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La aprobación en diciembre del plan fiscal era solo una de las piezas del rediseño neoliberal que impulsan el gobierno del PAC-PLN-PUSC-Frente Amplio.

Por PT-Costa Rica

El proyecto de eurobonos que el gobierno intenta aplicar inmediatamente después de la aprobación del plan fiscal. ¿En qué consiste? En aumentar la deuda externa y la dependencia que el país tiene de los bancos de gran capital o grandes especuladores. Rocío Aguilar asegura ya haber hablado con 500 de estos “buitres financieros”.

¿Qué son los eurobonos?

Son un tipo de deuda pública, un tipo de mecanismo crediticio que el gobierno coloca en los mercados financieros extranjeros (Londres, Luxemburgo, Asia). La operación se realiza en dólares y la ejecuta el Ministerio de Hacienda. Para realizarla el gobierno ocupa la aprobación de 38 votos en la Asamblea Legislativa del proyecto de ley Nº21.201.

El gobierno pretende emitir $6.000 millones de bonos en deuda durante seis años. $1.500 millones los dos primeros años y de $1.000 millones los siguientes cuatro.

¿Por qué lo hacen?

Porque el gobierno mintió. El gobierno y los empresarios presentaron el plan fiscal como una medida para “salvar la economía del país”, la verdad es que ya la habían hundido y la siguen hundiendo, volviendo al país cada vez más dependiente y con menos posibilidades de desarrollo.

Desde que se estaba discutiendo el plan fiscal, los agentes del capital financiero sabían que no iba a surtir ningún efecto en las finanzas del Estado. Los grandes banqueros sabían que el gobierno necesitaba financiarse con deuda, a un equivalente de 13, 3% del PIB, una cifra record.

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Los banqueros sabían que antes del 2023, las reformas que impulsa el gobierno no tendrán ningún efecto en las finanzas públicas. Aunque tendrán un efecto demoledor en el costo de la vida, en el salario de las personas y en los servicios públicos.

¿Ya se ha hecho antes?

Sí. Se hizo durante el tránsito entre el gobierno de Laura Chinchilla y Luis Guillermo Solís. Entre 2012 y 2015 se colocaron $4.000 millones en eurobonos, $1.000 millones por año. Este proyecto financiero, junto con la privatización de los puertos de JAPDEVA, fueron las iniciativas que más allá de las apariencias de hostilidad hermanaron políticamente a los gobiernos de liberación y del PAC.

¿Con qué excusa lo hacen?

El gobierno sostiene que lo hace para “refinanciar la deuda”, explica que está buscando mejores condiciones de préstamo y “quitar presión en el mercado interno”. La metáfora que se usa es cuando una persona refunde una deuda.

La metáfora, como todas las que usa el gobierno, son engañosas, pero “comprémosela”. ¿Qué ha pasado con los costarricenses que han “refundido” sus deudas?  Han duplicado sus deudas y su morosidad.

Las personas y los países son realidades distintas pero en un cierto sentido la metáfora que usa el gobierno es reveladora, lo que se viene es la profundización de la deuda externa del país y la dependencia del país del capital financiero trasnacional.

¿Qué dicen las facciones de la burguesía?

Existe una tensión con otros sectores de la burguesía y sus partidos que podrían entorpecer la aprobación, sobre todo el sector de la burguesía que más utiliza dólares que temen un desplome de su valor con la entrada de los eurobonos. Esas asperezas probablemente se limen con concesiones económicas a ese sector. Como siempre, un gobierno de los ricos protege a los ricos.

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Aunque siendo coherentes con el plan fiscal, se nota que el gobierno de Carlos Alvarado se consolida como el representante de los grupos más concentrados de la economía.

¿Qué opina el Partido de los Trabajadores?

Nosotros estamos en contra de la aprobación de los eurobonos.  Exigimos, en primera instancia, una medida democrática de transparencia: los nombres de los actuales tenedores de bonos de deuda interna y externa y además los nombres de los 500 posibles beneficiarios de los eurobonos.

Le planteamos al movimiento sindical y popular la necesidad de lanzar un movimiento nacional, ciudadano, por la auditoría de la deuda interna y externa y el desconocimiento de sus tramos, tal como lo hizo el gobierno de Julio Acosta en 1923.

Finalmente, planteamos la necesidad de un movimiento latinoamericano por el no pago de la deuda externa, tal como se planteó en los años ochenta.