cachureco mayor caiga: primero, la feroz represión, los encarcelamientos y los baños de sangre que ha realizado el régimen contra sus opositores; luego, el apoyo del imperialismo norteamericano que siempre ha buscado salidas controladas a las crisis, jalándole las orejas a quienes se le quieren rebelar al caudillo que han puesto en el país. Y es que los gringos han ayudado a la dictadura desembolsando muchísimos recursos económicos a través de su gobierno o del FMI, o mandando tropas a entrenar a los entes represivos del Estado para mejor reprimir a los protestantes. Y por supuesto, como tercer elemento, están las traiciones descaradas de las direcciones de los procesos de lucha que se han vivido en el país. Como la traición de Mel Zelaya firmando el Acuerdo de Cartagena que le otorgó inmunidad a los golpistas del 2009; la dirección de los indignados pidiéndole amablemente a la Embajada gringa que se llevara a JOH en 2015, en lugar de profundizar la lucha que en ese momento era masiva, o la traición de Nasralla y Mel durante la insurrección de 2017, llamando al pueblo a levantar las barricadas callejeras para que el pueblo ‘celebrara la navidad’.
Y creemos que este último elemento, el de la traición de las direcciones, ha tenido un peso importante en el balance de estas luchas, porque pese a la represión o a las amenazas de encarcelamiento, el pueblo no se desmovilizaba cuando la lucha arreciaba, al contrario, las protestas se embravecían y se radicalizaban. Es por eso que las luchas contra JOH nunca terminaron en una derrota física de las masas, sino, en derrotas políticas debido a que las direcciones pactaron con el gobierno de JOH y la Embajada Yankee a espaldas de las bases, direcciones que en lugar de llamar a levantarse más y más contra el narcodictador, las llamaban a esperar los resultados de la institucionalidad imperialista, llámese OEA, ONU o la embajada y gobierno gringo.
Nuestra última lucha nacional, la dirigida por la Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación, se realizó por fuera de estas direcciones conocidas (Mel Zelaya, Nasralla, Luís Zelaya, Indignados, etc.), y por eso terminó tumbando los PCM, porque sus bases (mayormente conformadas por el Magisterio Nacional) le apostó a la lucha y a la movilización, y no a los pactos con el gobierno o la embajada. Esta lucha no terminó derrocando a un frágil gobierno porque la dirección de la Plataforma vaciló demasiado y retomó la consigna del #FueraJOH cuando las movilizaciones venían en descenso, y no en su momento más importante. La Plataforma le apostó más a sus mesas técnicas que a la insurrección popular, argumentando que la Plataforma es un espacio gremial y no político. Cuando la Plataforma corrigió este error y llamó abiertamente a tumbar a la narcodictadura, ya era demasiado tarde.
Y es que todas estas luchas anteriores han rebasado por mucho a sus dirigencias, las cuales sólo apuestan por pequeñas reformas, ya sean electorales o democráticas, como en el caso de Mel, Nasralla, Luís Zelaya, Indignados, o por gremiales como en el caso de la Plataforma. Pero el pensamiento del pueblo no es el pensamiento de estas direcciones. La amplia mayoría del pueblo está en las calles por la caída de la narcodictadura y por el fin de la explotación capitalista. Mientras los primeros están por tibias reformas, el pueblo está apostando todas sus fichas a una revolución que cambie de fondo la realidad de Honduras, por eso muchos han sacrificados sus vidas, su libertad y su integridad física; porque saben que mientras no caiga la dictadura y no se cambien las bases económicas en el país, la situación seguirá prácticamente igual. El pueblo lucha por la libertad del país, no por cómodos curules en organismos electorales.
Por eso no sorprende que aún con las experiencias anteriores, estas direcciones sigan llamando al pueblo trabajador a confiar en la democracia de la burguesía y del imperialismo, diciéndole al pueblo que deben esperar a que los gringos extraditen a JOH por narcotraficante y corrupto; han dicho también que debemos esperar a las próximas elecciones para votar por sus candidatos, porque según ellos, son las únicas formas de sacar a JOH. O como está haciendo la dirección de Libre en este momento, donde les mienten a sus bases y al pueblo diciéndoles que para sacar a JOH la vía es un Juicio Político que debería realizarse en el Congreso Nacional, ¡Congreso que es ampliamente controlado por el Partido Nacional y donde la mayoría de diputados está ligado a la corrupción y al narcotráfico! ¡La dirigencia de Libre está esperando que el Congreso Nacional se suicide! La cúpula de Libre crea falsas esperanzas que sólo sirven para seguir deslizando al pueblo hacia el abismo.
Claramente la salida en este momento pasa por la lucha, la movilización, la insurrección y la organización, y no por elecciones ni por juicios políticos que nunca se realizarán. El pueblo debe ajusticiar a la narcodictadura de JOH, pero no lo podrá hacer siguiendo los canales y los juegos que ha creado mañosamente la burguesía. No es el imperialismo gringo, compadre de la dictadura, ni los votos, ni el Congreso, ni la falsa justicia hondureña la que sacará a JOH del poder, pues todos estos espacios son controlados por el dictador y su pandilla. Basta de esas falsas esperanzas.
