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Existe todo un debate en el país sobre los bloqueos como método de lucha. En un reciente editorial del diario La Nación S.A. titulado El fin de la impunidad(19/09/2018) se desarrollan las ideas básicas de la burguesía más recalcitrante contra la huelga, ideas que repiten las clases medias irritadas con el conflicto huelguístico.

Por: PT Costa Rica

La idea básica del panfleto de Tibás es que hay que distinguir entre el derecho a la huelga (que no tiene más remedio que aceptar) y los bloqueos de carretera. Según La Nación aquí no habría ningún derecho sino simple y llano “vandalismo”, sería una actividad de “chantaje”, “delincuencial”, contra ella no cabe más que la acción inmediata y decidida de la policía y las acusaciones penales correspondientes. Para La Nación S.A. la “libertad de tránsito” se ha transformado en el derecho más sagrado y quien atente contra él es un delincuente.

La cosa es más compleja, un reciente estudio del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la UCR muestra que el 52% de la población apoya la huelga, pero el 72% no simpatiza con los bloqueos.

Desde hace más de 20 años, la burguesía y la intelectualidad “bienpensante” han hecho campaña contra los cortes de ruta y han introducido una gran confusión en la discusión pública, no obstante los cortes de ruta siguen apareciendo una lucha tras otra. ¿Son útiles y legítimos los bloqueos? Nosotros creemos que sí, pero esta confusión, tal vez ha llegado a las filas del activismo y sobre ella quisiéramos discutir.

¿Le importa a la burguesía la libertad de tránsito? 

La libertad de tránsito es el derecho de todo ciudadano  “a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado”, se supone que es un derecho humano fundamental.

Pero como todo “derecho humano”, es un “derecho burgués” o más bien un derecho que la burguesía le imprime un determinado límite y sello de clase.

Yo tengo libertad de movimiento, siempre y cuando me lo pueda pagar. Soy libre de ir a las Playas de Papagayo, siempre que me lo pueda costear, si no me lo puedo costear pues mi libertad queda en posibilidad.

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Así como en otros derechos, como el derecho al voto, a la libertad de opinión y de prensa, la burguesía lo acepta solo formalmente, negándoselo en los hechos a los sectores populares y permitiéndoselo solo a los más ricos.

Entonces, para la burguesía la libertad de tránsito, significa en realidad la libertad de movimiento de mercancías y fuerza de trabajo. Lo que realmente irrita a la empresa periodística La Nación S.A., no es que haya ciudadanos sin derecho a transitar, sino mercancías, dinero y fuerza de trabajo sin posibilidad de moverse, por eso toda su preocupación son los turistas que no pueden llegar a los hoteles (El grupo La Nación S.A. pertenece al mismo grupo empresarial que la Reserva Conchal, el Hotel Four Seasons y Punta Islita) o las mercancías que no salen al puerto.

El derecho a movilizarse libremente está en los hechos vedada, para los 86.663 hogares (5,7% de los hogares) en pobreza extrema, cuyos ingresos mensuales promedio son de ¢46.976 o menores, ellos y ellas no tiene derecho a moverse, apenas tendría derecho a sobrevivir, a malvivir.

Los eventos que significan ganancias para las grandes empresas como las grandes celebraciones deportivas o los grandes conciertos, aunque interrumpen el tránsito nunca son reprimidos, ni cuestionadas por el grupo Nación. Lo mismo sucede con los grandes eventos ideológicos, como las procesiones católicas.

El derecho al tránsito libre está cortado sistemáticamente por la ineficiencia de la empresa Globalvía, dueña de la administración de la ruta 27, pero ni el gobierno, ni La Nación S.A. hacen algo por evitarlo. Su defensa de la libertad de tránsito, se estrella en el límite de las ganancias privadas.

¿Por qué la burguesía odia los bloqueos?

Nuestra ciudad es un infierno de presas y el transporte de personas en las provincias es un desastre, la libertad de movilizarse siempre ha sido un problema, pero entonces, sino es por la libertad de tránsito, ¿Por qué la burguesía odia tanto el corte de rutas?

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Es una razón histórica. Las luchas más radicales y que más crisis política y económica le han infringido a la burguesía usaron una combinación de métodos de lucha, una combinación creativa de marchas, huelgas en los centros de trabajo y cortes de ruta. Así fueron las luchas del combo del ICE y la de los campesinos en Guápiles y Cartago durante el año 2000.

Estos métodos de lucha hicieron naufragar el plan privatizador del gobierno de Miguel Ángel Rodríguez (ex presidente, ex presidiario y actual asesor del gobierno), “herido de muerte” el gobierno socialcristiano, solo logró aprobar una serie de leyes que transformaban el cierre de vías de una contravención en un delito penal. El “combo penal” fue llamado este cambio en las leyes nacionales, ocurrido en el año 2001.

Desde entonces, por estas razones políticas es que el bloqueo de rutas se considera un delito para la burguesía y su aparato judicial. Esta forma de enfrentar la protesta social fue usada en las luchas contra Riteve en el año 2002 y 2004. Y a partir de allí ha sido usado sistemáticamente contra las luchas populares, pero muy especialmente contra las luchas populares en las provincias empobrecidas y costeras.

Este mecanismo jurídico ha sido clave en el constante proceso de criminalización de la protesta social, en el proceso de persecución y judialización de los luchadores sociales. De cada lucha importante que tiene el país hay siempre tres o cuatro acusados ante los tribunales. En esta huelga ya se han abierto procesos contra 4 compañeros estudiantes.

¿De dónde viene la violencia?

La Nación S.A. y el gobierno presentan a quienes participan de los cortes de ruta como maniáticos sin ninguna empatía, gente violenta por deporte o maldad, pero la verdad es que la reacción y la decisión con la que trabajadores y comunidades enteras han cortado las rutas durante esta huelga es producida por otro tipo de violencia. La violencia estructural de la desigualdad y el abandono.

Los puntos fuerte de todos los cortes de ruta son las provincias que han sido sistemáticamente abandonadas, excluidas y súper explotadas, donde campea el desempleo, el trabajo precario e informal, la falta de inversión en servicios públicos y frente a esta violencia estructural es que las personas reaccionan.

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Los cortes de ruta combinados con otros métodos de lucha, como la huelga y la manifestación callejera han sido históricamente exitosos, no solo en el pasado, sino que hoy en día fueron esos cortes de ruta y la masividad de la huelga los que forzaron a que el gobierno abriera las negociaciones.

Los cortes de ruta son muy importantes en la educación clasista de los trabajadores, les educa que son una sola clase social, la clase que vive de su trabajo y el contacto en la lucha diluye las diferencias entre los distintos estamentos de los empleados públicos y el pueblo trabajador.

Cumplen un papel de educación en la vigilancia y control de espacio, en los primeros embriones de resistencia territorial a la policía y el Estado. Que actúan normalmente al servicio de las empresas.

Estas son pues algunas de las razones por las que debemos defender los bloqueos como método de lucha legítimo.