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Los efectos de la pandemia del COVID−19 en el planeta han sido desgarradores, con más de millón y medio de enfermos confirmados y más de 95 mil muertes, el fin de la pesadilla no parece verse cercano, mientras los efectos en la economía de la mayoría de los países son graves, en el mundo se destruirán 195 millones de empleos en estos meses de los cuales 14 millones serían en Latinoamérica.

Por PT-Costa Rica

En Costa Rica, ya superados los 550 casos del nuevo coronavirus y un mes después desde que se reportó el primer caso, la catástrofe económica que viven cientos de miles de trabajadores y trabajadoras en todas las regiones del país es cada vez más dramática, miles ya no tienen la posibilidad real de satisfacer sus necesidades más elementales.

Pero la crisis actual solo profundiza una situación muy difícil que ya venían padeciendo decenas de miles de personas en el país.

Antes del coronavirus, ya la clase trabajadora estaba en una situación deplorable.

Desde hace varios años, las condiciones de vida de una parte bastante grande de la clase trabajadora se han deteriorado mucho,  mientras las políticas de los gobiernos no han ayudado en nada.

El 2020 inició con unas 336 895 familias en condiciones de pobreza, definidas por sobrevivir con menos de ¢103 766 colones mensuales, mientras que unas 93 542 familias apenas lograban un ingreso mensual de ¢48 463, lo que las colocaba en pobreza extrema.[1]

Según un informe de Naciones Unidas unas 220 mil personas en Costa Rica pasaban hambre todos los días, lo que representa un 4,4% de la población[2]

En materia de desempleo, el año anterior cerró con una cifra récord, el INEC demostró que unas 278 000 personas en el desempleo, de las cuales la mayoría eran mujeres. [3] Sin embargo, esas cifras son parciales, porque solo recogen a las personas que salen a buscar trabajo.

Con la llegada del COVID−19 al país y las medidas que han tomado el gobierno y los empresarios, esos números aumentaron de una forma vertiginosa, lo que significa que las personas que no están logrando comer adecuadamente y salir con los gastos básicos se han multiplicado en las últimas semanas.

Vino el COVID−19 y miles se sumaron a quienes ya no tenían comida en la mesa.

Al 27 de marzo el Gobierno estimaba que las empresas habían rebajado la jornada laboral o suspendido el contrato de trabajo a 200 mil trabajadores y trabajadoras en todo el país, y que la afectación se estimaba en unas 600 mil familias.[4]

Esas cifras del gobierno se quedan cortas a la realidad, solo en el sector turismo en las primeras dos semanas se hablaba de que unas 190 mil personas se habían quedado sin trabajo, mientras que solo en bares y restaurantes el mes de marzo cerró con 109 mil personas desempleadas.

Los datos tampoco reflejan los miles de personas que en sectores como el comercio, la construcción, el transporte y otras ramas de empleo formal se han visto duramente afectadas.

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Tampoco en esas cifras del Gobierno se considera que en el país hay 1 millón de trabajadores y trabajadoras que dependen del empleo informal y quienes producto de las medidas de cuarentena, en estos momentos no pueden salir a la calle a buscar su comida diaria.[5]

Las medidas de ayuda del gobierno no llegan, pero cuando lleguen serán insuficientes.

El Gobierno ha señalado que las ayudas para las personas que han sufrido afectaciones en sus salarios por la implementación de la ley de suspensión de trabajos o rebajos de jornadas salariales sería para unas 375 mil familias por un periodo de 3 meses. [6]

El “Plan Proteger” del Gobierno recibió más de 1 millón de accesos para hacer solicitudes en las primeras horas, y solo asignará montos entre ¢62 500 y ¢125 000 colones.

Una persona trabajadora para poder vivir lo que necesita es un salario mínimo, no una ayuda con un monto tan bajo, si no de igual forma pasaría hambre.

