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Ninguna de las necesidades de los trabajadores, los maestros y pobladores de Buenaventura, Chocó, Tumaco, La Guajira y Barranca se han solucionado. Los acuerdos firmados por el gobierno no se han cumplido, generando la necesidad de volver a salir a la lucha en las calles. La crisis económica la siguen descargando sobre los trabajadores y los más pobres.

Comité Ejecutivo del Partido Socialista de los Trabajadores, Octubre 12 de 2017

Los trabajadores y los pilotos de Avianca, siguen resistiendo en su ardua lucha por mejores condiciones laborales y contra la tercerización laboral, mientras el gobierno de la paz declara ilegal su huelga, dándole al reaccionario Efromovich todas las herramientas para golpear a los huelguistas, y de paso a todos los trabajadores colombianos, torciendo la legislación laboral.

A lo anterior se suma que en Bogotá se han venido organizando los habitantes de las localidades de Usme, Ciudad Bolívar y Bosa en el llamado paro del Sur y han enfrentado valerosamente al régimen, exigiendo el cierre del relleno sanitario Doña Juana, mejores condiciones ambientales, servicios públicos y transporte entre otras reivindicaciones. Además siguen exigiendo que no le hagan conejo a la revocatoria del alcalde Peñalosa.

La lucha no puede seguir siendo aplazada o subordinada a las elecciones, ni mucho menos podemos caer en la ilusión de que un candidato que respalde los acuerdos de la Habana, será un presidente que garantice la paz. Una paz que no llegará mientras la respuesta del gobierno a las exigencias populares sea el Esmad y el ejército, intimidando, agrediendo o asesinando, como en el caso de los campesinos en Tumaco. Los hechos lo han demostrado, no existe paz para los trabajadores, los campesinos y los pobres en el estado burgués, en la dictadura de los magnates.

Es urgente cambiar la dirección y asumir una política clasista e independiente, para confrontar al gobierno pro imperialista de Santos, derrotar su política e instaurar un gobierno de los trabajadores. Es una necesidad imperiosa la realización de un paro cívico nacional, organizado por la base.

Este paro nacional debe tener como reivindicaciones urgentes, y no por ello únicas: garantías de participación política para todos que es el derecho a organizarse y luchar sin ser asesinado ni perseguido, derecho de huelga, carácter vinculante de las consultas, convocatoria inmediata del revocatorio de Peñalosa, por el derecho a elegir y ser elegido sin firmas ni pólizas que solo pueden pagar los ricos; salario mínimo de $1.500.000 que es el costo de la canasta familiar básica; por estabilidad laboral, contra la tercerización; contra el IVA y el gravamen a las pensiones; por la disminución de la cotización en salud para los pensionados; por presupuesto para salud y educación públicas.

Al servicio de estas tareas está nuestro partido y los candidatos que hemos definido presentar a las próximas elecciones.