Es traidor todo aquel sector que llame a confiar en la institucionalidad burguesa, cuando ahora es más claro que el agua, que esta institucionalidad está podrida de pies a cabeza. Por eso lo decimos categóricamente: es necesario deshacernos inmediatamente de JOH, pero también es necesario dejar de hacerle seguidilla a estas direcciones vacilantes que quieren apagar la llama de la lucha antes que esta se encienda. A quienes les tiemble la mano para tumbar a la narcodictadura, que se hagan a un lado y que no le estorben al pueblo en esta tarea histórica que tiene enfrente.
Es claro que ajusticiar a JOH y su pandilla es necesario y urgente, pero esto sólo será posible si superamos la dispersión del movimiento de masas. El pasado reciente nos muestra que la caída de la dictadura es una gesta realizable. Pero para realizarlo necesitamos la más amplia unidad de todos los sectores que estén por una salida revolucionaria a la crisis que hoy agobia a nuestro país.
Esta unidad debe ser construida desde las bases y no impuesta por las direcciones de siempre. Es necesario que todos los sectores que han estado en frente de la lucha enmienden sus errores del pasado y convoquen a un Encuentro Nacional de Luchadores y Luchadoras que defina un plan de lucha, que tenga como eje central la caída de la dictadura a través de un gran Paro Nacional Insurreccional que avance hasta una Huelga General Indefinida que sepulte de una vez por todas a este régimen corrupto, narcotraficante, represor y asesino. Debemos retomar los cortes de calle y las barricadas en todos los barrios, colonias, aldeas, caseríos, municipios, ciudades y departamentos. Hay que detener totalmente la economía burguesa para acorralarles y hacer valer todas nuestras demandas.
Este espacio debe ser convocado por los sectores que han estado en lucha. Debe ser la Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación, la Convergencia Contra el Continuismo, la Mesa de Indignación de El Progreso, las organizaciones en defensa de los recursos naturales y la vida como el COPINH, MADJ, OFRANEH, los pobladores en defensa de La Tigra y el Merendón, así como los pobladores de Guapinol y Choluteca que han estado desde el primer día contra la dictadura; también se deben sumar a la convocatoria los sectores combativos que encabezan los movimientos de estudiantes, mujeres, magisterio nacional y trabajadores de la salud. Este espacio debe ser ampliamente democrático, donde las bases decidan el rumbo de la lucha, y todo aquel sector o dirigencia que se quiera sumar, debe dejar de lado sus intereses individuales y poner sus liderazgos y organizaciones a disposición de la lucha por la salida de JOH.
Pese a que no confiamos en las direcciones de los últimos procesos, como en la de Libre o Nasralla, sabemos que sus bases están honestamente por la caída de la dictadura. Por eso llamamos incluso a estas dirigencias, en pos de la más amplia unidad contra el narcodictador, a sumarse a este proceso, siempre y cuando sean respetuosos de la voluntad de la clase trabajadora en lucha.
Queremos recalcar una vez más que no debemos confiar en ninguna salida que ofrezca el imperialismo gringo, dirigido por Trump, a través de su embajada, el FMI o sus cortes imperialistas, pues son estos quienes en primer término tienen a JOH sentado en Silla Presidencial, y no les conviene para nada que él salga, pues éste les ha venido garantizando de muy buena manera todos sus negocios en el país. Aunque la justicia gringa esté procesando a Tony Hernández, es necesario acentuar que esa justicia imperialista jamás juzgará a JOH, y menos que menos, lo sacará del poder. Trump sacando a JOH de la presidencial es una ingenuidad en la que no debemos caer.
Para cerrar, queremos recordar una vez más que la única salida de fondo a todos nuestros males se llama la Revolución Obrera y Socialista, tarea con la cual el Partido Socialista de los Trabajadores, PST, tiene muchos años comprometido. El capitalismo trae siempre bajo su manga la corrupción y el narcotráfico; y la postergación y miseria que vivimos hoy día es culpa del capitalismo mismo, al cual debemos derrocar.
Necesitamos organizar esta Revolución Socialista para acabar de una vez por todas con todos nuestros males. Queremos para Honduras y para el mundo un gobierno constituyente de las y los trabajadores, que procese a todos los asesinos, corruptos, narcotraficantes y golpistas a través de Tribunales de Justicia Popular electos por el pueblo, para juzgar y encarcelar a todos estos malhechores Estamos por la libertad de todos los presos políticos, por una educación y salud pública. Por el fin de todas las opresiones machistas, racistas, xenófobas y lgtbfóbicas. Estamos por el fin de la hambruna, de los pies descalzos, de la falta de vivienda y de empleo. En esta tarea el PST está comprometido desde el primer día de nuestra fundación, y sabiendo que es una tarea titánica, les queremos hacer la invitación, compañero y compañera, a que se nos sumen y aporten en este proceso. ¡Venceremos!
¡Fuera JOH! ¡No más gobiernos del FMI!
¡Por un Paro Nacional Insurreccional y una Huelga General Indefinida que derrote a la narcodictadura!
¡Por la más amplia unidad de la clase trabajadora contra el régimen de JOH!
¡Fuera el imperialismo y sus medidas neoliberales del país!
¡Libertad a los presos por luchar!
¡Movilización, lucha, insurrección y organización!
Comité Ejecutivo del Partido Socialista de los Trabajadores.
Miércoles 16 de Octubre de 2019.
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