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Hace poco más de un año, el país enfrentó una segunda ronda electoral que causó una amplia discusión con el enfrentamiento de dos partidos que en apariencia tenían proyectos diferentes. El Partido Restauración Nacional, con la figura de Fabricio Alvarado al frente, utilizó un discurso homofóbico, apoyado en “la defensa de la familia” para capitalizar un gran caudal electoral en un momento donde la familia trabajadora era amenazada por el desempleo, por la violencia femicida, por el narcotráfico, etc.

Por PT-Costa Rica

El PAC por su parte capitalizó el voto útil del “mal menor” frente al crecimiento de Fabricio. A este llamado de enfrentar el “giro reaccionario”, se sumaron varios partidos de izquierda, con el Frente Amplio a la cabeza, que optó inclusive por responder al llamado del PAC para conformar un gobierno de “Unidad Nacional”. 

Defender el criterio de clase

Desde el Partido de los Trabajadores hicimos un llamado a votar nulo en la ronda electoral del 1 de abril. Ni el PAC ni el PRN al frente del gobierno, representarían los intereses de la clase trabajadora. Advertimos que ambos eran partidos burgueses, que defenderían los grandes intereses empresariales y un régimen al servicio de la explotación y opresión, y por eso deberíamos organizarnos para enfrentar desde el primer día a ese gobierno.

Recibimos muchos ataques por nuestra posición. Desde aquellos que nos criticaron fuertemente por no sumarnos al frente contra el conservadurismo, hasta quienes nos atacaron por no llamar a votar en contra del partido de gobierno que tanta pobreza y exclusión había generado en los 4 años anteriores.

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Pero nuestro partido se mantuvo firme, no solo haciendo el llamado público al voto nulo, sino impulsando una campaña en los barrios y centros de trabajo para discutir abiertamente nuestra posición.

Enfrentamos con firmeza esa discusión porque siempre priorizamos un criterio de clase.  Mantener ese criterio como principio, es lo que nos dio la claridad de que no podíamos dar un apoyo político a un partido burgués que utilizaría el Estado para perpetuar la explotación que tiene a la clase trabajadora sumida en la pobreza y el desempleo. Ninguno de esos partidos merecía el voto de la clase trabajadora.

Tomar las lecciones tras el primer año de gobierno

Tan solo un año después de esa contienda electoral, el panorama ha quedado claro para sacar las conclusiones de ese proceso. Se demostró que ambos partidos estaban comprometidos con un proyecto de descargar la crisis sobre la clase trabajadora. Ninguno garantizo tampoco derechos plenos para las mujeres o la población LGBTI. Cada uno de los pequeños avances que se han dado por temas democráticos, han sido conquistas arrebatas al gobierno producto de años de movilización y de lucha.

El Frente Amplio, que ha intentado presentarse como oposición, forma parte directa de este gobierno. Es parte del Poder Ejecutivo con la representación de Patricia Mora en el INAMU, siendo parte de un gobierno que ha llevado adelante la represión y los ataques contra la clase trabajadora, como ningún otro.

Seguimos organizando a la clase trabajadora

Hemos querido recuperar nuestra posición no con un enfoque arrogante sino para recordar que el criterio de clase debe privar en las discusiones políticas y es el que nos permite mantenernos del lado correcto de la historia.

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No es posible una revolución a través de crayolas. La única revolución posible es la que le arrebata el poder a los ricos y los explotadores, y ese poder no lo soltarán fácilmente ni a través de las elecciones. Por eso seguimos organizándonos, seguimos luchando, aun cuando no sea el camino más fácil o el más popular en el momento, pero con la certeza de que seguimos construyendo un partido con bases sólidas al servicio de la clase trabajadora.

Es necesario recuperar ese criterio de clase para hacer frente al gobierno de los ricos que nos ataca, impulsando la unidad de los trabajadores para combatir la pobreza y el desempleo desde la movilización en las calles.