Compartir
La Asamblea Nacional de Cuba aprobó una legislación que libera el ingreso de capitales extranjeros y les da enormes facilidades impositivas y garantías legales.

 La ley había sido presentada a finales del año pasado por el gobierno de Raúl Castro y, de hecho, abre todos los sectores de la economía a la inversión extranjera, salvo salud, educación y prensa. Entre las ventajas ofrecidas por la nueva legislación, están las siguientes:
a) Se exime a las compañías extranjeras del impuesto sobre utilidades durante ocho años. Después comenzarán a pagar una tasa del 15 % pero serán liberadas de ese pago si reinvierten sus ganancias en la isla.
b) La ley garantiza “la plena protección y seguridad al inversionista, el cual no podrá ser expropiado, salvo por motivos de utilidad pública o interés social”. En este último caso, habrá una indemnización.

Un duro debate

Desde hace muchos, existe un debate dentro de la izquierda mundial y latinoamericana sobre el carácter de clase del estado cubano.  La inmensa mayoría de la izquierda, en especial lo que denominamos la corriente castro-chavista, afirma que Cuba es el “último bastión del socialismo”, defienden incondicionalmente las medidas del gobierno de Raúl Castro y atacan duramente (llamándolos “agentes del imperialismo”)   a todos los sectores de izquierda que no comparten esta caracterización, en especial si son opositores y críticos al castrismo.

Lamentablemente, muchas corrientes trotskistas o provenientes del trotskismo, si bien se oponen al castrismo, opinan que en Cuba aún subsiste un “estado obrero burocratizado” y que, aunque el castrismo tiene un plan de restaurar el capitalismo, aún no habría cruzado la barrera. Como veremos más adelante, este debate es crucial para los revolucionarios a la hora de levantar un programa para Cuba.

La restauración ya se produjo

Por el contrario, para la LIT-CI y algunas otras pocas corrientes,  la restauración capitalista ya se produjo y fue realizada por la propia dirección de los hermanos Castro.
Los hitos principales de la restauración fueron:

·        La Ley de Inversiones Extranjeras de 1995 que creó las «empresas mixtas», administradas por el capital extranjero. Las inversiones se dirigieron especialmente al turismo y ramas relacionados pero luego se ampliaron a otros sectores, productos farmacéuticos y, posteriormente, al petróleo.

Lea también  ¿Un Papa de Izquierda?

·       Se eliminó el monopolio del comercio exterior por parte del Estado ejercido, hasta entonces, por el Ministerio de Comercio Exterior: tanto las empresas estatales como las mixtas pueden negociar libremente sus exportaciones e importaciones.
·        
El dólar se transformó, de hecho, en la moneda efectiva de Cuba, coexistiendo con dos monedas nacionales: una «convertible» en dólares y otra «no convertible».
·       
Se privatizó, de hecho, la producción y comercialización de caña de azúcar, a través de las «unidades básicas de producción cooperativa» (80% del área cultivada). Sus miembros no tienen la propiedad jurídica de la tierra pero se reparten las ganancias obtenidas. En 1994, comenzaron a funcionar los «mercados agropecuarios libres» cuyos precios se determinan en el mercado.
 
A partir de estas medidas, la economía cubana dejó de funcionar alrededor de la planificación económica estatal y pasó a funcionar, aunque de modo distorsionado, alrededor de las leyes de la ganancia y del mercado.

Cuba dejó de ser un estado obrero para ser pasar a ser un país capitalista en rápido proceso de semicolonización.  En es marco, la cúpula castrista se ha ido transformado en socia de los capitales extranjeros, garantizándoles sus negocios y, a la vez, enriqueciéndose con ellos a través de las empresas estatales y su participación en las empresas mixtas.

Al mismo tiempo, se daba un proceso de deterioro cada vez mayor de la conquistas de la revolución en temas claves como salud, educación, garantía de empleo, libreta de suministros, etc.

Las dificultades del debate

El debate sobre Cuba es sumamente difícil. Choca contra el respeto y el prestigio que los hermanos Castro, especialmente Fidel, se ganaron al encabezar la primera revolución socialista en Latinoamérica y construir el primer estado obrero en las barbas del imperialismo (valga el chiste).

Pero, como marxistas debemos discutir sobre hechos objetivos, tratando de evitar que la emoción  y los sentimientos nos confundan. Y los hechos nos muestran que  fue la misma dirección castrista la que restauró el capitalismo en la isla.
A todos aquellos que aún sostienen que en Cuba hay “socialismo” o “estado obrero” les preguntamos: ¿qué tiene de “socialista” o de “economía planificada” la ley de inversiones extranjeras que fue aprobada? ¿Cómo encuadran esa ley dentro de sus respectivas caracterizaciones?

Para nosotros en cambio, esta ley es en todo coherente con nuestra caracterización de que ya se restauró y que se avanza en la semicolonización del país por parte del capital extranjero con la cúpula castrista asociada a él.  

Las conclusiones para el programa

Pero no se trata de un debate sobre emociones y sentimiento. Tampoco de ver quién tenía la razón en una discusión académica. Es un debate que tiene profunda importancia en el programa que se propone para Cuba y sus ejes centrales: defensa incondicional del gobierno castrista y sus medidas, para el castrochavismo o defensa de las bases del estado obrero para las corrientes trotskistas que sostienen esa caracterización.


Para la LITCI, en cambio, el centro actual es oponerse a estas medidas, en la perspectiva de la necesidad de una nueva revolución contra el régimen de los Castro, para reconstruir el estado obrero cubano y sus conquistas.