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Algunos países han logrado mejores resultados en el combate contra la pandemia de Covid-19. Entre ellos, se destaca claramente Cuba. ¿Cuáles son las razones de este éxito?

Por: Alejandro Iturbe

El Ministerio de Salud Pública cubano presenta un detallado parte diario de la evolución de la enfermedad y su tratamiento. Al cierre del 24 de junio pasado informaba un total acumulado de 2.321 casos de contagio, dos de los cuales se habían producido ese día. De ellos, 85 enfermos habían muerto. Posteriormente, se detectaron dos nuevos contagios diarios para totalizar 2.325 casos sin que hubiera habido más muertos[1].

Cuba tiene once millones de habitantes. Si se comparan estas cifras con la situación en otros países, el contraste es impresionante. Al 26 de junio, en el Brasil había 1.280.654 casos registrados (una cifra cuestionada por el bajo número de testes realizados); 56.109 muertos, y un ritmo creciente de nuevos casos (solo el domingo 21 de junio se habían registrado 54.771)[2]. Si proyectamos los números cubanos proporcionalmente a la cantidad de habitantes, Brasil debería tener 47.775 casos totales; 1.615 muertos y 38 contagios diarios.

La comparación también es muy favorable comprada con países que venían aplicando una cuarentena mucho más dura, como la Argentina, o naciones imperialistas mucho más ricas como Alemania, Gran Bretaña o Francia.

Una política planificada de combate

La principal razón es que el Estado cubano aplicó una política centralizada y planificada, basada en tres aspectos. El primero es la realización de un alto número de testes de verificación de contagios: al 24 de junio se contabilizaban casi 160.000[3]. Nuevamente cabe la comparación con el Brasil, uno de los países que menos testes por cada 100.000 habitantes realiza en el mundo. “El Brasil está testando brutalmente menos de lo que debería. En la mejor de las hipótesis, 20 veces menos de lo que es considerado adecuado”, afirma Daniel Lahr, profesor del Instituto de Biociencias de la Universidad de San Pablo (USP)[4].

Pero también supera ampliamente a países como la Argentina: triplica proporcionalmente el número de testes. Cuba se ubica un poco por debajo del número de testes realizados por países imperialistas fuertes como Alemania, cuyo ritmo de testeo se aceleró a partir de abril pasado cuando la pandemia crecía a un ritmo intenso[5]. Sin embargo, nuevamente los resultados globales son muy superiores en Cuba por las razones que veremos en este mismo artículo.

Un alto número de médicos

El segundo aspecto es que el Estado cubano aplicó una política ofensiva de salir a detectar nuevos casos de personas contagiadas asintomáticas a través de los llamados “centros primarios de salud”, diseminados por los distintos barrios y especializados en atención territorial y casa por casa.

Estas estructuras fueron creadas en 1964 y su funcionamiento ha sido posible gracias al alto número de médicos que hay en el país: 95.000, a los que se suman 85.000 enfermeros. Esto significa 8,64 médicos cada 1.000 habitantes, el ratio más alto del mundo. Casi cuadruplica el de Latinoamérica (y el Brasil tiene un número similar a la media general latinoamericana), y es más del doble que el de Argentina, un país con una alta tradición médica. En el mundo, en segundo lugar se ubica Suecia con cinco médicos cada 1.000 habitantes[6].

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Esta cifra no es casual.  En 1959, Cuba contaba con apenas 6.000 médicos, la mitad de los cuales emigraron tras el triunfo de la Revolución. La crisis sanitaria que se derivó de esto, le planteó al nuevo gobierno la necesidad de formar profesionales de la salud de forma masiva.

Casi todos los médicos que quedaron en la isla se convirtieron en profesores, se abrieron facultades de medicina en todo el país, y se priorizó el acceso de estudiantes a este sector. Todo facilitado por la gratuidad de una enseñanza en la que no se pagan ni siquiera los libros. En el proceso, se crearon los Centros de Atención Primaria y las Casas del Médico de la Familia[7].

