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Más de un año ha pasado desde la instalación del segundo ilegítimo gobierno de JOH, y durante este tiempo la clase trabajadora hondureña sigue recibiendo los duros embates del régimen. Ejemplo de ello son los miserables aumentos salariales asignados a los empleados del sector público y privado, y también al magisterio; además de la profundización de la privatización de la ENEE y del INFOP, y la casi segura desaparición de BANADESA.

Por Ovet Cordova

JOH enfrentó en este tiempo, aunque de manera dispersa, la resistencia de la lucha estudiantil, de los trabajadores de la bananera, de las maquilas, de los médicos y enfermeras, y el paro de transporte. Estas luchas enardecieron al gobierno y éste las reprimió duramente, como es su estilo, pero además evidenciaron una vez más que sin la colaboración de los partidos de la oposición y las dirigencias de las centrales obreras y el magisterio, el régimen no hubiese tenido la capacidad de finalizar su primer año de administración y de implementar así, las políticas gubernamentales que han producido una de las mayores crisis humanitarias que ha tenido que soportar el pueblo, nos referimos a la contra-reforma laboral, la terrible situación de miseria, hambre y desempleo que tuvo su expresión más extrema en la Caravana de Migrantes que movilizó a miles de hondureños en su tránsito hacia la fronteras con Estados Unidos.

Cierto es que en el escenario político, el oficialismo y la oposición burguesa (con el melismo a la cabeza), pretenden arrastrar al movimiento de masas hacia el campo electoral, una vía muerta para la clase trabajadora. Por eso es que no sorprende que, a tres años de las elecciones, ya estén saliendo precandidatos presidenciales.

Esta farsa electoral se va a tener que enfrentar a la resistencia de los trabajadores y demás sectores para quienes las condiciones de subsistencia son ya insoportables. Para mejor coordinar estas luchas, los trabajadores tenemos como tarea fundamental el establecimiento de una organización de masas que, desde una ubicación de independencia de clase, defienda en las calles un plan de lucha y a través de la movilización y la huelga general, instale un gobierno de los trabajadores.