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Una oleada de despidos masivos recorre el país: se anunciaron 300 en Amoena, 200 en AMWAY, 39 en Cargill y una cantidad aún no determinada en SYKES y otros call centers. Estas personas engrosarán los números de desempleo del país, que corresponden al 11,3%.

Por Carlos Collado

Por otro lado, muchos de los trabajos existentes, no garantizan una vida digna. Esto debido a que no cumplen con todas las garantías sociales, no cumplen con las jornadas o los salarios mínimos. La informalidad representa alrededor del 46,1% de los trabajos existentes. Por otro lado, 8,6% de las personas que trabajan menos de la jornada mínima, aunque podrían y desean trabajar más, lo que llaman subempleo. Sumado a eso, los empleos son de mala calidad, el 19,4% de las personas que ya trabajan, se considera en la búsqueda de empleo nuevo.

Además, entre más desempleo, mayor desesperación y la gente se dispone a hacer cualquier cosa por dinero. Esto allana el terreno para el crimen organizado y el narco tráfico, una causa más de las olas de violencia que recorren nuestro país.

¿Qué hace el gobierno ante el desempleo?

El Gobierno de Carlos Alvarado no ha hecho más que justificar y defender los despidos. Diciendo que es normal que se cierren empleos, que hay que seguir adelante. Incluso muchas empresas anuncian el despido masivo al lado de supuestos beneficios, como formación o reubicaciones para los futuros despedidos. Parece que la política es desviar la atención del despido y un llamado a continuar estoicamente con la vida, jamás pensar en luchar contra el despido. Algo que además es utópico, ya que las empresas no están contratando, es irreal pensar que los despedidos de unas, serán asumidos por otras.

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El desempleo, subempleo y formalidad afecta más a las mujeres trabajadoras. Ante esta realidad el FA sigue formando parte del gobierno de los despidos. No hay nada que haya dicho o hecho Patricia Mora desde el INAMU para solventar esta situación.

Estos despidos se concentran en el sector privado, confirmando su carácter de dictadura. En el país los patrones hacen lo que quieran, apoyados por el gobierno y la prohibición a la sindicalización.

No hay que perder de vista, que el gobierno espera implementar ataques al empleo público también. Por un lado, tiene un proyecto de reducir los salarios, recortar pluses, congelar plazas. Por otro lado, lo que desea en última instancia es cerrar por completo ministerios, eliminar plazas de trabajo, reducir el Estado.

El capitalismo y el desempleo

Para los capitalistas, el desempleo es una fuente de riqueza. Entre más personas desempleadas; pueden bajar los salarios, bajo la excusa de que hay otro dispuesto a hacerlo por menos. Entonces, entre menos personas tienen trabajo, con un salario más bajo, aumentan las ganancias de la patronal.

Esto es lo que los marxistas llamamos el ejército industrial de reserva, parte fundamental del capitalismo. Siempre mantiene una franja de la población desempleada a propósito, para facilitar la explotación y aumentar sus lucros. En tiempos de crisis, aumentan los desempleados para que los capitalistas no pierdan un cinco. Esto evidencia que al capitalismo no le importan las personas, su bienestar; sólo le es importante el dinero.

El socialismo y el desempleo

Para el socialismo es un problema fundamental que todo mundo tenga trabajo y contribuya con la economía. En la experiencia rusa de la revolución del 1917 el desempleo fue prohibido. Se garantizó que todas personas en capacidad de trabajar, lo hiciera, ya no habían patrones que fomentaran el desempleo para aumentar su riqueza, de igual forma que a aquellos que robaban o vagaban fueron obligados a trabajar.

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Ante esta crisis, planteamos la necesidad de prohibir el despido por voluntad del patrón, no más despidos masivos. Para que haya trabajo para todos, debemos implantar la escala móvil de la jornada laboral, o sea reducir la jornada a 6 horas con el mismo salario, así se habilitaría un empleo por cada 3 existentes. Además de la nacionalización de las principales industrias del país, para que la riqueza que producen caiga a manos del estado y no de intereses privados.

Esto sólo será posible construyendo organización para defender nuestros derechos, luchando en las calles contra los ataques del gobierno, contra los despidos; formando sindicatos en la empresa privada. Desde el PT planteamos que sólo un gobierno socialista de los trabajadores puede acabar con el desempleo y la miseria, colocando la economía y las riquezas al servicio de garantizar bienestar para toda la población.