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Las últimas semanas el país ha vivido un aumento considerable en la cantidad de contagios por el nuevo coronavirus.

Por Jhon Vega

En las tres primeras semanas desde que se detectó oficialmente el primer caso, el día 8 de marzo el país acumulo un promedio de 3,8 casos diarios (semanas del 8 de marzo al 14 de marzo), mientras que en las tres últimas semanas (7 de junio al 13 de junio) se acumularon un promedio de 49 casos diarios nuevos; esto sin duda enciende todas las alarmas y apunta a una situación que podría seguir empeorando en las próximas semanas.

El discurso xenófobo del gobierno: la culpa no es de los nicaragüenses

El gobierno está intentando justificar esta nueva escalada de contagios endosando la responsabilidad del aumento a la supuesta llegada de migrantes contagiados del virus en Nicaragua, donde la situación que viven nuestros hermanos a manos de Ortega es realmente lamentable. Lo que dice el gobierno y replican los medios de comunicación es básicamente que como país y como gobierno todo se ha hecho muy bien, pero que pese a los esfuerzos la principal “amenaza” sigue siendo la llegada de nicaragüenses.

Esa afirmación en primer lugar contradice el propio discurso del gobierno en relación a la “protección” de las fronteras. La vicepresidenta Epsy Campbell afirmó hace pocos días “por aquí no pasa nadie” refiriéndose a la frontera norte con Nicaragua, pero según el Ministro de Salud la principal amenaza hoy es la situación que se vive en Nicaragua y la llegada de hermanos del vecino país, es decir, los nuevos contagios serían por la migración a través de la frontera donde el mismo gobierno dice que no se puede pasar.

Aunado a lo anterior, el propio gobierno ha mandado señales de criminalización de los migrantes que ya están el país con directrices como la del Área de Salud de Los Chiles de atender a las personas extranjeras solo en presencia de la policía o  las declaraciones del Gerente Médico indicando que a todos aquellos que requieran atención y no tengan seguro se les va a cobrar los servicios brindados. No tiene ningún sentido para la salud pública y para la contención del avance de la pandemia que no se diagnostiquen y que no se le brinde la atención requerida a todas las personas afectadas por la COVID-19, siendo la realización de test y la atención oportuna de los casos una de las formas más efectivas de contener la pandemia.

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Los datos aportados por el propio gobierno tampoco permiten concluir que “la culpa es de los nicaragüenses”, ya que en los últimos 10 días  se han reportado 505 casos nuevos de COVID 19, de ellos 171(33,8 %)  corresponde a extranjeros aunque  no se indica su nacionalidad ni el tiempo que tienen de estadía en el país. Es decir, de ese 33,8% no se puede afirmar que son nicaragüenses y tampoco que hayan viajado recientemente en forma irregular; asumiendo que 1 de cada 3 de esas personas contagiadas sea de nacionalidad nicaragüense y que haya llegado en las semanas recientes de la pandemia estaríamos hablando apenas de cerca del 11% del total de nuevos casos.

Desde el PT hemos rechazado la política de criminalización que se desarrolla en la frontera norte por parte del gobierno. No se puede enfrentar de manera efectiva un problema de salud regional y mundial pretendiendo que el país se atrinchere militarmente en sus fronteras. La vida de nuestros hermanos nicaragüenses importa y por eso se requiere de atención en salud en toda la frontera, con menos policías y más servicios médicos tendríamos una mejor atención de la pandemia.

Tampoco se vale echarles la culpa a  los hermanos nicaragüenses que no tienen ninguna responsabilidad por la política criminal de Daniel Ortega frente a la pandemia  y que tampoco son responsables del aumento de los contagios. Nosotros a diferencia del gobierno opinamos que la culpa del avance de la pandemia es la desastrosa política del gobierno para atender la situación en la frontera norte y de las condiciones de explotación que se vive en las grandes plantaciones de la zona, donde el mismo gobierno prefiere mirar para otro lado desde hace muchos años.

Explotación laboral y pobreza: el caldo de cultivo para el aumento de los contagios

El pasado 22 de mayo el Ministro de Salud indico que a la fecha casi un 25% del total de contagios se había dado por contactos en los centros de trabajo. El 15 de abril el Presidente Ejecutivo de la CCSS señalo que solo en un centro de llamadas en San José se habían diagnosticado a esa fecha 48 casos positivos (7,7% del total de casos acumulados en el país para entonces), más recientemente “según explicó el ministro de salud, Daniel Salas, desde el 1 de junio hasta este 10 de junio, tan solo dos empresas —una agrícola y una empacadora con nexos entre sí— han estado ligadas con 49 casos de Covid-19” (www.ameliarueda.com), es decir, casi 13% del total de casos reportados en esas mismas fechas (377) en solo dos empresas que pertenecen a la Presidenta de la Cámara de Exportadores.

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Las grandes plantaciones o las construcciones siguen operando con normalidad pese a que vivimos una severa pandemia mundial. El mismo ministro de salud ha reconocido que en esas actividades se concentran la mayor parte de los más de 500 nuevos contagios de los últimos diez días.

Por eso decimos que el avance de la pandemia no es responsabilidad de los migrantes, sino de los negocios capitalistas que se mantienen a base de una gran explotación y condiciones insalubres que demuestran un total desprecio por la vida; el virus no hace distinción de nacionalidad pero sus efectos si se agravan por las situaciones de miseria y pobreza que en general se vive en toda la zona norte del país, por lo tanto el foco de la atención y las denuncias no debería ser la situación migratoria de las personas sino las condiciones de miseria que padecen ticos y nicas en toda la región.

No es casualidad que si comparamos los mapas de los cantones con más contagios con el índice de pobreza o de la actividad del agro negocio estas zonas coinciden sin duda. La culpa entonces debemos endosarla a la explotación capitalista que se vive en todo el país y que en regiones como la zona norte se muestra completamente despiadada.

Exigir atención en salud y cuarentena con salarios completos para detener los contagios

Ante la consulta sobre la posibilidad de paralizar actividades en grandes plantaciones como la piña  o la yuca el Ministro de Salud la descartó por completo. Dijo que en el peor de los casos se podrían sancionar a algunas empresas puntuales pero que la actividad económica iba a continuar, el “coraje” mostrado por el ministro frente a los ciclistas que salían a la calle está completamente ausente cuando se trata de grandes intereses como el sector piñero que está en manos de poderosos empresarios nacionales y de grandes transnacionales.

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Aunque dicen defender la vida lo que en realidad hacen es proteger las ganancias de unos pocos. Si la mejor forma de prevenir es quedarse en casa ¿por qué no decretar una cuarentena generalizada en todas aquellas actividades no esenciales (de las cuales no dependan la salud o la alimentación)? Si la gente para quedarse en casa necesita tener asegurada como mínimo la comida y la vivienda ¿por qué no exigir que a todos los trabajadores se les paguen sus salarios completos de las ganancias acumuladas por años por las grandes empresas? Esto sería plenamente posible, pero enfrenta la barrera de un sistema capitalista donde las ganancias de unos pocos importan más que la vida y el sacrificio de toda la clase trabajadora.

Desde el inicio de la pandemia hemos planteado la necesidad de que se decrete una cuarentena obligatoria con salario, solo así se pueden proteger de verdad las vidas. Ahora que escalan de manera exponencial los casos esa cuarentena se muestra más necesaria que nunca, junto a la necesidad de atención en salud en todo el país sin importar la nacionalidad de las personas

Por eso seguiremos defendiendo: ¡cuarentena con salario y atención en salud para todos!