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En el presente artículo, como parte del aniversario de 15 años del Partido de los Trabajadores, se aborda el tema de nuestra perspectiva revolucionaria de clase. Somos un partido clasista e internacionalista, vamos a ver qué significa eso.

Por PT-Costa Rica

¿Qué son las clases sociales?

El proletariado es quien produce las riquezas, mediante su trabajo colectivo; pero quien se apropia de las riquezas es la burguesía. Esto debido a que los medios para producir riquezas (los campos, las fábricas, las máquinas) son propiedad de la burguesía. El proletariado no tiene medios para producir, entonces vende su mano de obra. En el mundo son millones de personas las que no poseen nada, ni una casa, ni una herramienta o un terreno para cultivar; estas personas para sobrevivir deben de vender su trabajo (o su capacidad para producir) a un burgués. Existe una dependencia, en el sistema actual, entre ambas clases. La burguesía necesita contratar proletarios para que muevan su producción, a la vez que el proletariado necesita de un burgués que le pague por trabajar.

Este sistema impera en todos los países del mundo, el capitalismo es un sistema global y la explotación antes descrita ocurre en toda la sociedad. Aún en los países que se dicen socialistas, como Venezuela, Cuba o Nicaragua, lo que existe realmente es capitalismo y la explotación. La burguesía es una sola y el proletariado es uno sólo, sin importar nacionalidades.

Nosotros los revolucionarios, queremos que acabe esta explotación, queremos tumbar este sistema. La historia ha comprobado como una clase puede derribar a otra y organizar una sociedad nueva. Esta es justamente la tarea que tiene la clase trabajadora frente a si: Quitar el poder a la burguesía y ordenar una nueva sociedad socialista.

Para el PT es muy importante afirmar esto. En la actualidad muchas agrupaciones de izquierda han abandonado la perspectiva de una revolución socialista de la clase obrera y adoptaron una estrategia reformista y dejaron de hacer trabajo político revolucionario sobre la clase, para en el mejor de los casos dedicarse a hacer luchas y conseguir votos.

La clase es muy amplia

Hoy las clases sociales son un tanto distintas de las que conocieron Marx y Engels; incluso distintas a las que conocieron Lenin y Trotsky. El avance del capitalismo y la diversificación de la economía ha convertido a la clase trabajadora en varios sectores muy heterogéneos. Trotsky ya incorporaba en su análisis a las clases medias como un sector social de importancia.

Podríamos decir que todas las personas que dependen de un salario son parte de la clase trabajadora. Pero en esta clase trabajadora hay diferencias, no es lo mismo el trabajador de planta en una fábrica o una obrera de la piñera, que un gerente de un banco o el administrador de un centro comercial. También son diferentes los empleados del comercio, de los servicios o del turismo.

Todos estos tipos de trabajo tienen diferentes papeles en el capitalismo. Unos tienen que ver con la producción de mercancías, otros con su comercialización y venta, otros con maximizar estas ganancias, algunos con el entretenimiento, etc.

¿Quién debe encabezar la revolución?

La primera revolución socialista triunfante, la revolución rusa de octubre, fue encabezada por la clase obrera. A esto siguió un periodo de revoluciones en todo el mundo, deformadas por el estalinismo, donde fue el Ejército Rojo quien expropió a la burguesía. Eventualmente se pierde la perspectiva de una revolución de la clase obrera y ese “Quién debe hacer la revolución” es ocupado por otros sectores. Se vieron revoluciones protagonizadas por los campesinos, por la guerrilla, movimientos de la juventud y los oprimidos.

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Sólo la clase obrera fue capaz de tomar el poder y mantenerlo. Todas las revoluciones hechas por otros sectores antes mencionados, no tuvieron buen final. Por un lado, dieron lugar a estados obreros deformados, donde no era la clase la que gobernaba sino una casta burocrática. Luego hemos visto muchas revoluciones de las amplias masas, que tumban gobiernos, hasta dictaduras, pero no expropian a la burguesía. Incluso se han visto casos donde toman el poder y luego se devuelve a la burguesía.

