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Lucha Mujer entrevistó a Ariane Grau Crespo, una de las organizadoras de la mamatón realizada el pasado sábado 12 de enero en el centro comercial Plaza Lincoln, como acción de protesta luego de que una oficial de seguridad de este centro comercial le pidiera a una madre que se retirara a amamantar a su bebé a una sala de lactancia y le indicara que eso estaba prohibido hacerlo fuera de este cuarto especial.

L.M.: Nos gustaría que nos contaras ¿cómo se originó la convocatoria al mamatón y que las motivó a hacerla?

La convocatoria al Mamatón surgió del enojo que sentimos algunas  madres al conocer lo que le sucedió a Patricia Barrantes en Plaza Lincoln. En ese momento, ni la conocíamos. Vimos la noticia y de inmediato pensamos que los de Plaza Lincoln se merecían una protesta. Toda la convocatoria se hizo a través de Facebook, se creó un evento público y a las pocas horas ya tenía 100 personas “participando”. Esto evidenció que éramos muchas más personas de las que imaginábamos las que estábamos dispuestas a protestar por este acto de violación de los derechos de las mujeres, en este caso de las mujeres-madres.

L.M.: ¿Por qué crees que se originan políticas como las del centro comercial en los que se prohíbe el dar de mamar en espacios públicos cuando por otro lado se maneja un discurso de supuesta defensa de la maternidad?

Es parte de la hipocresía y la doble moral del sistema capitalista patriarcal. Aunque el Centro Comercial ha negado que esto haya sido parte de su política, los hechos evidencian que sí lo era, ya que además del caso de Patricia que originó la protesta, tuvimos el testimonio de varias madres más a las que les sucedió exactamente lo mismo. Vivimos en una sociedad que está acostumbrada a controlar y sacar beneficio del cuerpo de las mujeres. Se decide sobre nuestra sexualidad, restringiendo el acceso a información y métodos de anticoncepción; se nos impone la maternidad como una obligación y no como una opción y luego, cuando somos madres se nos quiere controlar también la forma en que damos de mamar a nuestras hijas e hijos. Digo que es una hipocresía porque creo que en realidad a los que gobiernan el país y a los grandes empresarios no les interesa la maternidad en concreto. Les gusta que haya madres, por supuesto, la fuerza de trabajo tiene que reproducirse y para eso nos necesitan, no sólo para parir sino para que nos encarguemos del cuido por un largo período.

Pero en la vida real las madres, somos para ellos un estorbo: se les prohíbe despedirnos, hay que pagarnos licencia de maternidad, cuando nos incorporamos al trabajo nos tienen que dar una hora diaria para la lactancia y no nos pueden despedir, hay que darnos permiso para ir a cuidar hijas-os enfermos, hay que  tener salas de lactancia en las empresas, etc. Es decir, les gusta la maternidad, pero no las mamás de carne y hueso, con derechos. Y es doble moral, porque la prohibición de dar de mamar en público obedece al criterio de que sacarse la teta en cualquier lugar es “inmoral”, es un acto “irrespetuoso”, que ensucia la imagen de un “lugar de bien”, como puede ser un Centro Comercial. Bastaría darse la vuelta por cualquiera de estos Centros, o sólo recorrer las calles de San José y si no hubiera tiempo mirar los periódicos del día para confirmar que las tetas expuestas al público no son una prohibición en este país. Pero, claro, la Teta que da de mamar, es sacada voluntariamente por la mujer, donde y cuando ella quiere, no da plata ni  placer  a los dueños del país. Razón suficiente para que sea censurada.

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L.M.: El Mamatón reunió a mujeres muy diversas, de distintas clases de la sociedad costarricense. ¿Crees que las mujeres trabajadoras tenían alguna razón en especial para participar?

