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Entrevistamos a Carlos Andrés Gómez Galván, presidente del Sindicato de las Salinas de Manaure, en La Guajira. Al cierre de esta edición de El Socialista, llevaban 40 días de huelga exigiendo respuesta a su pliego de peticiones.

 Por: PST – Colombia

El Socialista: Compañeros ¿Qué están exigiendo?

Carlos Gómez: Estamos solicitando puntos como estabilidad laboral, salarios dignos para el salinero, puntos de hidratación, pues aquí hay temperaturas mayores de 40°C y no hay como refrescarnos. No tenemos baterías sanitarias dentro de las estaciones de bombeo o puntos estratégicos donde se hace la fabricación de salmuera.

De igual forma estamos luchando puntos para la comunidad indígena. Manaure carece del servicio de agua potable. La compañía debe hacer labores sociales como suministrar agua potable a los barrios más necesitados.

Como punto bandera en estos momentos estamos luchando por la estabilidad. La empresa en muchas ocasiones ha manifestado que va a terminar el contrato de trabajo a varios compañeros y el sindicato se opone porque toda persona que labora es porque lo necesita, porque debe llevar un sustento a su hogar. No podemos permitir que esa persona quede sin sustento; más por la necesidad que existe hoy en Manaure.

ES: Tenemos entendido que los trabajadores que están laborando ahora con la empresa vienen de otra empresa. ¿Cómo fue este proceso de pasar de la empresa pasada a esta? ¿Hubo sustitución patronal o cómo se dio este paso?

C.G.: La antigua patrona de todo este sindicato era SAMA Ltda. Es la dueña de la concesión minera. Sólo que SAMA fue constituida por el gobierno nacional y fue creada para las comunidades indígenas. Nosotros teníamos un contrato de trabajo con SAMA pero entraba un operador privado, y obligó a SAMA a entregarle la empresa sin pasivos laborales. SAMA tenía una deuda con todos los trabajadores de 8.000 millones de pesos. SAMA no tenía como cancelar esa obligación y el operador privado manifestaba que no recibía la compañía si había pasivos laborales o si existían trabajadores. Pues nosotros, en aras de que la comunidad progresara, que el proyecto Salinas siguiera adelante, hicimos un sacrificio muy grande: terminar nuestro contrato de trabajo. O sea, desprendernos de nuestra estabilidad, de nuestra pensión, de nuestros dineros, para que entrara el operador privado y llenara las necesidades de las comunidades indígenas, en general de todo el pueblo de Manaure.

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Dos años y medio después nos damos cuenta que la realidad es otra. Hoy estamos padeciendo más necesidad que cuando estábamos anteriormente con SAMA. Hoy el operador privado no ha hecho las inversiones que necesita el Centro de Producción para levantarse. Está trabajando con las mismas herramientas y maquinaria con las que trabajábamos con el IFI-Concesión Salinas. O sea, hay herramientas de trabajo que son desde los años setenta y que por la facilidad, agilidad, experiencia del obrero, le ha permitido a la empresa –por lo menos– mantener esos equipos. Los trabajadores han sido ágiles en resolver situaciones cuando hay una maquinaria dañada y obsoleta. La remiendan para seguir adelante. Entonces, el operador privado se ha aprovechado de esta situación y no ha hecho las inversiones.

Hoy, dentro del pliego de peticiones, también estamos solicitando al operador privado que cancele la obligación que tiene SAMA con los ex trabajadores; o sea, con nosotros. Porque es que SAMA no tiene un músculo financiero sino Big Group que es la empresa privada para recibir esos dineros. Hoy le estamos diciendo al operador: cancele la obligación y descuéntesela con SAMA. Porque SAMA tiene una obligación pero SAMA está en un acuerdo de reestructuración en que si no tiene ese sostenimiento y si no puede cumplir con las obligaciones que tiene pues SAMA se irá a liquidación definitiva y perderíamos todos; perdería la comunidad, en general. Perderíamos nosotros los trabajadores. Porque nos quedaríamos sin Concesión Minera, sin contrato de operación y el gobierno nacional arrebataría todo lo que se ha logrado por el esfuerzo del pueblo wayuu, de la comunidad manaurera como tal. Porque esta empresa la tenemos a punta de sacrificios, a punta de lucha.

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Mis ancestros, mis abuelos, mis padres, han hecho que esta empresa se levante. Es la comunidad indígena como tal la que ha levantado, ha proyectado y ha visto el futuro aquí en las salinas. Pero el operador privado hoy se quiere aprovechar de toda esta situación. El operador privado hoy quiere llevarse las riquezas de todos los indígenas, de todos los wayuu, del pueblo de Manaure. Y el sindicato está manifestando que esa posición no debe ser así. Tanto así que en días pasados estuvimos con la vice-Ministra del Trabajo, estuvimos con la Ministra. Y el operador privado manifestó lo siguiente: “No les voy a dar estabilidad, no les voy a cancelar lo de enero y mucho menos les voy a resolver el problema social que hay con los indígenas porque ese problema no es mío. Los indígenas que vayan y le comuniquen al gobierno para que el gobierno les resuelva su situación”.

La verdad, el sindicato no está de acuerdo con esa posición. Porque SAMA nació para resolver el problema a las comunidades indígenas. Para eso se creó SAMA, para resolver el problema de los indígenas, la falta de ingresos que hay en Manaure. Para eso se creó. Y hoy el operador privado no puede desconocer esa parte. Hoy nos oponemos a que el operador privado venga y atropelle a toda la comunidad en general. Aquí nos quedaremos hasta que el problema se resuelva definitivamente. Aquí no hay sólo un problema laboral. Ahora se convirtió en un problema social, de toda la comunidad. Y toda la comunidad está dando el respaldo al sindicato para que levante este proyecto.

Hoy domingo están cumpliendo ustedes cuarenta días de estar en huelga. Están dándonos ejemplo a la clase obrera a nivel nacional de cómo es que se lleva a cabo una lucha por los derechos, tanto de los trabajadores como de la sociedad. ¿Cuál es el mensaje que ustedes envían a la clase obrera aquí en Colombia?

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El mensaje que les dejo es que la lucha se da por la fuerza que demuestra un sindicato, sea grande o sea pequeño. Nosotros somos un sindicato pequeño pero con fuerza de voluntad, con fuerza de lucha y aquí nos quedaremos hasta solucionar el problema. No sólo el problema laboral sino de toda una comunidad. Porque eso es lo que tiene que pensar el sindicato. El sindicato está en toda la comunidad. No es simplemente el trabajador, porque el sindicato también debe pensar en las labores sociales que debe hacer una empresa para satisfacer las necesidades de cada una de nuestras familias.

Artículo publicado en: Editor Colombia, 23 de abril de 2017

Entrevista en http://www.magazine.pstcolombia.org