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Hace algunos días una marcha no autorizada que reivindicaba los derechos lgbti en Cuba fue reprimida a golpizas y encarcelamiento. La marcha, convocada por activistas del movimiento lgbti del país y apoyada por distintos sectores, surgió por la cancelación de un evento anual oficialista: la Conga por la diversidad.

Por Gabriela Hipolito

Desde 2007, el CENESEX (Centro Nacional de Educación Sexual) – coordinado por Mariela Castro – hija de Raúl Castro – promueve en tono de fiesta la “Conga por la diversidad contra la homofobia y transfobia”.

En ese año, fue cancelada en comunicado oficial, primero por “determinadas circunstancias que no ayudan a su desarrollo exitoso” y luego el comunicado habló de «tensiones en el contexto internacional y regional», aunque luego se cambió la versión y se atribuyó a una supuesta intención de la «contrarrevolución» de utilizar la «conga» con fines desestabilizadores.

En contrapartida, el movimiento lgbti de forma independiente decidió hacer su manifestación en medio a un rechazo por parte de la nueva constitución en reconocer el matrimonio igualitario, bandera de las y los activistas lgbti de la isla. Fue la primera marcha lgbti no autorizada, impulsada por el acceso al internet que existe ampliamente hace pocos meses en el país.

La marcha, en la cual asistieron cerca de 300 personas entre ellas artistas e intelectuales, fue en casi su totalidad, pacífica. Cuando estaba cerca de finalizar, saliendo del Paseo del Prado hacia al Malecón, fueron interceptados por la policía.

La presencia de activistas y el mismo hecho de su difusión por el internet hicieron con que la represión fuera ampliamente divulgada en los medios. Bajo muchas críticas al gobierno, Mariela Castro[1] dijo en su cuenta en Facebook: “Las voces libres se enfrentan al lacayismo del activismo mercenario y la prensa “independiente. (…) A los enemigos de la libertad y a la masa de ignorantes y esnobistas que les acompaña, la labor del CENESEX les quita el sueño.”

Voces disonantes

Haydée Milanés, cantante e hija del renombrado Pablo Milanés, rechazó lo que hizo el gobierno y retó los que cuestionaban los reales motivos de la Marcha “Si esta marcha fue pagada por alguien, o tenía algún fin que no fuera defender un espacio de la comunidad LGTB, de inclusión, de amor, de respeto; ¡¡presenten las pruebas y muéstrenlas ya!!”

Silvio Rodríguez, apoyador histórico del régimen dijo “Yo también quiero una Cuba con más derechos políticos”. Numerosos artistas e intelectuales también hicieron sus críticas a la represión, incluso nombres políticamente cercanos al oficialismo.

La Marcha lgbti destapó un tema muchas veces olvidado o puesto a un lado cuando hablamos de Cuba: la Dictadura que empezó después de la revolución y sigue hoy manteniendo una burocracia de privilegios y represión. En medio a una población que enfrenta racionamiento de productos básicos, alta tasa de desempleo y turismo sexual, no hay espacio para voces disonantes.

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La verdad, aunque diga lo contrario, el gobierno cubano en los últimos años tuvo como estrategia la apertura y restauración del capitalismo[2], avanzando en la pérdida de los logros fundamentales de la revolución que a su tiempo fue lo que hizo esa pequeña isla superar en desarrollo los grandes países de América Latina como Argentina, Brasil y México: pleno empleo, salud y educación universal, monopolio de comercio exterior y planificación de la economía. En ese sentido Cuba, por haber sido un ESTADO OBRERO en nuestro continente, tuvo logros revolucionarios increíbles para cualquier país capitalista de ese entonces. Pero también es la comprobación que es imposible la existencia del socialismo en un solo país bajo un régimen dictatorial[3].

El régimen castrista y los derechos LGBTI

No es casual que una repercusión de este tamaño sea dada a partir de los derechos LGBTI, generando incluso críticas de los propios apoyadores del gobierno. La deuda del régimen cubano con las personas lgbti es un episodio aparte en la revolución cubana, pero también hoy en día, con la ausencia de políticas efectivas de reparación, contra la homofobia y la represión a su libre organización y manifestación.

Al contrario de lo que pasó en la revolución rusa, donde “Todas las leyes contra la homosexualidad fueron derogadas por el nuevo gobierno revolucionario y el sexo consensuado fue definido como un asunto privado. En 1919, comenzaron a hacerse cirugías de cambio de sexo en los hospitales”[4], en Cuba desde el principio lesbianas, gays y transexuales fueron reprimidos.

Dijo Fidel Castro: «Nunca hemos creído que un homosexual pueda personificar las condiciones y requisitos de conducta que nos permitan considerarlo un verdadero revolucionario. Una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un militante comunista«. En ese entonces, los homosexuales eran enviados a campos de servicios forzados, los UMAP’s (Unidades Militares de Ayuda a la producción) que seguía la vergonzosa máxima “el trabajo os hará hombres” y encarceló aproximadamente 30 mil personas en los años sesenta[5].

