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Costa Rica se encuentra pagando una deuda pública gigantesca que recae sobre la clase trabajadora, aunque quienes la han provocado son los gobiernos del PLN, PUSC y PAC, junto con la burguesía, banqueros y empresarios evasores.

Por Rebeca Chaves

Según datos del INEC, 146 mil mujeres se encuentran buscando empleo (con una brecha porcentual de 30 puntos de diferencia de desempleo comparada con los hombres). Pero cuando estas consiguen acceder a uno, se encuentran con un panorama plagado de desigualdad salarial, incumplimiento de derechos labores básicos, acoso sexual y explotación laboral.

Este año el gobierno destinó cerca del 41.6% del presupuesto nacional al pago de la deuda. Esto significa menos dinero en servicios de salud, educación, centros de cuido, vivienda, ayudas sociales y albergues para mujeres que se encuentran en situación de violencia y que dependen económicamente de su pareja dejándolas más vulnerables ante la violencia machista y limitándolas aún más para poder salir de ella.

La deuda es con nosotras

En tiempos de crisis, las mujeres y los sectores oprimidos somos los más perjudicados. El desempleo y la pobreza se ensañan contra nosotras como resultado de las políticas que atacan a la clase trabajadora.

El Estado debe invertir financieramente en garantizar acceso a educación, empleo, vivienda y una vida libre de violencia para las mujeres. Por eso exigimos la suspensión inmediata de los pagos de la deuda, para que estos recursos puedan ser invertidos en las necesidades de las familias de la clase trabajadora.

No debemos confiar en la alianza PAC-PUSC-FA que, con Patricia Mora en el INAMU, se han encargado de desmovilizar las luchas. Los sindicatos y las organizaciones de la clase trabajadora tienen como tarea incorporar las demandas de las mujeres dentro de su plan de lucha. Solo la organización de la clase trabajadora logrará garantizar mejores condiciones de vida para las mujeres y sus familias.

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