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Tal como hemos visto en varios países del mundo, las mujeres estuvieron en las calles, bloqueos, tomas, grupos de solidaridad y en todos los frentes de lucha en el levantamiento indígena y popular que se llevó a cabo en Ecuador por la derrota del decreto 883. 

Por: Vero Chulde 

Las mujeres indígenas, trabajadoras, estudiantes, campesinas, jóvenes, madres, ancianas de Ecuador y todas aquellas que sufren la explotación y la presión en la sociedad capitalista, una vez más enfrentan la violenta represión de la policía y el ejército ecuatoriano al mando del Gobierno de Lenin Moreno y de los grandes capitalistas nacionales e internacionales que al que él sirve. 

Para salvar a los ricos y a fin de recaudar el dinero para cumplir los requerimientos del Fondo Monetario Internacional, el gobiernos de Lenin Moreno, saca el decreto 883 que pone fin al subsidio de la gasolina y el diésel, duplicando así el precio de los combustibles, lo que significa el alza de los pasajes, la subida de precios de los alimentos y demás productos de primera necesidad, golpeando aún más el nivel de vida del pueblo pobre de Ecuador que ya de por sí es insostenible. Estas medidas económicas han hecho que la lucha aflore en el país y que las mujeres de la clase trabajadora, las indígenas, las campesinas y las jóvenes no hayan tenido duda y se manifiesten con todas sus fuerzas. 

David Díaz Arcos

El ejemplo valeroso de resistencia de las mujeres en el frente de lucha caló profundo en el espíritu solidario del pueblo pobre en general y de las mujeres que, en sus barrios, desde sus casas, desde sus trabajos, desde sus centros de estudio, desde sus organizaciones sociales se sumaron de diferente forma a participar en unidad y solidaridad con la lucha. La presencia de las mujeres es innegable en la participación de los centros de ayuda humanitaria, en las brigadas de voluntarios de diferente índole como aquellos creados para atender a los heridos o para ayudar en las tareas de alimentación y hasta de cuidado de los niños; en los centros de acopio de donaciones convocados desde diferentes sectores, en los comedores que se instituían en las diferentes Universidades que abrieron sus puertas y por supuesto en el acompañamiento de la lucha desde los barrios con marchas, concentraciones y cacerolazos. 

Ni que decir de aquellas mujeres que se sumaron en las calles a enfrentar la feroz represión, muchas con sus hijos en brazos, fue muy importante a la hora de llamar a las fuerzas armadas y policiales a que abandonen el gobierno, dejen de reprimir y vengan para el lado de la lucha. Así se evidenció en Cotopaxi, Chimborazo, Cañar, Bolívar y demás provincias donde las fuerzas de la represión tuvieron que replegarse. En todas las provincias la mujer humilde del pueblo participó altivamente de los cortes de vía, de las concentraciones, marchas, en las tomas de las Gobernaciones y otras instancias, hasta de las tomas de los bloques petroleros en la Amazonía. Estas acciones fueron fundamentales para el sostenimiento de las movilizaciones y la huelga Nacional. Durante 11 días luchamos juntos con los trabajadores del campo y la ciudad, con la juventud. 

Las luchas en Ecuador nos enseñan en la práctica que nosotras, las mujeres humildes del pueblo pobre, debemos en primer lugar ubicarnos a partir de nuestra condición de clase obrera, las y los trabajadores, las y los campesinos y el pueblo pobre. Pues la ministra del Gobierno de Lenin, María Paula Romo, que se presenta como feminista es una de las principales responsables por defender las propuestas del gobierno de sumir a nuestra clase aún más en la miseria. Además de eso, es también la principal responsable por represión brutal a que los y las luchadoras están enfrentando. Aunque vino con el falso pedido de disculpas por las bombas lacrimógenas lanzadas en las Universidades Católica y Salesiana, todos sabemos que ella está junto con los responsables por las órdenes de reprimir el movimiento. 

Sólo con la organización y la unidad de hombres y mujeres trabajadoras/es y la juventud, sólo con la lucha fue posible derrotar el paquetazo y sólo unidos en las calles tirar abajo este gobierno, echar por tierra las políticas de hambre del FMI y de una vez por todas avanzar en un programa que libere a la clase trabajadora y junto con ello permita concretar medidas que puedan liberar a las mujeres jóvenes, campesinas y trabajadoras de la opresión machista que aqueja con más violencia a las mujeres trabajadoras del pueblo. La Unidad de los /las trabajadoras es el único camino posible para alcanzar una nueva sociedad justa, equitativa, solidaria´, realmente democrática y sin opresión para nosotras, para nosotros y para nuestras y nuestros hijos.

 

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