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Así como en Guadalupe y Martinica en el pasado, la revuelta llega a una más de las colonias francesas. Los piquetes, la huelga general y las manifestaciones unen a todo el Pueblo de la Guayana Francesa para responsabilizar al gobierno francés por el desmonte y la explotación de su Pueblo.

Por: Maria Julia

Con 250.000 habitantes dispersos en un territorio de 83.534 km2, la población joven de la Guayana francesa[1] enfrenta hoy el desempleo, mucho mayor que en Francia (22% en todo el país), servicios públicos precarios (15% de la población no tiene acceso al agua tratada, 44% de los niños salen de la escuela sin completar la primaria); un sistema de salud completamente abandonado por el poder público, en el que no se tienen médicos suficientes para atender a la población; más de la mitad de los guayaneses viven con menos de 500 euros al mes, y los bienes de primera necesidad son más caros que en la metrópoli. Además, en medio de ese caos, la juventud es la que más sufre: más de 5.000 niños están fuera de la escuela y más de 40% de la población joven está desempleada[2].

Una salida desesperada encontrada por la población de la Guayana Francesa, así como la de Guadalupe y Martinica, es buscar refugio en el Brasil, en Surinam y en la propia Haití, abandonando su país y sus familias, pues allá sienten que sus propias vidas y las de sus familias están amenazadas. No llama la atención tampoco que muchos no vienen de la Guayana sino de las antiguas y actuales colonias francesas, y buscan refugio en la propia metrópoli, sumando 40% de los pedidos de asilo en 2013, engrosando el movimiento migratorio en el país.

En 2012, 35% de la población francesa era compuesta por extranjeros, siendo que 60.000 inmigrantes estaban en situación irregular. Al migrar, esas personas encuentran un país hostil, xenófobo y que los considera como verdadera “mancha” al padrón superior europeo. Para la candidata a la presidencia, Marine Le Pen, por el partido de la extrema derecha, Front National, la inmigración masiva, especialmente de la Guayana, es responsable por el aumento de la criminalidad en Francia y por eso se deben cerrar las fronteras.

No podemos dejar de mencionar la amenaza a la biodiversidad del lugar, que sufre desde 1855 con la explotación predatoria de oro en la región y contamina el suelo y las napas freáticas con cianuro (compuesto químico utilizado en el proceso de extracción del oro).

Esas son las causas directas para que el 27 de marzo, liderada por la UTG –Unión de los Trabajadores de la Guayana– se haya iniciado una huelga general por tiempo indeterminado. Se trata de una movilización que no se dio porque sí: estamos asistiendo a la consecuencia inmediata del imperialismo francés y la disconformidad con la precarización de las condiciones sociales y económicas típicas del colonialismo.

La asamblea local y las instituciones del poder público fueron sorprendidas por la fuerza del movimiento, que exige por los menos tres mil millones de euros para la reestructuración de la región. El 3 de abril, la propuesta del primer ministro francés, Bernard Cazeneuve, que pidió calma y diálogo a los guayaneses, era de apenas 2,5 mil millones de euros y, por eso, fue rápidamente rechazada, dando continuidad a la huelga.

Otra demanda es la exigencia de reparación por la explotación sufrida por la región, representando no solamente la construcción de una huelga bajo una pauta económica sino también el clamor por una deuda moral a ser quitada por el colonizador, que esclaviza a la población guayanesa desde 1500 hasta ahora. Aquí se nota, por la organización del movimiento, la completa ausencia de partidos franceses en la actuación local, que son sustituidos por movimientos y colectivos de resistencia nacidos a partir de las redes sociales, como el MDES –Movimiento de Descolonización y Emancipación Social–, el OGDH –Organización Guayanesa de Derechos Humanos–, y el Movimiento 500 Hermanos –organización independiente de combate a la criminalidad–.

Este último colectivo [Movimiento 500 Hermanos] se formó casi simultáneamente con el inicio de las manifestaciones en 2017, y tuvo como punto de partida el brutal asesinato de un habitante de un barrio popular y periférico de Cayena. La comunidad local y los amigos de la víctima pasaron a organizarse contra la violencia[3], exigiendo del gobierno la erradicación de las squats, pandillas militarizadas que amenazan a la población, así como el reenvío de los prisioneros extranjeros para que cumplan sus penas en sus países de origen.

La dirección del movimiento aclara que no se trata de una milicia y que el uso de capuchas y máscaras negras “fue una forma de llamar la atención de los medios de la metrópoli e internacional para el problema de la violencia en la región, ya que las manifestaciones anteriores fueron completamente ignoradas”, dijo Zadkiel Saint-Orice, portavoz del colectivo.

El 4 de abril una nueva manifestación se inició en la ciudad de Saramarca de Kurú, por el bloqueo del funcionamiento de la estación espacial próxima a la ciudad. El Centro Espacial de Kurú –prácticamente el único lugar en la Guayana Francesa que recibe inversiones financieras y de tecnología de la metrópoli– tiene a su alrededor una población paupérrima, sin siquiera acceso a la electricidad. Consecuentemente, el lanzamiento de satélites brasileños y coreanos que estaba previsto para el 20 de este mes fue postergado.

Por fin, es necesario destacar que el carácter inicial del movimiento era espontáneo y que solamente en la última semana del mes de marzo los sindicatos de cada sector y la central UTG adhirieron a los actos. Luego de eso se inició el llamado para la construcción de una huelga general y, a pesar de que la antigua dirección de la Central declaró que no creía en la efectivización de una paralización generalizada, fue por medio de comités que los sectores y la juventud organizaron los piquetes y manifestaciones en las calles, y, hoy, las principales categorías de la región resisten con sus fábricas cerradas, juntamente con la paralización de los profesionales de la salud y la educación, los estudiantes, y agricultores[4].

