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La huelga intermitente convocada por APSE, del 23 al 29 de julio, marcó el camino de movilización para el magisterio. Para inicios de agosto, sindicatos de la Caja y empleados municipales también protestarán contra los proyectos que atacan a la clase trabajadora.

Por PT-Costa Rica

El movimiento de sindicatos de la salud del 5 de agosto se dio por los efectos del plan fiscal en materia presupuestaria de la institución. El sector municipal se movilizará contra la reforma al código municipal que posibilita despidos.

Balance de la huelga de APSE

Durante esos días de concentraciones, marchas y plantones frente a la Asamblea Legislativa se demostró que luego de la derrota del plan fiscal el año pasado, un sector importante del sector educación se mantiene en pie de lucha.

El movimiento de huelga es importante en tanto marca el camino de la lucha en el magisterio, mientras las dirigencias de ANDE y SEC traicionaron a sus bases y tienen la política de diálogo con el gobierno como prioridad.

Los movimientos de huelga de los municipales y las y los trabajadores de la salud también son muy importantes porque un sector de base de estas categorías considera que la movilización es la única salida para derrotar los ataques del gobierno.

Sectores luchan por separado

Sin embargo, su principal debilidad es que cada sector lucha por su cuenta. La falta de unidad de la movilización de los movimientos sindicales y populares en lucha la vimos desde la coyuntura pasada, a finales de junio, en la que una histórica huelga de estudiantes y transportistas echaron a Edgar Mora del Ministerio de Educación.

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Este triunfo de la lucha, lograda gracias a los bloqueos, era el momento preciso para que los demás sectores que han venido luchando contra Alvarado se unieran y se obtuvieran más victorias que agravaran la crisis del gobierno.

Sin embargo, en el momento de mayor lucha, dirigencias como la de APSE no se sumaron, según ellos porque ya habían establecido una fecha, por lo que salir a luchar podría traerse abajo el movimiento de huelga intermitente y ser declarada ilegal según la Reforma Procesal Laboral.

Estas justificaciones debilitan la lucha por construir una unidad que derrote los proyectos de ley que están en la Asamblea Legislativa.

Por un encuentro nacional de lucha construido desde las bases

Desde el Partido de los Trabajadores creemos que el método de unidad sindical de las dirigencias contribuye a las derrotas que hemos tenido en el último periodo. Al final lo que sucede es que todas las acciones se acuerdan entre unos pocos dirigentes, con poco espacio para la participación mayor de las bases.

Es hora de que las bases le marquen la cancha a sus dirigentes. Por eso, para superar la dispersión que existe en el movimiento sindical proponemos un encuentro nacional de lucha en el que sean las bases de las organizaciones de manera unificada las que definan las acciones de lucha.

Para preparar este encuentro, creemos importante fortalecer los comités regionales de lucha que ya existen, como en Pérez Zeledón, San Ramón o Pococí, y que sean desde estos espacios que se elijan los delegados propuestos por la base para asistir a ese encuentro nacional.

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Este encuentro nacional de lucha debe discutir la estrategia a seguir para derrotar estos proyectos; es decir, la profundización de las medidas de lucha más contundentes, como los bloqueos, que ya probaron ser los más efectivos. Este encuentro debe incorporar desde el principio al sector privado, el más explotado del país y que vive una dictadura patronal que prohíbe la organización de sindicatos.

El encuentro debe también discutir todo un plan obrero y popular para enfrentar la crisis fiscal que provocaron los ricos; entre esas medidas resulta necesario que las bases del movimiento sindical y popular debata sobre la necesidad de suspender el pago de la deuda o el fin de los privilegios a los empresarios, entre otras medidas que enfrenten de raíz el origen de la crisis.