Reacción rápida

El tercer aspecto es que una vez que se ha detectado un nuevo caso, o incluso si hay sospechas no confirmadas, se aplica un fuerte criterio de aislamiento de ese paciente y del posible círculo de contagio.

«Si se detecta un paciente confirmado de Covid-19, se buscan todas las personas que puedan haber tenido contacto con ella en los últimos 14 días y que puedan haberse infectado», afirmó el director de Epidemiología del Ministerio de Salud de Cuba, Francisco Durán. «Hay momentos en que el resultado es negativo, pero aún es mantenida una vigilancia para el caso de que aparezca algún síntoma», agregó. Aquellos que presentan síntomas, de inmediato reciben un tratamiento «como se tuviesen la enfermedad. Cuba dispone de su propio arsenal médico para tratarlos”[8].

Queremos señalar que estos datos y estos resultados son reconocidos por la Organización Mundial de la Salud y por medios de prensa burgueses como la BBC británica y la UOL.

Una herencia de la Revolución

Ese sistema de salud pública y los resultados que ha obtenido son una herencia de la Revolución Cubana de 1959 y de las grandes conquistas que consiguió para los trabajadores y las masas. Esto fue posible a partir de la expropiación de la burguesía cubana y de las propiedades imperialistas, la implementación de una economía planificada y el inicio de la transición al socialismo.

Entre otras conquistas, el primer Estado obrero latinoamericano construyó un poderoso sistema de salud pública. Un sistema independiente del control que en medicina y farmacología mantiene el imperialismo, y sin el criterio de tratar la salud como negocio. Un sistema de salud que es considerado uno de los mejores del mundo y reivindicado hasta por los propios medios imperialistas[9].

Un ejemplo de cómo la economía de transición al socialismo de un Estado obrero es capaz de resolver problemas que los países capitalistas son incapaces de mejorar y, tal como la salud pública, se deterioran cada vez más.

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El deterioro de la salud pública

Sin embargo, en Cuba se destruyó el Estado obrero y se restauró el capitalismo en la década de 1990[10]. Entre otras consecuencias de la restauración capitalista, muchas de esas conquistas se han perdido o han comenzado a deteriorarse.

La salud continúa siendo pública y gratuita, pero el número de médicos que efectivamente atiende a la población está en disminución. Quince mil médicos cubanos están trabajando en el exterior, en programas que le rinden muchos beneficios al gobierno castrista, ya que los médicos solo reciben una parte de lo que los países receptores pagan al Estado cubano.

En un artículo publicado en esta página, en 2014, se informaba: “Cuba pasó a vender servicios profesionales, sobre todo médicos, para otros países. Venezuela, Brasil, y otros 50 países de América Latina, África y Medio Oriente importan médicos cubanos, lo que constituye la primera fuente de ingresos de la Isla. Este año, esa exportación debe rendir al país 8,2 mil millones de dólares. En general, los profesionales exportados para los demás países reciben salarios que varían entre los 200 y los 1.000 dólares mensuales. […] Además del salario de los médicos, los gobiernos pagan un valor mucho más alto al gobierno cubano. En el caso del Brasil, el gobierno paga a Cuba R$ 10.457,49, de los que apenas R$ 3.000 (1.240 dólares, pues hubo un aumento) es recibido por los médicos. Esto es, el gobierno cubano se queda con cerca de R$ 7.000 de la “bolsa” pagada por el gobierno brasileño a los médicos. […] Gran parte de ese dinero es enviado directamente al gobierno cubano, y queda retenido hasta que los médicos retornan al país. De esa forma, quedan rehenes del gobierno cubano, que los obliga a volver a Cuba una vez vencido el contrato con el país extranjero”[11].