Los cohetes despegan para el espacio pero la población continúa firme en su tierra

La población de la ciudad de Kurú depende casi exclusivamente del trabajo ofrecido por la estación espacial[5], que actualmente no es mínimamente capaz de sostener el caos causado por el desempleo en la región. El pueblo de la Guayana ya no puede esperar más que la solución se dé a partir de las medidas y programas del gobierno francés. ¡Nada cambió en su relación colonial de explotación y, por lo tanto, la única salida es la ruptura de las cadenas nocivas del imperialismo francés, de una vez por todas!

La estación es uno de los ejemplos de que todavía Francia llena sus bolsillos con la muerte y la miseria de la población de sus colonias, independientemente del nombre que formalmente les asignaron.

Además, hasta entonces, los movimientos por los derechos de los indios y de los negros y negras en la Guayana eran completamente dejados de lado, sin ninguna abertura para desarrollar un diálogo y sumar sus fuerzas, pues esto es efecto directo del imperialismo que forjó su historia. Mientras tanto, hoy unifican su lucha en el seno de una huelga general, que está planteada por tiempo indeterminado y que debe servir como el combustible necesario para la vuelta del movimiento de independencia en la región.

Así, el pueblo de la Guayana Francesa no puede creer más en una República “única e indivisible” vendida por el colonizador. No se tolera más esa “igualdad, libertad y fraternidad” mentirosa, que se construye sobre los hombros del pueblo negro, esclavizado y discriminado de las colonias.

En vísperas de las elecciones presidenciales, es tragicómico ver los esfuerzos de una burguesía imperialista colonizadora para debatir los proyectos de la “derecha y de la izquierda” para el país, siendo que del otro lado del océano, no importa el color del partido, desde el rey Luis hasta Hollande TODOS son culpables por la destrucción de ese pueblo y su tierra.

Fuentes:

http://la1ere.francetvinfo.fr/guyane-kourou-fusee-decolle-on-n-pas-lumiere-460629.html

https://blogs.mediapart.fr/noel-mamere/blog/030417/guyane-debout

http://infoterre.brgm.fr/rapports/RP-61968-FR.pdf

http://www.lemonde.fr/les-decodeurs/article/2017/03/27/les-chiffres-cles-pour-comprendre-la-situation-en-guyane_5101585_4355770.html

http://www.20minutes.fr/societe/2037435-20170325-syndicats-union-travailleurs-guyanais-votent-greve-generale-partir-lundi

http://www.lemonde.fr/societe/article/2017/03/27/guyane-qui-est-le-collectif-des-500-freres_5101270_3224.html

http://www.matierevolution.org/spip.php?article5481

https://fr.wikipedia.org/wiki/Guyane#Esclavage_et_tentative_de_peuplement

http://www.slate.fr/story/105631/resistance-antilles-dissidence

Notas:

[1] La Guayana Francesa es una “collectivité territoriale unique” (colectividad territorial unificada), desde 2015. Con esta mentira descarada pretenden engañar al pueblo sobre que tiene el mismo estatus que cualquier región de la Francia continental. Se trata de una verdadera farsa realizada a partir de alianzas y esquemas de promesas con los elegidos a componer las asambleas y consejos de la Guayana Francesa, manteniendo su subordinación a la metrópoli.

[2] La colonización de la Guayana Francesa se inició en 1503, y solo en 1643 se dio la fundación de Cayena, su capital. Así, Francia tenía en la región su colonia esclavista de explotación del oro que ahí se encontró. La abolición de la esclavitud ocurrió el 4 de noviembre de 1848. A partir de allí, la Guayana se tornó una colonia penitenciaria, en que las personas eran condenadas en la metrópoli y exiliadas en la región, donde realizaban trabajos forzados en campos ligados entre sí, componiendo un gran complejo penitenciario, o sea, el modelo de explotación esclavista aún estaba muy presente. Luego de la Segunda Guerra Mundial (1946) pasó a tener el estatus del “departamento francés”, lo que en la práctica, en cuanto a las condiciones vividas por la población, en nada se diferenciaba de la relación colonial de explotación; lo que cambió fue la implantación de las estructuras burocráticas de la administración francesa en el territorio de la Guayana.

[3] Se estima que en 2016, la región contaba con 42 homicidios por 252.000 personas.

[4] El año pasado [2016], en razón de la Reforma Laboral propuesta por la Ley el Khormi en la Francia metropolitana, observamos una insurgencia de fuerza y gran peso en las calles de París y otras ciudades. En esa ocasión también vimos la unión de las luchas de los obreros y estudiantes en las calles, sin embargo, el movimiento nunca se propuso construir una huelga general conjunta, por lo que, al cabo, las manifestaciones sirvieron de instrumento de negociación y presión, estratégicamente utilizado por las centrales para evitar prejuicios de cuño económico para cada categoría individualmente. Tanto fue así, que los dirigentes de las centrales de la metrópoli de pronto se opusieron al llamado a la huelga general hecha por la Central de la Guayana, pues vieron la medida como muy “extrema” y que no daba espacio para el “diálogo”.

[5] En 1965 se creó el Centro Espacial de Kurú, “la niña mimada” del gobierno francés, como símbolo del progreso en la región, ignorando los males sufridos por la población en el terreno inmediato al lado. El centro también es utilizado como disculpa para la ocupación militar francesa en la región, bajo la égida de “protección de la población y de los bienes de la Guayana”, pero en realidad no es nada más que el intermitente vigía de los perros de guardia del imperialismo francés.

Traducción: Natalia Estrada.