Es importante contextualizar que, para ese entonces, con el dominio estalinista en Rusia, las leyes más progresivas del mundo ya habían cambiado. Con el código penal de 1934 se volvió a penalizar la homosexualidad y a partir de entonces, ser una persona lgbt en la URSS no solo pasó a ser delito, sino que se consideraba un “desvío pequeño burgués”, término repetido por el castrismo, en total alineamiento ideológico con el régimen soviético. Fue también bajo el amplio y difuso concepto de “conducta impropia” que centenares de personas lgbti de la isla fueron a los campos de servicios forzados.

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Solamente mucho más adelante lo reconocería Fidel Castro[6] al declarar en un periódico mexicano: ‘Si alguien es responsable’ de la persecución a los homosexuales en los sesenta, ‘soy yo’. En ese contexto surge el CENESEX, un órgano estatal que busca cambiar la imagen del régimen y su rasgo fuertemente homofóbico. Pero con la exclusión del matrimonio lgbti de la nueva constitución, o bien con la simbólica cancelación de esta marcha, la fachada inclusiva y diversa dirigida por el gobierno de la isla cae por tierra.

Continuamos reivindicando la revolución cubana y su demostración al mundo y particularmente a Latinoamérica, de que en los países semicoloniales es posible alcanzar cambios tremendos de carácter socialista. Pero reconocer las contradicciones que tuvo esa revolución nos sirven de ejemplo para demostrar lo que no queremos: un régimen controlado por una dictadura e ideologías opresivas que nada tienen que ver con una visión comunista de la sociedad.

La verdad es que el régimen castrista impidió el seguimiento de los avances revolucionarios obtenidos en los primeros años, sea en términos económicos y sociales, sea en los derechos civiles y la emancipación humana, sin la cual no existe sociedad que pueda llamarse socialista. Por eso, ni al menos una cuestión jurídica pudo ser un logro en la nueva constitución (el matrimonio como “acto entre dos personas”).

Para cambiar la situación de las personas lgbti en Cuba, así como de todos y todas aquellos que quieren expresarse libremente en la isla es necesario un cambio profundo. Hoy, con la restauración capitalista, este cambio tiene que ser económico, por un lado, pues Cuba camina para ser nuevamente una colonia del imperialismo. Y del otro, así como con todas las opresiones, solamente el desarrollo de una nueva sociedad socialista podrá sembrar las bases que eliminarían por completo la homofobia, transfobia y el machismo en la isla (así como las demás opresiones).

Sabemos que, para Estados Unidos, aunque con sus investidas comerciales y la simbólica visita de Obama a la isla[7], todos los esfuerzos y embargos económicos son intentos de esa recolonización. Pero al contrario de lo que proponen los Castro, o sea, una apertura de la isla a la explotación económica internacional y el seguimiento de la dictadura como régimen de gobierno, creemos en una defensa de Cuba completamente distinta.[8]

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Como decimos en otro artículo “los trabajadores y pueblos latinoamericanos debemos rechazar la presencia del imperialismo en Cuba, la restauración capitalista liderada por los hermanos Castro y la posición de la izquierda latinoamericana que celebra estos acuerdos contrarrevolucionarios”[9].

Defender a Cuba hoy, los derechos lgbti en la isla y las conquistas de la revolución que aún no se perdieron, es una tarea conjunta. El heroico pueblo cubano tiene la capacidad de enfrentar la recolonización y revertirla, al ejemplo de lo mucho que ya hizo en defensa de la revolución de 1969. Para eso es sumamente necesario que el pueblo trabajador de Cuba, ejerza su derecho de debatir y decidir democráticamente los destinos del país, incluso quien lo gobierna.

Que las voces disonantes sigan apareciendo en el país, a la luz de lo que hicieron ya muchos artistas e intelectuales, que la clase obrera pueda organizarse de forma independiente e impida que empresas extranjeras, europeas y yanquis sigan creciendo en el país.

Que el futuro cubano, caribeño y de todos los latinos que un día fueron sometidos a la opresión y explotación sea de libertad, respeto y derechos irrestrictos a nuestras diferencias humanas, bajo igualdades sociales.

¡Que la revolución que ilusionó a millones de personas en el mundo sea nuevamente un horizonte en Cuba!

Notas:

[1] https://www.facebook.com/notes/cenesex/ajuste-al-programa-de-las-jornadas-cubanas-contra-la-homofobia-y-la-transfobia-e/2318336911563706/

[2] https://litci.org/es/menu/especial/stalinismo-y-restauracion/la-cuba-de-fidel-de-la-revolucion-a-la-restauracion/

[3] https://litci.org/es/menu/lit-ci-y-partidos/partidos/pst-colombia/el-imperialismo-en-la-cuba-capitalista/

[4] https://litci.org/es/menu/opresiones/lgbt/49-anos-stonewall-hora-construir-una-nueva-rebelion/

[5] https://www.infobae.com/america/cultura-america/2016/12/04/el-impactante-documental-sobre-los-campos-de-concentracion-de-homosexuales-en-cuba/

[6] https://www.jornada.com.mx/2010/08/31/mundo/026e1mun

[7] https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/cuba/sobre-la-visita-de-obama-a-cuba/

[8] https://litci.org/es/menu/especial/stalinismo-y-restauracion/que-se-discute-tras-la-sucesion-de-fidel-2006/

[9] Idem nota 3.