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El régimen totalitario de Cuba fue, una vez más, expuesto en carne viva, durante el paso, por Brasil, de la periodista cubana Yoani Sánchez, conocida por mantener el blog Geração Y, en el cual hace críticas al régimen castrista por imponer el cercenamiento de las libertades democráticas en el país.
 

Donde ella estuvo fue recibida con manifestaciones de repudio, por parte de miembros del PCdoB, que la acusaban de “atacar al socialismo de Cuba”. Sin embargo, por más agresivas que fuesen las manifestaciones, ellas no consiguieron encubrir la verdad que salta a los ojos de todos: en Cuba, el pueblo no goza de libertades democráticas. Fue lo que Yoani respondió a los manifestantes, no sin una pizca de ironía: “me gustaría que en mi país esas manifestaciones también fuesen permitidas”.
La censura, la pena de muerte, las detenciones arbitrarias, la prohibición al derecho de ir y venir, son algunas de las reglas existentes en Cuba y que, por más que al PCdoB no le guste, da la razón a Yoani. Ella venía tratando de dejar la isla desde el 2008 sin conseguirlo. Como ella, varias personas fueron impedidas de viajar hacia afuera de Cuba. Después de mucha presión, el gobierno de Raúl Castro acabó por sancionar la nueva Ley de Migración, el día 14 de febrero, simplificando los trámites para viajar al exterior. Beneficiada por esa ley, Yoani pudo, finalmente, embarcar a Brasil, el día 18.
 
El PCdoB, representado por la UJS (Unión de la Juventud Socialista), que apoya al régimen castrista, trató de silenciar a Yaoni con abucheos y gritos, presentándose como defensor de la revolución cubana versus Yoani, la defensora de la democracia burguesa. Pero, no existe tal revolución cubana. Si Cuba fuese un país socialista, como dicen los militantes del PCdoB, realmente deberíamos defenderla. Pero, si fuese así, no tendría a tanta gente descontenta con el régimen y habría libertad de expresión, uno de los requisitos básicos de un país socialista.
 
Hace mucho que la revolución cubana retrocedió, y lo que existe en Cuba es una dictadura. El gobierno castrista destruyó las bases del socialismo y restauró el sistema capitalista. La enorme disidencia que existe en la isla, y que viene creciendo cada día, se debe, justamente, a la economía de mercado, al enorme desempleo, bajos salarios, a la miseria creciente que genera gran descontento entre la población. El gobierno culpa al embargo económico impuesto por EE.UU. pero, en la práctica, ese embargo ya fue, hace mucho, superado. Las transacciones comerciales, entre los dos países son, prácticamente, normales y constantes, además de las libres transacciones con países europeos y Canadá, pero el gobierno de Cuba continúa agitando la bandera del embargo, para justificar la enorme crisis económica, en la cual sumergió al país.
 
Para controlar la situación, el gobierno mantiene un régimen totalitario que pisotea los derechos humanos más elementares, reprimiendo cualquier tipo de crítica y acusando a los disidentes de ser “contrarrevolucionarios”. Es eso lo que permite que surjan las Yoani -toda dictadura genera a los demócratas- y, mientras tanto, se dice defensor del socialismo, lo que el PCdoB está defendiendo, de hecho, es un régimen totalitario, de la misma forma como defiende la dictadura de Assad, en Siria, que el pueblo en guerra está tratando de derrumbar.
 
Lo que viene generando descontento en Cuba no es el socialismo, como pregona el imperialismo y los gusanos, porque éste ya no existe. Lo que genera descontento es la miseria causada por el capitalismo restaurado, que trajo de regreso los males que los cubanos soportaban en el gobierno de Batista, contra los cuales hicieron la revolución del 59. La insistencia del PCdoB en continuar afirmando que Cuba es un país socialista no ayuda al pueblo cubano sino, justamente, a sus mayores enemigos, el imperialismo americano. Porque, al identificar al socialismo con la miseria en que está Cuba, sometido y la violación de los derechos humanos, alimentan la propaganda contrarrevolucionaria y anti-socialista. Y, lo peor: hacen que la clase trabajadora del mundo entero repudie al socialismo, en vez de luchar por él.  
 
