Compartir

“Mayo lleva impresa hacia el futuro la huella luminosa de una gran victoria de los humildes. Mayo es un camino de luchas con la perspectiva de grandiosos éxitos para el pueblo hondureño. Mayo es ya un ideal, un programa y un método revolucionario para la acción de masas por reivindicaciones de clase y por la liberación nacional».

Ramón Amaya Amador en el Camino de mayo es la victoria

Por Ingrid Alfaro

Desde el  primero de mayo de 1886, en que los obreros norteamericanos se lanzaron a la Huelga General contra las extensas jornadas de trabajo, han pasado ya 133 años. Un hito histórico que mostró el rostro más duro del capitalismo y sus lacayos, pero que también demostró el poder de la huelga como método revolucionario. La burguesía  asesinó y dio prisión a los ‘Mártires de Chicago’, símbolos de lucha para el proletariado mundial, convirtiéndose así el 01 de Mayo en una jornada internacional de protestas para la clase trabajadora, una jornada de solidaridad, y sobre todo de lucha.

La experiencia de Chicago, por las ocho horas de trabajo, llegó 68 años después a Honduras, en 1954. A finales del siglo XIX  las compañías bananeras llegaron al país. Para aquellos años el contexto de la región pasaba por el dominio colonial de EE.UU que controló el enclave bananero. La United Fruit Company y la Tela Railroad Company eran las transnacionales más importantes, ubicadas en la Costa Norte, epicentro de la huelga bananera.

Como antesala, pequeños embriones huelguísticos se desarrollaban a finales de la dictadura de Tiburcio Carias Andino (1933-1948), régimen político-militar que había representado un retroceso  en la organización obrera. Así a finales de los años 40´s surgió la organización a priori a los primeros sindicatos legalmente constituidos con la victoria del 54. El país aún experimentaba los efectos de la crisis económica mundial de 1929, y los obreros recibían salarios bajos y pocos derechos laborales y sociales.

Previo al primero de mayo de 1954, ya varios sectores realizaban huelgas como los muelleros de Puerto Cortés, las enfermeras y trabajadores del hospital de Tela, incluso varios obreros fueron apresados planteándole a los trabajadores como única salida contra la represión: intensificar la huelga. Para la primera semana de mayo todas las fincas bananeras se habían sumado a la huelga. En 69 días de huelga los trabajadores conquistaron la legislación obrera más avanzada del país con la aprobación del “Código del Trabajo”. Una victoria que sólo puede explicarse por las características de la Huelga Bananera: democrática y obrera, es decir con independencia de clase, y cuyo método de acción privilegiado fue la huelga.

Lea también  Congreso CSP-Conlutas: segundo día muestra internacionalismo y encara polémicas sobre la situación nacional

Los campos bananeros hoy

En diciembre de 2017, en plena insurrección contra el fraude electoral de JOH, más de dos mil mujeres y hombres de los históricos campos bananeros protagonizaron una huelga de 74 días por el respeto a la cláusula de salud en el contrato colectivo, logrando la paralización de las diez plantaciones, lo que dejó pérdidas millonarias para la empresa Chiquita Honduras. La Huelga fue una auténtica rebelión contra la patronal y contra la traición de la burocracia sindical del SITRATERCO, que negociaba con la patronal sin previa consulta a sus bases. Los trabajadores, 65 años después siguen siendo un ejemplo claro y digno de resistencia obrera, logrando en condiciones tan adversas como el fraude electoral y la represión de la dictadura de JOH, el reintegro de los trabajadores despedidos por la patronal. Pero ahora teniendo que enfrentar la persecución sindical por parte del Comité Ejecutivo del SITRATERCO, que ha expulsado a los principales dirigentes de la huelga por no quedarse inmóviles ante la traición de la burocracia sindical y los ataques patronales.

En la lucha contra JOH ¿Qué lecciones debemos tomar de la Huelga Bananera del 54?

En primer lugar queremos reivindicar la huelga, y no los pactos y negociaciones, como el método correcto para enfrentar a JOH. En la última década con el golpe de Estado de 2009 y los posteriores fraudes electorales, muy rápidamente pareció borrarse de la memoria de miles de hondureños las lecciones del 54. Siendo la huelga como método revolucionario  cuestionada y sustituida por la borrachera electoral y el parlamentarismo inútil. Hoy sectores como el partido Libre pretenden que los trabajadores depositen sus esfuerzos en las elecciones y no en organizarse para que sea la movilización y la huelga general quien frene a JOH y al imperialismo.

Lea también  Declaración del hijo de Bolsonaro merece todo repudio. ¡Basta! ¡Dictadura nunca más!

En segundo lugar, la independencia de clase es fundamental. Los obreros de los campos bananeros, como los obreros de Chicago, no confiaron en ninguna tendencia burguesa. En cambio en la lucha contra JOH los trabajadores han confiado ciegamente en sectores de la burguesía que dicen hacer oposición a JOH, pero que sus acciones más bien han contribuido a mantenerlo en la silla presidencial. Así sucedió cuando una parte de la Alianza contra la Oposición se sentó a dialogar con el dictador, y la otra pasó a negociar reformas electorales en el Congreso Nacional. De fondo, los partidos políticos que participaron en las elecciones contra JOH, al tener en sus filas empresarios y burgueses, no van a tener acuerdo en una salida revolucionaria para el país, van a privilegiar las negociaciones y los pactos porque eso no atenta contra sus privilegios de clase.

Este factor explica también en buena medida porqué la lucha contra el fraude perdió el carácter insurreccional con el que surgió. La diferencia es que al inicio ningún sector burgués tuvo control del proceso, pero en la medida que el caudillismo de Mel Zelaya, Salvador Nasralla y la cúpula de Libre fueron capitalizando el proceso, la insurrección se desmovilizó, lo que permitió al régimen avanzar en sus medidas represivas para terminar derrotando la insurrección.

En tercer lugar, ningún proceso revolucionario triunfará si éste no es sumamente democrático. El caudillismo como método de conducción es contrario a la democracia obrera. Los trabajadores en el 54 lo entendieron tan bien que, si el Comité de Huelga negociaba sin consultar, éste después debía retractarse frente a la patronal. La democracia obrera está hoy ausente en las centrales obreras. Prueba de ello es que cada año pactan salarios de hambre con la dictadura y los empresarios.

Cerraremos diciendo que, a 65 años de aquella gesta heroica, los trabajadores bajo la dictadura de JOH, y sobre todo las mujeres y los jóvenes, han perdido casi en su totalidad las conquistas laborales que la misma huelga había conquistado. Desde hace una década el Estado ha venido profundizando sus medidas neoliberales en una clara ofensiva colonial del imperialismo. Empresas estatales como la ENEE, Hondutel, SANAA, y ahora el INFOP, son víctimas de la privatización. Los empleos temporales por hora, y el plan 20/20 han venido a dejar sin derechos a miles de trabajadores, el desempleo crece, y nuestro pueblo tiene que huir en caravanas ante la miseria que impera en el país.

Lea también  Perú | ¿Por qué no marchamos este 5 de septiembre?

Ante esta dolorosa realidad el PST propone que volvamos al camino de mayo, al camino de la victoria. Proponemos la construcción de un Frente de Defensa de la Clase Trabajadora que luche por las libertades democráticas de los trabajadores, por mejores condiciones laborales, y contra todos los ajustes groseros de la dictadura. En la perspectiva de aglomerar a todos los sectores dispuestos a luchar contra la dictadura de JOH.

¡Qué viva la lucha de la clase obrera!

¡Por un primero de mayo para luchar y no para festejar!

¡Por un Frente de Defensa de la Clase Trabajadora!