Compartir

El 2018 fue un año de intensa actividad política para el PT. Nos presentamos a las elecciones para defender un programa socialista y nos involucramos en las principales luchas de la clase trabajadora contra el gobierno y la patronal.

En las presidenciales explicamos que mediante el voto no se resuelve la situación del pueblo pobre y llamamos a organizarnos de forma permanente. Incluso en medio de la contienda electoral participamos de una huelga de trabajadores piñeros en Los Chiles.

Gracias a ese perfil clasista obtuvimos mucha simpatía de los trabajadores que, producto de presentar nuestro programa en medios, visitas y volanteos a barrios obreros, ya se ha sumado a nuestras filas.

En la segunda vuelta entre Fabricio y Carlos Alvarado impulsamos el voto nulo porque ninguno representaba los intereses de los sectores populares. Este gobierno mostró ser enemigo del pueblo al impulsar un combo fiscal antipopular y perseguir luchadores.

Nuestro partido mantuvo su orientación principista de no depositar confianza en este gobierno y enfrentarlo en las calles, a diferencia del Frente Amplio, que no solo llamó a votar por el PAC, sino ya forma parte del gobierno represor de Alvarado-Piza.

Por otro lado, nuestra organización se puso al servicio de la lucha contra el plan fiscal desde el primer día, proponiendo la unidad con el sector privado, la defensa de los bloqueos y las asambleas abiertas como métodos de lucha para derrotar el combo.

Podemos decir que en 2018 tuvimos avances en nuestra construcción. No somos un partido electorero; estamos con sectores obreros de la construcción, de las plantaciones, etc. porque es tarea urgente organizar sectores más explotados para enfrentar la dictadura patronal del sector privado. Con ellos queremos seguir construyéndonos y difundir la necesidad de una revolución socialista y un gobierno de los trabajadores para que no exista más explotación ni miseria.