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Quinto día de paralización. Continúan las manifestaciones y los bloqueos de carreteras en el territorio nacional. Todavía no se conoce el número de muertos y heridos, pero la represión es cada vez más fuerte, sobre todo en Quito. Todo el país está paralizado. Parecería que ya no hay vuelta atrás en la lucha: ni el “estado de excepción”, ni el aparente llamado al diálogo, ni la brutal represión rindieron frutos al gobierno.

Por Luis Y.

El movimiento exige derogar las medidas económicas del Decreto Ejecutivo 883. Sin embargo, el gobierno volvió a declarar que no daría marcha atrás a la eliminación del subsidio a la gasolina y al diésel, anunciando el traslado de la sede de gobierno de Quito a Guayaquil.

En las ciudades continúan los fuertes enfrentamientos con la policía. En la costa se han presentado manifestaciones en Machala y Guayaquil, pero sobre todo la resistencia a la represión policial del día lunes 7 de octubre se centró en Quito. La avenida 10 de agosto, a la altura del Banco Central, es el principal campo de batalla. También la entrada sur de la capital en Tambillo, donde los manifestantes quemaron una tanqueta militar, fue otro punto de resistencia. Mientras que en Cuenca ha bajado el nivel de confrontación.

El punto a destacar de esta quinta jornada de paralización fue la llegada de miles de compañeros indígenas a la ciudad de Quito, tanto desde el norte como desde el sur de la capital. La CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) ha declarado que se prevé que cerca de 20 000 indígenas lleguen a Quito este martes 8 de octubre.

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Como respuesta a la fuerza del levantamiento indígena, el gobierno improvisó un anuncio de “reducción y eliminación de aranceles para el sector productivo” que abarataría los costos de más de 256 partidas arancelarias para el sector agrícola. No obstante, hasta el momento, estas medidas desesperadas y engañosas, que tienen el objetivo de desmovilizar al movimiento indígena, no han ocasionado ningún interés ni respuesta.

Es importante señalar que en el proceso de movilización se han presentado saqueos en diferentes sitios de las ciudades de Cotopaxi y Quito. Además, se han dado ataques a instituciones públicas como la Contraloría y se ha quemado un retén de policía en el centro de la ciudad.

Estas situaciones han dado la pauta para qué el gobierno culpe a los manifestantes diciendo: “lo que ha sucedido en estos días no es una manifestación social de descontento o protesta frente a una decisión del gobierno.  Los saqueos, el vandalismo, y la violencia demuestran que aquí hay una intención política organizada para desestabilizar el gobierno y romper el orden democrático”

Mientras los medios de comunicación, en complicidad con el gobierno, transmiten una y otra vez los actos de “vandalismo y violencia” para tratar de sostener el discurso de Lenin Moreno de que los “violentos” son “individuos externos pagados y organizados” por Nicolás Maduro y Rafael Correa, que supuestamente estarían detrás de un “intento de golpe de Estado”, para lo cual estarían “usando e instrumentalizando algunos sectores indígenas, aprovechando su movilización para saquear y destruir a su paso”.

Así, el gobierno de Lenin Moreno busca desprestigiar la lucha social autónoma y pretende agudizar la xenofobia, que existe en cierta parte de la población ecuatoriana para volcarla sobre los migrantes venezolanos.

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Por nuestra parte, seguimos participando en las manifestaciones de Quito junto a la CUTCOP, también nos juntamos a la convocatoria para la realización de una reunión sindical y popular en Cuenca para organizar la gran marcha del 9 de octubre, en Quito. Seguimos en la campaña de recolección de donaciones para los compañeros indígenas que llegaron al Parque el Arbolito y a diversos lugares como las universidades que están acogiendo a las mujeres y niños.