Un viaje al país del miedo
 
Basta un viaje a Cuba para verificar, en el lugar, que aquello que el PCdoB defiende no es una revolución socialista, sino una dictadura feroz y cruel. En una visita a la isla, en el 2010, pude sentir en la piel esa realidad. Aquella fiesta, a la cual nos acostumbramos a ver en las fotos y documentales sobre la revolución cubana de 1959, hace mucho que no existe. Cuba regresó al país del miedo. Durante días y días anduve por las calles de La Habana y no vi sólo al capitalismo, la miseria, el abandono, sino también la falta total de apoyo por parte de la población al gobierno. En la universidad, entre los estudiantes, en los bares y mesones, en la famosa Casa de las Américas, en la heladería más frecuentada de La Habana, la Cornelia, no encontré a una sola persona que hablase bien del gobierno. En cambio, vi cientos de policías por todos lados, uno en cada esquina, típico de un país militarizado.
 
Pude sentir, cara a cara, el miedo de las personas, un miedo velado, y la desconfianza en relación a todos los extranjeros que hacen preguntas, que buscan conocer al país. Nadie siente la voluntad para hablar de Cuba, para hacer sus críticas abiertamente. Como si todo el mundo se sintiese perseguido. El único periódico que circula libremente es el Granma, órgano del Partido Comunista Cubano, en cuyas páginas sólo existen artículos elogiando al gobierno. Radio y televisión son, prácticamente, inexistentes. Así, quien quiera informarse, es obligado a ver al mundo a través de Granma. El periódico es distribuido gratuitamente pero, en cada esquina hay un mendigo ofreciendo el periódico a cambio de algunos pesos para poder comer.
 
El silencio de Dilma
 
Aquí, en Brasil, el PCdoB hace su parte para mantener esa dictadura. Como integrante del gobierno de Dilma, el PCdoB es corresponsable por el silencio del gobierno brasileiro ante las violaciones de los derechos humanos en Cuba. Echando mano del mismo argumento de todos los gobiernos burgueses, de que no puede entrometerse en los asuntos internos de otros países, Dilma ha mirado hacia las costas de la isla para saber que ocurre. Hace eso, justamente, para no poner en riesgo el acuerdo que tiene con el PCdoB, que forma parte del Frente Popular, así como las buenas relaciones que mantienen con el gobierno cubano. Incluso, el gobierno brasileño viene invirtiendo capitales en Cuba, siendo que, en este momento, está ampliando un puerto a 40 kilómetros de La Habana, el Puerto de Mariel, en el cual inyectará US$ 950 millones. Cerca del 70% de los recursos necesarios para el proyecto saldrán de las arcas del BNDES (Fuente: El Estado de S. Paulo, 2/13).
 
Con eso, el PT, que dice defender los derechos humanos, se convierte en connivente con un régimen que los pisotea, donde no hay libertad de expresión, donde la mínima crítica al régimen es motivo para ser apresado arbitrariamente, donde los presos políticos son obligados a hacer huelga de hambre durante meses para ser oídos por las autoridades. Amnistía Internacional reveló, el año pasado que, el número de prisioneros políticos creció, en la isla, en los últimos dos años. La investigación incluye políticos disidentes, activistas de derechos humanos, periodistas y blogueros en todo el país. «Después de la liberación en masa de prisioneros políticos, en el 2011, las autoridades cambiaron su estrategia para silenciar a los disidentes, asediando a activistas y periodistas con apresamientos cortos y actos públicos de repudio», afirmó Gerardo Ducos, investigador cubano de Amnistía Internacional. La entidad de derechos humanos afirma que las autoridades cubanas no toleran críticas a las políticas del gobierno y denuncian el uso de leyes de «desorden público», «peligrosidad» e «irrespeto» para perseguir presos políticos. Entre las violaciones están incluidas la prisión de 65 periodistas desde marzo del 2011, algunos de ellos de manera reiterada. Uno de los ejemplos es el periodista José Alberto Alvarez Bravo, de La Habana, que fue detenido 15 veces, una cada 15 días. (Fuente: Folha de S. Paulo, 3/12).
 
Lo que la visita de Yoani ha sacado a la luz, una vez más, es que en Cuba las masas, que festejaron hasta más no poder la gloriosa revolución de 1959, que echó por tierra años de sufrimiento bajo la dictadura de Batista, hoy viven bajo el talón de fierro de otra dictadura, la de los Castro, contra la cual nadie puede abrir la boca sin ser acusado de “contrarrevolucionario” y llevado a prisión. Al tratar de callarle la boca a Yoani, lo que el PCdoB está tratando de ocultar es aquello que ya no da más para esconder: que el régimen cubano no es un régimen que se sustenta con el apoyo de las masas, sino con la fuerza de una dictadura, la única que aún sobrevive en todo el continente americano.
 
Traducción Laura Sánchez
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