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El Partido Socialista de los Trabajadores, repudia la violación de la niña de la comunidad indígena embera por parte del Ejército Nacional, así como repudia la revictimización que ha sufrido por parte del sistema de justicia burguesa, que en un acto de miserable bajeza imputan cargos por abuso sexual a menor de 14 años, en lugar de violación.

Por Comité Ejecutivo – PST

En este caso, la niña sufrió una violación múltiple, fue ultrajada a la fuerza por siete soldados que la dejaron tirada en un rastrojo. No se trata de un abuso. Al imputar el acceso carnal abusivo y no el acceso carnal violento, el Fiscal Francisco Barbosa supone que hubo consentimiento por parte de la menor, revictimizando a la niña.

Repudiamos también las declaraciones de María Fernanda Cabal y el Centro Democrático, que demuestran que para el partido del gobierno importa más el “honor” o “el buen nombre” de los militares, que lo que le pueda pasar a las víctimas, en este caso una menos de edad violada en grupo.

La violación que ha ocurrido, desgraciadamente no es la primera que cometen miembros de fuerza pública en contra de mujeres y niñas de los territorios que ocupan, es uno de los varios casos de violencia sexual de los militares – tanto nacionales como extranjeros – contra la mujer colombiana, pero también uno de los tantos abusos del Estado contra la mujer indígena.

En días recientes, el locutor Fabio Zuleta se mofaba de comprarse una niña wayúu para tenerla sometida sexualmente, en Bogotá un policía durante un desalojo golpeó el vientre de una mujer embera hasta hacerle perder su embarazo. Y podríamos seguir con innumerables ejemplos.

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No, no se trata de manzanas podridas sino de una política de sometimiento sistemático de las comunidades, entre cuyas armas está la violencia sexual. Es la materialización del Estado colombiano como el principal reproductor de todas las opresiones: el machismo, el racismo y la violencia. Es un recordatorio amargo de la pequeña Yuliana Samboní, otra niña indígena pisoteada por el poder, cuando los cómplices del violador fueron absueltos.

Exigimos castigo a los violadores, garantías de atención médica y psicológica para la víctima y su comunidad. No más violencia machista, no más ataques contra las mujeres indígenas.