Efectivamente el Mamatón convocó a TODAS las mujeres que se sintieran ofendidas por la acción del Lincoln Plaza y que quisieran defender el derecho a decidir sobre dónde, cómo y cuándo dan de mamar. Esto es un llamado abierto que incluye a las mujeres de todas las clases sociales. Sin embargo, ya que se hace la pregunta sí quisiera enfatizar en la necesidad de que las mujeres trabajadoras enarbolemos también esta bandera. En los últimos años se ha promovido bastante la Lactancia materna como la mejor opción de alimentación para las niñas y niños en sus primeros años. Y ojo que digo opción, porque no es mi objetivo imponerla, siempre será una decisión de las madres. Pero las madres que decidimos de forma informada y consciente, sin imposiciones de ningún tipo dar de mamar de forma exclusiva hasta los 6 meses, a demanda, hasta los dos años o más, etc. requerimos de condiciones, de garantías para lograrlo que generalmente quienes trabajamos remuneradamente fuera de la casa no tenemos.

La licencia de maternidad por 4 meses es un buen ejemplo de la inconsecuencia entre las leyes laborales y las políticas de salud. Seis meses de lactancia materna exclusiva requiere de al menos 7 meses de licencia, yo diría que aún uno más para la adaptación a la comida sólida. Si las mujeres trabajadoras no somos lactivistas (término que apareció con el Mamatón para referise a quienes luchamos por los derechos de quienes dan de mamar) y viceversa, el resultado será que la Lactancia Materna con todos sus beneficios seguirá siendo cada día más en un privilegio de las y los hijos de las mujeres burguesas, o de clase media alta, de aquellas que pueden costearse su propia extensión de la licencia de maternidad, de aquellas que puedan renunciar a una parte del tiempo de trabajo para acomodar sus horarios a la lactancia, de aquellas a quienes retirarse por un tiempo del mundo laboral remunerado no implica un repliegue al hogar y al trabajo doméstico porque paga a otra mujer para que realice estas labores y ella se dedica felizmente a cuidar a sus hijas e hijos, ir juntos a clases de yoga y pasear por los parques. Lamentablemente esta no es una opción para la mayoría de las mujeres de este país. Entonces, si queremos lo mejor para las niñas y niños de la clase trabajadora, hay que luchar por los derechos de las madres pensando en nuestra clase.

L.M: Son muchas las dificultades que las mujeres tienen que enfrentar todos los días al cargárseles socialmente el cuido de sus hijos e hijas. En tu caso como madre y trabajadora, ¿cuáles crees que son las principales limitaciones que enfrentan al asumir dobles y triples jornadas laborales?

Como decía anteriormente a este sistema no le gustan las madres, aunque pasen hablando de la maternidad  y promoviendo una imagen idílica de ésta. Toda la sociedad está organizada para que no seamos madres, al menos no las que vivimos del trabajo, es decir que requerimos un salario para vivir. Aunque existen leyes que protegen especialmente a las madres, en la mayoría de los casos se violan. Además, son insuficientes. El principal problema que enfrentamos es el cuido de las y los hijos: es un asunto privado, cuando debería ser una responsabilidad social. No existen opciones públicas de cuidado, por tanto, las madres trabajadoras tenemos que pagar estos servicios, si el salario nos alcanza. En algunas familias, otras mujeres, generalmente las abuelas, se hacen cargo de este cuidado. Pero esto también ha ido cambiando, las abuelas de hoy ya son las mujeres que se incorporaron al trabajo remunerado hace unas décadas. Entonces muchas están también trabajando o si ya se pensionaron están recansadas de las dobles y triples jornadas que les tocaron a ellas, no les toca de nuevo asumir el cuido. Pero lamentablemente, en las familias más pobres es lo que ocurre porque los bajos salarios no alcanzan para pagar un centro privado de cuido.  Muchas mujeres se ven en la disyuntiva de si trabajar o no, porque prácticamente sale más caro trabajar que quedarse en casa. Eso es un gran problema y plantea un retroceso grande en derechos para las mujeres. Y esto del cuido, tiene muchas otras aristas, porque quienes logramos pagar un lugar, tampoco lo tenemos todo resuelto, luego vienen los problemas de horarios que se extienden en las empresas, pero no en las guarderías,  las vacaciones de las y los hijos pero no de las madres y padres, y ni qué decir cuando se enferman, que terminamos las madres gastando las vacaciones para cuidarles y entonces nunca más hay días de descanso, lo cual también repercute en nuestra salud.  Y además, hay que tener en cuenta que el cuidado de las y los hijos es sólo una parte del trabajo doméstico que está recargado en las mujeres, sin ningún tipo de reconocimiento social ni económico. Es decir, la mayoría de las madres trabajadoras tienen que trabajar por un salario, trabajar en la casa y además cuidar a las y los hijos. En realidad son tres trabajos con un solo salario, muchas veces insuficiente. Por eso decimos que en este sistema capitalista, las mujeres somos triplemente explotadas.

