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Este 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La conmemoración de esta fecha fue propuesta por Clara Zetkin en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en 1910, para reivindicar las luchas de las mujeres de la clase trabajadora.

Por: PT – Costa Rica

¿De quienes hablamos?

Cuando hablamos de mujeres de la clase trabajadora no nos referimos únicamente a aquellas mujeres que trabajan fuera del hogar. Hablamos también de todas aquellas que dependen de su fuerza de trabajo para sobrevivir, aquellas mujeres que no son dueñas de medios de producción (como maquinarias, tierras, empresas, etc), sino que dependen de sus propias fuerzas. Son aquellas mujeres, que están sujetas al espacio hogareño, que muchas veces dependen económicamente de sus esposos y trabajan todos los días dentro del hogar ocupándose de las labores domésticas y del cuido de niños o personas adultas.

Las mujeres, las “amas de casa”

A pesar de los supuestos avances en materia de igualdad, sigue prevaleciendo la idea de que la mujer debe permanecer dentro del hogar y el hombre es el responsable de salir a trabajar. Las mujeres son las “amas de la casa” mientras que los hombres son los “amos del espacio público”.

Las estadísticas lo confirman, Costa Rica es el cuarto país de América Latina con la menor tasa de participación laboral femenina (un 55%). Esto quiere decir que solamente trabajan fuera del hogar un poco más de la mitad de las mujeres. Mientras que por otro lado, la participación laboral masculina se encuentra por encima del promedio a nivel mundial.

Las responsabilidades de cuido y la atención del hogar, terminan recayendo sobre las mujeres desde edades muy tempranas. Después de los 18 años, las mujeres dedican más del doble del tiempo −en relación con los hombres− en labores no remuneradas como: cocinar, limpiar, lavar y planchar.[1] A esto hay que sumarle el tiempo que dedican a las labores de cuido.

Por su parte, la oferta de guarderías públicas es sumamente reducida y solamente un 15% de los menores de 3 años asisten a centros de cuidos y educación infantil, haciendo que el cuido recaiga sobre las mujeres.

Es por esto que decimos que se nos niega el derecho al trabajo. Porque cuando no se tienen medidas sociales y políticas para colectivizar el cuido y las labores del hogar, se termina por recluir a las mujeres al espacio doméstico.

Las mujeres que trabajan fuera del hogar

Pero la situación de las mujeres que tienen un trabajo fuera del hogar tampoco es muy alentadora. Terminan en la mayoría de los casos asumiendo dobles jornadas labores, la de su trabajo y la del hogar.

Las condiciones laboral reflejan una gran desigualdad. Las mujeres reciben un promedio de un 28% menos de salario que los hombres, aun teniendo características escolares similares[2], mientras que un 31% de las mujeres asalariadas en Costa Rica, no cuentan con seguro de salud, esto es cerca de un 10 % más que los hombres.

La clase trabajadora vive con salarios de hambre y la violación de derechos laborales afecta tanto a hombres como a mujeres. Pero dentro de esto, somos las mujeres las que seguimos enfrentando las peores condiciones.

Nuestro programa

Para garantizar la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, es necesaria una política para que el cuido y las tareas domésticas, sean un asunto de Estado y dejen de ser una tarea familiar privada.

Pero solamente cuando acabe la explotación contra la clase trabajadora, las mujeres podremos alcanzar derechos laborales y políticos plenos. Ningún estado capitalista ha logrado dar lo que el socialismo otorgó a las mujeres.

Este 8 de marzo, exigimos nuestro derecho a un trabajo digno.

  • Igual salario por igual trabajo
  • Ni un despido más para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
  • Guarderías gratuitas y de calidad en los barrios y en los centros de trabajo.
  • Por centros de cuido para la atención personas adultas mayores y con discapacidad.
  • Ampliación de la licencia de maternidad a 6 meses e igual periodo para licencias de paternidad
  • Socialización de las tareas domésticas, a través de comedores y lavanderías comunales.

[1] Rojas, E. (2015) Mujeres dedican más del doble que los hombres a tareas no remuneradas. Semanario Universidad. Recuperado de: http://semanariouniversidad.ucr.cr/suplementos/mujeres-dedican-mas-del-doble-del-tiempo-que-los-hombres-a-tareas-no-remuneradas/

[2] Rodríguez, A. (febrero, 2016) Costa Rica arrastra deuda con el trabajo femenino. El Financiero. Recuperado de: http://www.elfinancierocr.com/economia-y-politica/poblacion_femenina-mujeres-fuerza_laboral-inec-ocde-estado_de_la_nacion_0_910109010.html

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