Ese número de ayudas que se pretende dar no alcanza para satisfacer ni la mitad de las familias afectadas, pero tampoco recoge a las miles de personas con empleos informales afectadas, y mucho menos a las que ya desde antes de la pandemia no tenían ni qué comer.

Recientemente, Diario Extra publicó una encuesta donde se advierte que 1 millón 700 mil personas no tienen ingresos para sobrevivir económicamente 3 semanas, plazo que para cientos de miles ya fue sobrepasado por muchos días. [7]

Solidaridad entre la clase trabajadora, lucha contra los que más tienen.

En estos días la solidaridad habitual entre las comunidades pobres y familias trabajadoras se ha acentuado más, los rebajos salariales y el desempleo provoca que las personas que han logrado mantener su trabajo estén sosteniendo a quienes no tienen, incluso las iniciativas comunales de apoyo con víveres a quienes no tienen desde los grupos comunales, iglesias y demás formas de organización, están sosteniendo a muchas personas en estos momentos.

La clase trabajadora es solidaria por naturaleza, y todas las formas de autoorganización, de apoyo entre familiares y amistades fundamentales en tiempos de crisis, pero ese enorme sentimiento de solidaridad y humanidad no debe apartar nuestra mirada de la realidad del sistema en que vivimos, y cómo el capitalismo protege a unas pocas personas que lo tienen todo, que no padecen ninguna necesidad y que incluso están haciéndose más ricos mientras la mayoría sufre.

Mientras el hambre toca la puerta de cientos de miles de hogares, el Gobierno se ha enfocado durante toda la crisis a salvar las ganancias y las cuentas bancarias de las personas más ricas del país, de los dueños de las fábricas, las plantaciones, los grandes supermercados, los hoteles de lujo, las clínicas, universidades privadas y demás sectores de ricos.

A los empresarios les han otorgado el perdón de impuestos como el IVA o renta, así como el rebajo en las cuotas de la CCSS, perdón en pago de préstamos, perdón en el pago de permisos de patentes de toda índole, así como el ofrecimiento de préstamos a muy bajo interés. Mientras otros como los empresarios de zona franca siguen sin pagar ni un solo colón de impuestos.

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Mientras a la clase trabajadora, nos siguen cobrando los préstamos y deudas de todo tipo, nos han dejado sin trabajo o con medio salario, pero además se han ensañado con los trabajadores del Estado a quienes ya les quitaron el aumento salarial, han propuesto una ley para quitar todos los aumentos por anualidades, y se anuncia que suspenderían el salario a miles.

Así también nos empujan a que sobrevivamos la crisis con el uso de nuestro fondo de capitalización laboral y probablemente el retiro del ROP que es dinero de nuestras pensiones.

Es evidente que como clase trabajadora estamos pagando los platos rotos de los efectos del COVID−19 en la economía, mientras los empresarios y el gobierno nos arrastran al hambre, pero además, los que aún tenemos trabajo estamos obligados a ir todos los días a arriesgar nuestras vidas, porque para ellos la máquina de producción de dinero no se puede detener, mientras los dueños están en sus casas grandes sin ninguna necesidad y sin ningún riesgo de contagiarse de la epidemia.

¿Qué podemos hacer para enfrentar la dura situación que estamos viviendo?

En estos momentos, debemos fortalecer los canales de solidaridad de clase para que nadie pase hambre en estos días, y es muy importante que se potencien las iniciativas que buscan proteger a las personas más vulnerables en cada comunidad, pero además debemos tener muy claro que estamos viviendo una época de lucha de clases muy clara, y las acciones deben estar enfocadas a que la crisis la paguen los grandes capitalistas.

Por eso es urgente que quienes tenemos que ir a la trabajar, saquemos tiempo para conversar con nuestros compañeros y compañeras de trabajo, con el fin de discutir nuestra situación y organizarnos para exigir a nuestros patronos una cuarentena inmediata, pero sin el rebajo de nuestros salarios y con estabilidad garantizada.

