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Desde el estallido de los escándalos de corrupción de los expresidentes del PUSC Rafael Ángel Calderón y Miguel Ángel Rodríguez (2004), el bipartidismo estalló por los aires. Es decir, el acuerdo de gobernabilidad entre PLN y PUSC dejó de ser el mecanismo de implementación de los principales proyectos de la burguesía. Esto abrió lo que los expertos hoy llaman “crisis de gobernabilidad”, que se vio agudizada por los escándalos de corrupción del PLN con Oscar Arias (Crucitas) y con Laura Chinchilla (Trocha).

Por PT-Costa Rica

Esto significó un aumento grande en el abstencionismo, y la ilegitimidad del régimen; así como el surgimiento y crecimiento de una gran cantidad de partidos políticos. Entre ellos el PAC y el FA quienes hoy están en cogobierno con un sector del PUSC, el mismo partido de los escándalos de corrupción.

Hoy esta inestabilidad si bien ha sido controlada, no se encuentra saldada. Esto representa una gran contradicción para la burguesía en el marco de la Crisis Fiscal. La crisis fue provocada por la política de los gobiernos que solo benefician a los empresarios, mediante el TLC y acabar con los impuestos a las exportaciones e importaciones a EEUU, las exoneraciones de impuestos a las empresas en zona franca y la tolerancia a la evasión fiscal por parte de las empresas. Esto ha llevado a que hoy el 42% de presupuesto del estado se destine a pagar deuda pública.

Ahora la burguesía pretende que sea la clase trabajadora la que pague el déficit fiscal provocado por sus absurdas ganancias. Esto significa empeorar las condiciones de vida de la clase trabajadora mediante el aumento de las tarifas, con la creación y aumento de impuestos como el IVA (que ya anunciaron que lo piensan aumentar a 15%), la reducción de la canasta básica (que le retiraron 29 productos), reducción de salarios en el sector público y recortes en los gastos sociales del gobierno.

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El problema es que pretenden descargar sobre la clase trabajadora los costos del déficit fiscal, mientras el país se sume en una crisis social. La pobreza está en 21% y el desempleo (sin contar los trabajadores informales que llegan a 45%) llegó en 2018 a 12% (el más alto de la última década). Estos datos se agudizan aún más en las zonas costeras por ejemplo en Limón: la pobreza está en 27% y el desempleo aumentó un 2% solo en el último año (y eso sin contar todos los despidos recientes producto de la entrada de APM Terminals).

Esta combinación de ataques al pueblo y crisis social es explosiva. Por lo tanto la burguesía y sus partidos quieren allanar el camino para controlar esta situación y garantizar sus proyectos mediante reformas a la Asamblea Legislativa y el aumento de la represión del estado.

Por un lado, pretenden cambiar la forma de elección de los diputados, para garantizar un mayor control de la Asamblea de 2 ó 3 partidos. Esto disfrazando la reforma de más participativa por el aumento de la cantidad de diputados, y de paso pretenden ganar más respaldo a una institución ya de por sí muy desprestigiada.

Por el otro, van a aumentar la represión del Estado, con despidos de trabajadores por participar de la pasada huelga o enjuiciando a los luchadores como con Carlos Andrés Pérez. Además de buscar los mecanismos para ilegalizar sindicatos, reprimir con más años de cárcel a los bloqueos y hacer de las marchas un delito. A esto le debemos sumar la represión que se hace por cuenta privada bajo la complicidad del gobierno, como es ejemplo el reciente asesinato del dirigente indígena Sergio Rojas.

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La única salida para enfrentar estos ataques está en las calles, no en las mesas de diálogo y negociación como pretenden hacer creer la mayoría de las dirigencias sindicales que deberían estar preparando la lucha contra los proyectos en curso en la Asamblea Legislativa.

Por esto, debemos seguir el ejemplo del 8 de marzo que se vivió en el mundo entero. Mujeres, estudiantes, trabajadores del sector público y en la medida de lo posible trabajadores del sector privado, debemos salir juntos a marchar este 1º de mayo contra los ataques del gobierno y el desempleo. Solo con la unidad del conjunto de la clase trabajadora, del sector público y privado, hombres y mujeres, junto con los estudiantes y demás sectores del pueblo, vamos a poder revertir el plan de la burguesía y que sean los ricos quienes paguen la crisis.