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Lamentablemente hoy cuando las mujeres trabajadoras deberíamos estar más unidas que nunca, porque este 8 de marzo lo conmemoramos en el marco de una situación distinta, en medio del proceso de movilización iniciado el 21 de noviembre del año pasado en el cual hemos confluido las mujeres oprimidas y explotadas, tenemos en Bogotá dos convocatorias: por un lado en la plaza de Bolívar un concierto convocado por el Comité Nacional de Paro oficial y el apoyo de la alcaldesa Claudia López, y por el otro una movilización por distintos colectivos feministas y organizaciones sociales y políticas.

Por Comisión de la Mujer, PST Bogotá.

El 21 N, la lucha en Colombia dio un salto porque logró unificar a todos los sectores que venían luchando por separado. Se unificó la bronca de tantos años de empobrecimiento, de pérdida de derechos elementales para las nuevas generaciones como la estabilidad laboral, el derecho al trabajo, a la salud, a la vivienda, a la educación. Las mismas razones por las que luchan en Chile, en Ecuador, Brasil, Argentina, en Europa y prácticamente en los 5 continentes. Las mujeres ya éramos vanguardia de la lucha en varios países y hoy nos unimos al torrente de protestas contra la barbarie capitalista.

Por eso tenemos que rechazar de manera contundente que las representantes de las comisiones de la mujer de las centrales obreras y algunos otros sindicatos hayan preferido la unidad con la alcaldesa Claudia López, que mantener la unidad con las mujeres populares y la independencia de clase de las mujeres obreras y trabajadoras, la unidad en la lucha con la que nos venimos identificando y movilizando de manera masiva en el marco del gran movimiento de protesta. Ella y ellas son las responsables de que el anhelo del desmonte de ESMAD ya no sea una consigna unificadora porque la burocracia del Comando Nacional de Paro, respalda el protocolo emitido por la Alcaldesa y es cómplice de su silencio frente a las agresiones machistas de la policía a mujeres en las manifestaciones, así como frente a la violación de una joven por un policía como castigo por colarse en Transmilenio. Ese protocolo le hace el juego de hecho a la política de Duque de despreciar lo solicitado en pliego nacional, e impulsar medidas descaradas de fortalecimiento de ESMAD y de impunidad para sus integrantes. Así como dividieron el Encuentro Nacional Obrero Popular y de Organizaciones sociales del 30 y 31 de enero, hoy siguen dividiendo el movimiento con convocatorias unilaterales en las que si no es con su política, la del MOIR y la de Julio Roberto, (concertación y conciliación con el gobierno, en este caso el gobierno distrital) no hay posibilidad de unidad en la acción.

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Las mujeres trabajadoras no tenemos nada que “celebrar” este 8 de marzo, por eso no nos representan convocatorias “culturales” sin carácter de lucha, tenemos que conmemorar que desde hace más de 100 años las mujeres hemos venido luchando con nuestra movilización para defender nuestros derechos, algunos de los cuales fueron conquistados producto de ella, y hoy tenemos que seguir luchando porque estamos ante el riesgo de retroceder a la situación de principios del siglo XX por el aumento de la jornada de trabajo y la barbarie de la violencia machista, como por ejemplo en el caso del derecho al aborto que estuvo en riesgo recientemente. Es inadmisible que las direcciones de las Centrales sindicales y la alcaldesa nos llaman a festejar nuestro día con un alegre concierto, mientras pende una espada en nuestro cuello porque en pocos días el congreso podría estar aprobando reformas pensionales y laborales que perjudicarán en primer lugar a las mujeres quienes somos las que ya tenemos los trabajos más precarizados y los menores salarios; celebrar alegremente cuando al día ocurre al menos un feminicidio y cientos de violaciones. la Corte Constitucional ha definido mantener el derecho al aborto como derecho fundamental en las tres causales ya definidas hace 14 años, la presión del gobierno uribista y su coalición de mermelada han impedido que se avanzara en el sentido de la despenalización total, lo que en la práctica significa mantener un derecho recortado y con innumerables barreras. Gracias a la presión de organizaciones de mujeres y al ambiente favorable a la lucha de clases dado por el proceso de movilizaciones iniciado el 21N tampoco triunfó la aspiración de hacer retroceder lo avanzado, pero preparan el plan B para que el tema del aborto sea debatido en el congreso en donde los antiderechos tienen amplia mayoría. Nos movilizamos por el derecho total y pleno al aborto, y nos unimos a la Causa Justa por sacar el delito de aborto del código penal. Hoy, deberíamos estar todas y todos los trabajadores juntos en la calle protestando contra la inquisición uribista y burguesa.

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Las mujeres socialistas hacemos un llamado a volver a unificar la lucha sobre la base de la ampliación del Comité Nacional de Paro y de un método decisorio democrático en donde se haga lo que quiere la mayoría de la base y no una minoría de burócratas que se creen los dueños del movimiento y que creen que por tener unos cargos de directivos sindicales, pueden decidir por las bases. Este método burocrático lo único que ha hecho es debilitar y dividir el movimiento iniciado el 21N.

La clase trabajadora, la juventud trabajadora y estudiantil, los sectores populares discriminados oprimidos y empobrecidos, los desempleados, los campesinos pobres los indígenas, etc, necesitamos retomar la unidad en la lucha y los objetivos consagrados en el pliego, no podemos retroceder ni dividirnos frente al paquetazo de Duque, mucho menos por intereses electorales o por el apoyo a alcaldías “alternativas” que ya están pelando el cobre, que al igual que los partidos burgueses culpan a los movilizados de ser “vándalos”, y con ello justifican la represión y la violencia de los opresores. Tenemos que preparar por abajo el paro del 25 de Marzo hacia el Paro Nacional indefinido de la producción y exigir nuestros derechos como trabajadoras explotadas y oprimidas.

Nuestra lucha es parte de las luchas de la clase obrera y los pueblos, nuestras demandas deben ser levantadas por todos los que sufren y pelean contra las penurias del capital, por eso creemos que una huelga feminista solo de mujeres no alcanza, que incluso divide las fuerzas, nosotras queremos que el mundo se pare por nuestros derechos, queremos una huelga general por las mujeres. Seremos las trabajadoras, las mujeres pobres y las jóvenes quienes estemos al frente este 8 de marzo, quienes discutiremos las demandas y necesidades, pero la lucha debe ser de todos.

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¡Por un 8 de marzo de lucha y revolución!
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