Para nosotros es fundamental debatir este abandono a la clase obrera. Aún defendemos que el grupo social que debe ponerse al frente de la revolución, para poder construir un nuevo Estado y una nueva sociedad, es el proletariado industrial. El sector industrial del proletariado comprende a los trabajadores que se encuentran en industria extractiva, la agroindustria o la industria manufacturera, quienes son indispensables para la producción de mercancías y generación de riquezas.

Existen quienes decían que el obrero industrial iba a desaparecer, la robotización de la producción y otras mejoras iban a volver innecesarios a los obreros. Sin embargo, el proletariado industrial no deja de crecer. Esto es producto de diversos factores, el aumento de la agroindustria es una máquina de proletarizar campesinos, además, el hecho que las compañías busquen ubicar fábricas en distintos lugares del mundo, también ha extendido y aumentado el proletariado industrial por el globo.

La clase obrera industrial tiene tres características muy importantes.  La primera es su ubicación en la producción, esa labor productiva transforma la materia prima en mercancías acabadas. Una huelga de los trabajadores industriales afectaría duramente al conjunto de la sociedad. Un claro ejemplo es que durante el COVID la burguesía ha tenido una guerra a muerte porque no se detengan las máquinas, porque los obreros industriales no dejen de trabajar, porque los campos no dejen de ser labrados. Todos los demás sectores han podido de una forma u otra, experimentando pérdidas, mandar a sus empleados a casa o dejar de funcionar, algo que no es pensable para quienes de verdad producen las riquezas.

Otra característica es que el trabajo lo realizan en forma colectiva. Es la clase que puede dar una base social a la colectivización de la producción, que puede generar un Estado que responda a los intereses comunes de los trabajadores. En las diferentes fases de la producción (que es internacional) participan necesariamente personas que trabajan, todos sin conocerse, incluso sin conocer cual va a ser el producto final, participan de la producción.

Algunos trabajan en las minas que extraen el hierro y el cobre, otras están en las fábricas que hacen los tornillos, los cables, las láminas; también hay quienes trabajan en el ensamblado final. Hoy para que exista una mercancía, un producto cualquiera; tuvo que trabajar la clase obrera de todo el planeta. Sin embargo, la riqueza que sale de esa mercancía, no la van a ver los trabajadores del mundo. Esta es apropiada por un puñado de ricos capitalistas en todo el mundo. Por eso se dice que en el capitalismo la producción es social, pero la apropiación de la riqueza es individual. Es tarea de los trabajadores volver esta riqueza un bien social, quitándolo de las manos de la burguesía y poniéndola al servicio de las necesidades de los pueblos. La importancia del obrero industrial para la economía es tanta, que aún sin ser numeroso, puede llegar a dirigir una revolución. Tal fue el caso de Rusia, donde el proletariado representaba un pequeño porcentaje de la población, pero tenía un peso social enorme.

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Finalmente, el proletariado no sólo está sufriendo un ataque en cuanto a su nivel salarial, sino una pérdida de muchas conquistas importantes de los siglos XIX y XX, desde garantías laborales hasta la precarización de la educación y la salud pública que fueron derechos ganados por el movimiento obrero hace décadas. Todo esto hoy está siendo arrebatado por la burguesía, retrocediendo el nivel de vida de la clase trabajadora a pasos acelerados.

La importancia de otros sectores para la revolución

No estamos diciendo que sólo importan los obreros y todos los otros sectores no. Las luchas de las mujeres, del sector LGBT, de los negros y de los indígenas son muy importantes. Sin embargo, estas luchas tienen importantes límites, normalmente no van más allá de luchar por garantías democráticas. Por otro lado, estas luchas por opresiones, suelen involucrar a distintas clases sociales, con participación y hasta dirección de sectores de la burguesía. Para nosotros es fundamental dibujar un límite de clase en el movimiento, queremos participar de las luchas de las mujeres, de los nicaragüenses, de los negros, pero para ganarlas a un programa revolucionario y de clase.

El abandono de la clase obrera como sujeto de la revolución ha tenido graves consecuencias para estos mismos movimientos. Tendrían un impacto diferente si participara la clase obrera organizada. Parando la producción, la burguesía sería afectada en su suministro de riquezas, dándole un carácter de clase y revolucionario determinante a la lucha. Pero la clase ha estado ausente de los últimos procesos de lucha en Costa Rica y el mundo.