Estas “exportaciones” de médicos de alta capacidad en el trabajo de campo se completan con el hecho de que una parte de la salud pública cubana está destinada a la atención de pacientes extranjeros que pagan por ese servicio. Incluso uno de los proyectos capitalistas del gobierno cubano es transformar la Isla en un gran centro médico receptor de pacientes extranjeros. Lo concreto es que son 8.000 médicos más que se restan de la atención directa a la población. “Si en el año 2010 los médicos destinados en los Consultorios de la Familia llegaron a ser 36.478, en 2017 solo quedaban 13.131; es decir, una reducción de 64% en menos de una década”[12], lo que ha aumentado el número de pacientes por médico, los tiempos de espera, y afecta la propia calidad de la atención.

La restauración capitalista hace que el sistema de salud de pública cubano se deteriore paulatinamente. Pero lo hace cayendo desde un nivel muy alto. Porque incluso esos 13.000 médicos actuales de los Consultorios de Familia, hoy dedicados esencialmente al combate a la pandemia de Covid-19, representan casi 1,2 médicos por cada 1.000 habitantes. Sería como si en el Brasil la  mitad de los profesionales de la salud estuviesen volcados directamente a atender la pandemia casa por casa. Si a ello le sumamos la planificación de la atención y un sólido respaldo de producción de testes, atención hospitalaria y medicamentos, tenemos la explicación de los buenos resultados.

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Queremos terminar este artículo refiriéndonos brevemente a un debate. Las organizaciones castro-chavistas (y el propio gobierno cubano) presentan estos resultados como una demostración de que Cuba sigue siendo un Estado obrero o un “país socialista” que, incluso, puede ayudar a otros pueblos con sus médicos[13].

No compartimos esta posición. En este artículo hemos reivindicado ese sistema de salud pública como superior al de casi todos los países del mundo. Pero se trata de una herencia de la Revolución y sus conquistas, que el gobierno castrista, luego de haber restaurado el capitalismo, está atacando cada vez más y, finalmente, puede acabar destruyéndolo en sus objetivos: la atención gratuita y de calidad de la salud del pueblo cubano.

Al presentar los buenos resultados contra el Covid-19 como una prueba de que Cuba sigue siendo “socialista”, estas corrientes no solo niegan la realidad sino que, principalmente, acaban siendo cómplices de la destrucción creciente de las conquistas de la Revolución que el gobierno castrista lleva a cabo.

Notas:

[1] https://salud.msp.gob.cu/parte-de-cierre-del-dia-24-de-junio-a-las-12-de-la-noche/

[2] https://litci.org/es/menu/especial/coronavirus/la-pandemia-sigue-creciendo/

[3] Ver nota [1].

[4] https://g1.globo.com/bemestar/coronavirus/noticia/2020/06/12/numeros-mostram-que-brasil-ainda-faz-brutalmente-menos-testes-para-coronavirus-do-que-deveria-estamos-no-escuro-diz-especialista.ghtml

[5] https://cienciasycosas.com/2020/04/24/no-alemania-no-ha-hecho-100-000-test-pcr-diarios-ni-500-000-semanales-de-momento/

[6] Ver https://www.abc.com.py/edicion-impresa/internacionales/2020/04/16/menos-de-dos-medicos-por-cada-1000-habitantes-en-america-latina/ y https://www.indexmundi.com/map/?v=2226&l=es

[7] Ídem.

[8] https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/rfi/2020/04/30/covid-19-sucesso-de-cuba-durante-pandemia-vem-do-controle-de-assintomaticos.htm (original en portugués, traducción nuestra).

[9] https://www.nytimes.com/es/2019/01/19/espanol/opinion/sistema-salud-cuba.html

[10] Sobre este tema, ver numerosos artículos publicados en esta página en https://litci.org/es/categoria/menu/mundo/latinoamerica/cuba/ Entre ellos https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/cuba/60-anos-la-revolucion-cubana/

[11] https://litci.org/es/menu/especial/autores/medicos-cubanos-una-conquista-de-la-revolucion-del-59/. El cambio a dólares corresponde al valor del dólar en 2014.

[12] https://diariodecuba.com/cuba/1541762045_42885.html

[13] https://averdade.org.br/2020/06/socialismo-cubano-esta-vencendo-a-covid-19/