Compartir

El pasado jueves 7 de febrero, el presidente de Haití Jovenel Moïse completó 2 años de gobierno. Este hecho fue recibido con protestas populares pidiendo su renuncia.

Por Catalina Ibarra

Las multitudinarias manifestaciones se extendieron durante toda la semana siguiente, manteniendo al país paralizado y en llamas. Hasta la fecha se reportan al menos 9 muertos por la brutal represión.

Pero la crisis del gobierno de Moïse, se remonta desde mediados del 2018, cuando en julio el pueblo consiguió detener un aumento en los combustibles que impactaría en el costo de vida de la mayoría de la población; una medida que había sido pactada entre el gobierno y el FMI.

Las manifestaciones de junio, finalizaron con el retiro del aumento y la dimisión del primer Ministro Jack Guy Lafontant.

Pero la lucha del pueblo haitiano continuó desarrollándose y ya para noviembre, se realizaron protestas masivas que paralizaron nuevamente al país caribeño, siendo nuevamente reprimidas por las fuerzas del Estado y dejando por lo menos 11 muertos.

En esa ocasión, la población se movilizó contra la escandalosa corrupción de los funcionarios gubernamentales, específicamente por el desvío de fondos del programa PetroCaribe.

Entre 2008 y 2016, el gobierno de Venezuela ofreció combustibles a la isla a “precios blandos”, lo que según una investigación publicada en 2017 por el senado hatiano, significó el desvío de más de 3.000 millones de dólares a manos de funcionarios vinculados al actual presidente.

Luego de la publicación del informe, y bajo la presión del pueblo haitiano, el presidente Moïse prometió hacer justicia contra los responsables del desvío de dinero. Sin embargo, hasta finales del año pasado no existía ninguna iniciativa de la presidencia. Por este motivo, el pueblo haitiano señaló a Moïse como cómplice de la grave corrupción estatal y pidió nuevamente su renuncia, por tener vínculos con el expresidente Martelly.

Lea también  Solo el socialismo podrá liberar la salud y la ciencia de las garras del capitalismo

Durante estos meses, el descontento popular se ha ido concentrando y aumentando,  hasta llegar a las protestas de estas semanas. A las manifestaciones de oposición se han sumado sectores de trabajadores y estudiantes, todos exigiendo la renuncia del gobierno, el fin de la corrupción y contra la creciente inflación que vive la economía del país.

El presidente Moïse pidió el fin de las protestas y el diálogo con los manifestantes durante el jueves anterior [14/02], pero descartó la posibilidad de renunciar o realizar un gobierno de transición con los sectores de la oposición.

Por su parte, este sábado [16/02] el primer ministro Jean Henry Céant, anunció una serie de medidas orientadas a desmovilizar las protestas. Entre ellas se pretende establecer un diálogo sobre el aumento de los salarios, la reducción de los precios de los alimentos y de los gastos de la administración pública.

Haití es el país más pobre de América, donde 2 de cada 3 haitianos vive con menos de un dólar por día; ocupando el puesto 163 de 188 países en el Índice de Desarrollo humano de la ONU.

Con una población cercana a los 10 millones de habitantes, por lo menos 2 millones y medio viven extrema pobreza; donde el desempleo sobrepasa el 50% de la población.

¡Desde la LIT-CI apoyamos incondicionalmente las movilizaciones y nos sumamos a la lucha por caída de Moïse!