Entonces, bueno, todo esto redondea en serias limitaciones laborales para las mujeres. Además de las violaciones a los derechos existentes, las madres trabajadoras tenemos que hacer magia para conciliar las exigencias de un trabajo que no está pensado para nosotras, con las responsabilidades de cuidado que sí están pensadas, organizadas y recargadas en nosotras. Las opciones terminan restringiéndose mucho, con implicaciones serias para nuestro desempeño laboral y profesional: pocas oportunidades de ascenso, de superación, y hasta de estabilidad.

L.M: Algunos de estos temas ya están reposicionándose en la discusión nacional, como los centros de cuido incluidos en la propuesta de convención colectiva del SEC o la propuesta que se está trabajando de un periodo mayor para la licencia de maternidad. ¿Cuáles crees que son los retos que se nos presentan para avanzar con estas nuevas conquistas?
 
Yo creo que hay mucho por lograr aún en cuanto a los derechos de las madres trabajadoras. Empezando por el cumplimiento de los que ya están contemplados en la legislación nacional, como es el fuero por embarazo y lactancia o la licencia de maternidad. La Dirección Nacional de Inspección del MTSS informó que entre 2005 y 2009 se presentaron 1980 denuncias de despidos de embarazadas o madres lactando, de las cuales en el 2010 sólo se habían reinstalado 46. Así mismo, hay un gran problema con el aseguramiento de las trabajadoras domésticas, que en su mayoría al estar descubiertas por la Caja quedan sin derecho a la licencia de maternidad aunque han trabajado asalariadamente toda su vida. Entonces, yo creo que hay que exigir una revisión integral de toda la legislación existente y su implementación porque la realidad está cargada de exclusiones, discriminaciones y violaciones, sobre todo para las trabajadoras peor pagadas, las migrantes, las que son más vulnerables.

Es urgente pensar, exigir e implementar propuestas concretas que faciliten y avancen hacia la co-responsabilidad en el cuido de las y los niños. Esto pasa no sólo por ampliar la licencia de maternidad, sino también extenderla a los padres. Pero también es necesario que las empresas y el Estado asuman una parte de esta responsabilidad, con la instalación de lugares de cuido accesibles a toda la población trabajadora. Así mismo debería existir una licencia para el cuidado de hijas e hijos enfermos, etc. En realidad, en este tema, apenas estamos con los derechos básicos y éstos hay que fortalecerlos y universalizar la cobertura además de luchar por lograr nuevas conquistas.

El camino no es sencillo, los nuevos tiempos no han sido de avance en cuanto a derechos laborales, por el contrario estamos viviendo una gran arremetida a escala mundial contra todas las conquistas laborales. Por eso, más que nunca es importante y urgente la organización de las mujeres trabajadoras. Nadie mejor que nosotras mismas para impulsar y estar al frente de estas luchas. Lamentablemente, en la mayoría de los sindicatos impera también una lógica patriarcal, entonces nos toca también topar con eso. Tenemos que dar una lucha incansable para que los sindicatos asuman estos temas como prioritarios, para que haya un compromiso real con los derechos de las mujeres trabajadoras. Por eso hay que estar ahí, estar organizadas, pero entonces topamos con otro obstáculo, la falta de libertad sindical en el sector privado, donde está ocupada la mayoría de las mujeres.

Entonces, tenemos muchos retos por delante, porque hay mucho por conquistar.  Estos fueron los que me inspiraron a involucrarme como lo hice con el Mamatón, porque desde la nueva realidad que estoy viviendo como madre trabajadora encontré una nueva causa para luchar. Pero no es una razón ajena, extraña. La defensa del derecho de la lactancia sin ningún tipo de impedimentos que fue la razón  del Mamatón está inmersa en un proceso  más general, y vinculada a una tradición de lucha por los derechos de las mujeres y los sectores más excluidos, más explotados y más oprimidos de nuestra sociedad.