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A tres años de su asesinato, las palabras de Berta siguen y seguirán sonando como campanadas de alerta ante la destrucción del medio ambiente, ante la entrega de nuestros recursos, ante la venta de nuestro territorio, ante la muerte de miles de hondureños producto de la violencia que envuelve al país, ante la muerte violenta de miles de mujeres y niñas producto de una sociedad capitalista, machista y patriarcal.

Por PST-Honduras

Berta Cáceres nos sigue llamando a la lucha, Berta nos dice que ‘ya no hay tiempo’ para esperar, que la lucha es ahora, ahora cuando se fortalece en Honduras un gobierno corrupto que impone una narco-dictadura represiva que asesina campesinos, indígenas, jóvenes, mujeres y todo aquel que sale a luchar contra los macabros planes de hambre y miseria que aplica contra el pueblo.

Las palabras y el espíritu de Berta, que no pudieron callar las balas asesinas, siguen reclamando justicia, en cada lucha que se levanta y en cada voz que se alza en contra de esta tiranía, ahí se sigue replicando ese ejemplo de lucha que ella esparció.

Se han dicho muchas cosas bondadosas sobre Berta, pero nada es suficiente para exaltar y recordar esa militante entrega a la lucha por la defensa de los territorios, por los bienes comunes de la naturaleza y contra el capitalismo voraz.

Se han escrito y se han publicado muchas cosas sobre Berta, pero aún sus asesinos intelectuales, los Atalas, dueños de Banco FICOHSA, siguen libres y apoderándose de todo cuanto esté a su alcance en este país, enriqueciéndose cada vez más, aumentando su poder político y económico.

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Por eso la lucha debe continuar este 8 de marzo. En Honduras hagamos sentir la presencia de Berta en las calles este Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Ésta es una excelente fecha para reclamar, que se alcen las voces contra la impunidad, la exigencia de justicia no debe parar, digamos que “Berta no murió, se multiplicó”, que no crean sus asesinos que callaron su voz. Berta vive y clama justicia en cada lucha de nuestro pueblo.