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En días recientes la Conferencia Episcopal en Costa Rica lanzó una campaña en torno a las celebraciones en honor a la Virgen de los Ángeles que son en el mes de agosto, al que le han llamado el mes de la familia. Con esta campaña lo que se pretende es manifestarse en contra de las tendencias ideológicas que según la Iglesia Católica ataca la naturaleza del matrimonio, la familia y la vida y por esto ha decidido motivar toda una campaña “provida”, por la “defensa de la vida y la dignidad de toda persona humana desde la fertilización-concepción hasta la muerte natural”.

Por Verónica Centeno

La Iglesia Católica sigue utilizando la fe para impulsar sus políticas de defensa por la vida, dejando de lado el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Mediante esta campaña hacen un llamado a celebrar la vida introduciendo pañuelos celestes, esto confrontando a los sectores que han utilizado pañuelos verdes en defensa del derecho al aborto y comercializando la venta de un “Kit del romero” que por 12 mil colones, que hará que las familias de la clase trabajadora sacrifiquen su economía por conseguir productos oficiales con la imagen de la Negrita. Esto sin importarles la etapa difícil que estamos viviendo por el incremento del costo de la vida.

La doble moral de la iglesia

Esta institución que hoy aboga por el derecho a la vida y “la protección del no nacido” es a su vez cuestionada por casos de pederastia, sus oficinas han sido allanadas ante las acusaciones de violaciones de niños. Esta misma institución que expulsó a un sacerdote por esta misma situación y que se encuentra prófugo de la justicia, y que tiene a un arzobispo acusado de encubrirlo, es la misma institución que ahora pretende castigar a las mujeres que hemos salido a la calle a luchar con nuestros pañuelos verdes y morados, que hemos salido a defender la educación sexual, el uso de métodos anticonceptivos, esto para evitar embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual que afectan especialmente  a las adolescentes, por el acceso real y gratuito de la pastilla del día después, por la aprobación de la norma técnica por el aborto terapéutico, pero sin perder de vista  el derecho al aborto, para que las mujeres no pongan en riesgo su vida por tener que aplicarlos en la clandestinidad.

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Entre los años 2007 y 2008, la Asociación Demográfica Costarricense (ADC) reveló que en el país se practicaban unos 27.000 abortos inducidos por año. La misma investigación estimó que el 20% de las mujeres que se practican un aborto inducido terminan acudiendo a una institución de salud debido a las complicaciones postaborto. Es decir que el aborto es una realidad que se vive en el país y afecta especialmente las mujeres más pobres.

Por todo lo anterior, desde el Partido de los Trabajadores y Lucha Mujer, decimos que debemos seguir luchando por el derecho a decidir sobre nuestra maternidad, para decidir sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. Para esto tenemos que seguir luchando por un Estado laico donde haya una efectiva separación entre los asuntos de la iglesia y del Estado.