La conclusión es simple, para lograr vencer en una revolución, la clase obrera industrial necesita ponerse al frente, de otros sectores de la clase trabajadora e incluso de las clases medias, que tomen el programa socialista y revolucionario. De esta forma, las luchas de los oprimidos avanzarán mucho más rápido, con miras a una sociedad socialista libre de toda opresión y discriminación.

Organizar la clase sin fronteras

La organización de la clase trabajadora debe ser internacional. Esto por que la economía en todo el mundo es una sola, tiene ramas que vinculan todos los países dentro de la cadena de producción. Necesariamente este sistema debe ser derrotado a escala internacional. No es verdad que sea posible el socialismo en un solo país, esta idea es una de las muchas deformaciones que hizo el Stalinismo a la lucha revolucionaria. Por eso el partido que organice al proletariado, también debe ser internacional.

El PT es parte de la Liga Internacional de los Trabajadores, que es un esfuerzo por reconstruir la IV Internacional. Construimos partidos revolucionarios en el mundo, participando en distintos procesos revolucionarios alrededor del globo. Decirnos internacionalistas no es sólo un adorno o una auto condecoración.

Durante el proceso de abril del 2018, impulsamos una campaña de solidaridad que consiguió apoyo material para la revolución nica. La realidad es que sólo la construcción de un partido revolucionario en Nicaragua podrá tumbar la dictadura. Nosotros vemos la revolución centroamericana como una sola, la caída de las dictaduras en Honduras y Nicaragua es una tarea de todos los revolucionarios de la región.

Por otro lado, la solidaridad entre pueblos es una tradición del movimiento obrero. En nuestra tradición de solidaridad internacional, cuando la revolución sandinista del 79, nuestra corriente organizó la brigada Simón Bolívar que participó en importantes combates. Durante las guerras mundiales los revolucionarios llamaban a no participar de la guerra, por ser obreros de un país matándose con obreros de otro país en nombre de sus burguesías.

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La clase necesita su partido

Hay sectores que piensan que para que se dé una revolución no hace falta un partido revolucionario. Esto puede ser cierto, sin embargo, estas revoluciones no pueden ser socialistas sin el partido y sin la clase. Para lograr la revolución, la clase obrera industrial debe ser quien se ponga al frente, para hacerlo necesita su organización política. Solamente organizado en un partido político, podrá cumplir su tarea histórica de derrotar a la burguesía y construir el socialismo. Necesita un partido y un programa diferente al de los partidos de la gran y pequeña burguesía, un programa con independencia de clase, revolucionario y socialista.

EL PT se ha puesto al servicio de construir esta organización en el país. Un partido político para dirigir la lucha revolucionaria de la clase. Por muchos años la izquierda tica se concentró en el sindicalismo del sector público y los estudiantes universitarios, reflejo de ese abandono a la clase trabajadora. El Frente Amplio es un latente ejemplo de esto, pero ellos no sólo abandonaron la clase, sino toda la perspectiva revolucionaria, clasista e internacionalista. Este abandono se correspondió con que el FA se convirtió en un partido más de régimen, tanto así que forman parte del gobierno del PAC, siendo cómplices del tirano ataque que sufre la clase trabajadora.

Nosotros por el otro lado, hemos acudido a huelgas de los obreros de construcción, obreros de la piñera y los cafetales; hemos acompañado un proceso de organización sindical en el sector privado. Hemos sido el partido que lleva el verdadero programa revolucionario a la clase trabajadora, nuestro objetivo es llegar a ser un gran partido de la clase obrera.

En un contexto donde la expresión “socialismo o barbarie” es más certera que nunca; azotados por el desempleo, el hambre y las enfermedades, hacemos un llamado a unirse a nuestra organización. Construyamos juntos el partido de la clase obrera, luchemos con todas nuestras fuerzas contra este sistema que asesina, oprime y explota. Hagamos nuestro el futuro por medio de la lucha revolucionaria, estamos firmes en nuestra convicción de que la clase obrera romperá sus cadenas ¡Hasta el Socialismo, no hay vuelta atrás!