Para esa tarea debemos considerar directamente la urgencia de construir sindicatos que nos protejan para luchar y nos permitan organizar el combate para defender nuestra salud y nuestros trabajos.

Además, como Partido de los Trabajadores creemos que debemos hacer exigencias al Gobierno, que en el marco del confinamiento pueden ser discutidas en pequeñas reuniones en el barrio, en el centro de trabajo, e incluso discutiendo directamente desde las redes sociales.

Las exigencias que debemos hacer al Gobierno y a la Asamblea Legislativa en este momento deben ser:

Decretar una cuarentena inmediata para todo el país, con garantía de salario completo y estabilidad para todos y todas.

Detener inmediatamente el pago de la deuda pública, y que se utilice ese presupuesto para fortalecer la seguridad social, así como dotar de alimentación, vivienda y demás necesidades a quienes hoy no pueden satisfacerlas.

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Decretar la suspensión inmediata del pago de todos los préstamos personales, pago de servicios públicos y alquileres, dotando de subsidios a los pequeños propietarios de inmuebles de alquiler.

Definir la expropiación y nacionalización de todos los grandes negocios de alimentos y cadenas de supermercados, para ponerlos al servicio de satisfacer las necesidades de toda la población.

Decretar la nacionalización de todos los edificios vacíos y hoteles, para que se utilicen para vivienda de las personas que viven hacinadas, en casas sin condiciones adecuadas o que directamente no tienen donde vivir.

Nuestra lucha debe ser por un gobierno de los trabajadores que tome las medidas que necesitamos las mayorías.

La lista de exigencias que apuntamos arriba, a pesar de ser de urgencia, muy posiblemente el Gobierno de Carlos Alvarado y los diputados no las van a acatar, porque como hemos visto, su único interés es proteger a los ricos.

Es por eso que debemos luchar por construir un gobierno de la clase trabajadora, que gobierne para las mayorías y tome las medidas urgentes para evitar que el hambre y el desempleo destruya nuestras vidas.

Para lograr ese fin es que desde hace varios años estamos construyendo el Partido de los Trabajadores, como una herramienta de organización política de quienes sufrimos en carne propia las consecuencias de este sistema injusto, y quienes creemos que otro mundo es posible si le quitamos el poder a la minoría de ricos que manejan nuestras vidas a su antojo.

Hoy más que nunca hacemos un llamado amplio a la construcción de nuestro partido, por eso les invitamos a sumarse a nuestras filas para que construyamos una alternativa socialista que obligue a los ricos a pagar esta crisis, y nos ayude a que las personas que sufrimos las duras consecuencias del capitalismo podamos tomar el futuro en nuestras manos.


[1] Fuente: https://semanariouniversidad.com/ultima-hora/pobreza-en-costa-rica-se-mantiene-en-21-aunque-baja-la-pobreza-extrema/

[2] Fuente: https://www.elmundo.cr/costa-rica/220-mil-costarricenses-padecen-de-hambre-mientras-que-la-obesidad-y-el-sobrepeso-aumentan/

[3] Fuente: https://www.nacion.com/economia/indicadores/desempleo-aumento-a-114-en-el-tercer-trimestre/TTSGNNE4K5HSRFJ2F4CQCRF5Q4/story/?li_source=LI&li_medium=bottom_article&li_pl=c14ee158-cb2b-4532-9221-afbf7f2e34fc&li_tr=bottom_article

[4] Fuente: https://www.nacion.com/el-pais/salud/nuevo-coronavirus-en-costa-rica-gobierno-estima/HTM66NEA45FEFB22ANOW5FMMFE/story/

[5] Fuente: https://semanariouniversidad.com/pais/un-millon-de-costarricenses-se-anclan-en-el-trabajo-informal/

[6] Fuente: https://www.ameliarueda.com/nota/subsidio-temporal-empleo-por-covid-19-costa-rica-decreto

[7] Fuente:  https://www.diarioextra.com/Noticia/detalle/413990/31-de-ticos-sin-plata-para-vivir-mas-de-22-dias