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En estos días hemos vivido grandes movilizaciones, represión y luto nacional por los luchadores asesinados por el gobierno de Moreno.

Por MAS-Ecuador

Los protagonistas, sin duda, son las hermanas y hermanos del movimiento indígena con su poderosa organización la CONAIE, pero también ha despertado la juventud, estudiantes y ninis de Quito, Cuenca y Guayaquil, que se han enfrentado valerosamente a la brutal represión del ejército y la policía.

El séptimo día, 9 de octubre, se desarrolló la “huelga, el paro y el levantamiento popular”. Desde muy temprano la CONAIE junto a las organizaciones populares decretaron al sector de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y al parque El Arbolito como “territorios comunitarios indígenas”. Así también exigieron la libertad de los detenidos y la destitución de la Ministra de Gobierno, María Paula Romo y el Ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, por la brutal violencia ejercida por la Policía Nacional.

A continuación, se realizaron marchas multitudinarias en la mayor parte de las ciudades. Decenas de miles de indígenas ocuparon las plazoletas de las ciudades de la Región Sierra y Oriente, incluso se tomaron las gobernaciones de Napo, Bolívar, Tungurahua, Chimborazo, Pastaza, Morona Santiago y el Cañar.

En el proceso han surgido líderes combativos como Leónidas Iza, presidente del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC), que responsabiliza a los gobiernos anteriores, a Lenin Moreno y a Rafael Correa, quien retomó la relación con el FMI, como los causantes de la crisis que golpea a los más pobres del Ecuador. Así también respondió a las declaraciones racistas del caudillo de la burguesía guayaquileña el ex Alcalde Jaime Nebot, diciendo: “nos quedaremos en los páramos, cuidando el agua y nuestros territorios, pero le decimos que nunca será presidente”. También, Nayra Chalán, vicepresidenta de la ECUARUNARI, hizo un llamado a continuar con el bloqueo de vías y mantenerse en las calles.

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La fuerza que le ha inyectado la CONAIE a la movilización y al paro nacional ha sido categórica, la producción del petróleo, según El Universo, ha caído en 58,8% en ocho días de paro. Los productos cada vez son más escasos y los precios de los alimentos van en aumento.

Además, el Gobierno impuso el decreto del aumento del pasaje de transporte público en 10 centavos en todo el país. Esta situación está acumulando el descontento en los barrios populares, la irregularidad del servicio del transporte también dificulta el traslado de los barrios periféricos al centro-norte de la ciudad, epicentro de la lucha.

De ahí que el gobierno, por su debilidad y estrategia de desgaste, ha reprimido severamente a los manifestantes, llegando a matar a dirigentes de la base indígena como Inocencio Tucumbi que fue asesinado a patadas de caballo por un policía montado, José Chaluisa y Otto Marco, jóvenes que fueron lanzados por la policía desde un puente de más de 5 metros de altura, Raúl Chilpe que fue atropellado durante una jornada de paralización. Por si fuera poco, según las instituciones de salud, existen 1070 personas detenidas, 855 heridas y decenas de desaparecidos, y las cifras de las víctimas del gobierno criminal van en aumento.

Al siguiente día del “miércoles negro”, el 10 de octubre, octavo día de paralización, el movimiento indígena apostado en Asamblea Popular en el coliseo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana veló a sus muertos, los mismos que encabezaron una marcha fúnebre alrededor de la Asamblea Nacional, los ataúdes estaban escoltados por 6 policías como símbolo del aparato estatal matando a los indígenas que cultivan los productos que alimentan a la ciudad. Rápidamente, la prensa intentó mostrar que los policías habían sido secuestrados e incluso que varios periodistas sufrían la misma situación, ante esto, la Asamblea Popular permitió que los supuestos “secuestrados” indiquen su situación que distaba mucho de lo que metían los medios de comunicación. Luego estos trataron de culpar de la agresión a Freddy Paredes, periodista de Teleamazonas, cuando el ataque fue perpetrado fuera de la Casa de la Cultura.

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En definitiva, la CONAIE ha impuso su palabra: “Esto no para hasta que el FMI salga del Ecuador”.

Por su parte los medios de comunicación, de forma aún más descarada, repiten el discurso engañoso de Moreno, pero sobre todo han ocultado la violencia brutal del gobierno e intentan confundir a la opinión pública, reduciendo y descalificando la movilización popular a actos de “vandalismo” y “violencia”. El grado de mentira es tal que se desinforma a cada momento, al punto que se ha dicho que los asesinatos de los 2 líderes del movimiento indígena fueron accidentes provocados por ellos mismos. Este discurso mentiroso se ha extendido a nivel internacional por las cadenas de noticias. Sin embargo, como han dicho los hermanos indígenas, la verdadera violencia, la provocadora, es aquella que nos quiere imponer el hambre mediante las medidas económicas del FMI que empobrecen al pueblo.

Como respuesta, los medios alternativos de prensa están jugando un papel importante y valeroso, muchos periodistas populares son golpeados. Algo que debemos destacar es la gran solidaridad del pueblo quiteño hacia los hermanos indígenas, cientos de jóvenes voluntarios asisten a las universidades a entregar donaciones o colaborar en la distribución y preparación de las mismas, los barrios populares también han hecho su contingente.

Hoy más que nunca es necesario potenciar la autodefensa en la Asamblea Popular Indígena de Quito, pero sobre llamar inmediatamente a la conformación del Parlamento de los Pueblos para coordinar más sectores populares en la lucha hasta derrotar el paquetazo.