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Exijamos al Gobierno de Duque y los gobiernos locales medidas de fondo para contener la epidemia de COVID 19 y mitigar el impacto, destinar el presupuesto necesario (mucho mayor que el hasta ahora anunciado) y poner por encima las necesidades de la población más vulnerable y no los intereses del lucro y la acumulación del capital.

Por PST-Colombia

Era cuestión de tiempo para que los primeros casos de contagio de COVID-19 llegaran a territorio colombiano. El COVID19 es un riesgo real para la población, en especial para poblaciones vulnerables como personas mayores, desnutridos, enfermos crónicos, entre otros. A pesar de la baja letalidad del 3.4%, la mortalidad neta puede ser devastadora por la rapidez y facilidad de su transmisión, pudiendo matar a varios cientos en pocos días. Estamos seguros sin embargo de que el gobierno de Duque, al igual que ya han hecho gobiernos burgueses de otros países están aprovechando para sepultar bajo la campaña de miedo y terror los ascensos de las luchas y las protestas, en especial el paro nacional anunciado para el 25 de marzo. Nosotros nos tomamos muy en serio la epidemia y entendemos que no es correcto llamar irresponsablemente a desafiar las medidas dictadas por la emergencia sanitaria. Pero estamos totalmente en contra de desmontar el paro nacional, creemos que preservando la salud de quienes protestamos, es posible mantenerlo y no darle a Duque la tregua que necesita.

No suspender el Paro Nacional

Llamamos al Comité Nacional de Paro, y los dirigentes de las centrales obreras a que busquemos las formas creativas pero contundentes de realizar la jornada, a los 13 puntos ya existentes del pliego debemos añadir las medidas necesarias para el control del COVID 19. Desde las bases del movimiento popular surgen varias propuestas que ponemos a consideración:

  • Realizar múltiples concentraciones simultaneas de menos de 500 personas por diferentes puntos de las principales ciudades y carreteras de Colombia.
  • Realizar estas concentraciones utilizando elementos de protección como máscara y gafas, es decir, cubriendo todo el rostro para protegernos del COVID19 y a la vez expresar nuestro rechazo a la estigmatización de la juventud, ley anticapucha, etc.
  • Concentrarnos en preparar y lograr la parálisis de la producción y los servicios al máximo sin realizar concentraciones, es decir, que la mayoría de trabajadores no salgan de sus casas, incluso reportarse enfermos si es necesario. Si se cancelan los conciertos y las marchas, no vemos razón para que sigan operando las plantas, universidades y colegios, mucho menos el transporte público. Esta táctica podría lograr un paro al tiempo que ayudamos a disminuir la propagación del virus y nos protegemos ante la irresponsabilidad de los empresarios, y por la vía del paro del transporte y las fábricas ayudaremos a disminuir la contaminación del aire de las ciudades.
  • Todas estas opciones acompañadas de twitterazos y cacerolazos desde las casas o esquinas.

El capitalismo es responsable

El COVID-19 llega al mundo en un momento en que la economía mundial mostraba serios signos de estancamiento y cuando la perspectiva de una recesión económica ya estaba sobre el horizonte. Los efectos económicos y políticos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la pronunciada devaluación de varias monedas y los bajos precios del petróleo y de otros comodities, se han visto reflejados en las luchas que estallaron a lo largo del año pasado contra las medidas de ajuste. La epidemia que empezó en China y hoy ya es declarada pandemia mundial, ha profundizado estos fenómenos. Sin embargo, aunque es innegable que la pandemia tiene profundos efectos políticos y económicos, nos apartamos de teorías conspirativas que aseguran el virus fue creado intencionalmente para justificar la recesión global, golpear la economía china o controlar la oleada de protestas que desde el año pasado recorre el mundo.

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Este virus, al igual que otros es un fenómeno natural, pero el capitalismo sí es responsable de que haya llegado a ser pandemia al expandirlo irresponsablemente por el mundo por no haber tomado medidas como cancelación de vuelos y cruceros hace por lo menos un mes sino hasta ahora, solo por proteger el bolsillo de las aerolíneas y la industria del turismo. El capitalismo también es responsable por muertes causadas por la falta de unidades de cuidado intensivo, insumos o personal de salud, y por mantener condiciones de insalubridad para miles de millones que sobreviven sumidos en la pobreza, y es precisamente ésta condición la que los hace más vulnerables a la propagación de virus y enfermedades. El COVID-19 aparece cuando los gobiernos capitalistas en todo el mundo aplican las mismas medidas de recorte de los presupuestos de la salud pública y haber privatizado parte de la atención. El capitalismo es responsable de toda muerte de una persona que estaba desnutrida, o cuya enfermedad crónica no estaba controlada por falta de adecuado tratamiento como sucede en Colombia por culpa de las EPS. El capitalismo es errático, la economía se mueve no en función de los intereses humanos sino del lucro, irracionalmente. Por eso aunque el virus quizá fuera inevitable, el impacto sería mucho menor si en cada país donde ha circulado existiera un gobierno de los trabajadores con economía planificada y fuertes servicios de salud pública.

Las únicas víctimas de la epidemia no son los enfermos y fallecidos, también los miles de despedidos alrededor del mundo, en Alitalia se reportan al menos 4500 despidos y es posible que en las aerolíneas y otras industrias esto se replique, tenemos que rechazar esta situación. El imperialismo no ha creado el virus pero sí sabe aprovecharlo y están determinados a hacer que los de abajo paguemos los costos. Utilizan el pánico para justificar las medidas que los benefician.

Los verdaderos intereses de los gobiernos del capital se ven cuando cancelan todo evento, prohíben y restringen el tránsito de personas entre países, pero mantienen intactos los intereses del capital al abandonar a su suerte a los obreros que tienen que seguir asistiendo a las fábricas para garantizar la producción y las ganancias de los capitalistas. Incluso, destinan parte del dinero que debería estar destinado a proteger la salud de la población a compensar las pérdidas de los empresarios que producto de la pandemia y de las medidas de contención ven afectadas sus ventas.

En Italia, uno de los países más golpeados por el COVID-19 los trabajadores de muchas fábricas al norte del país, se ha visto obligados a ir a la huelga ya que ni sus patrones ni el gobierno están dispuestas a suspender la producción en las fábricas.

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La culpa no es de las personas de origen o apariencia asiática, rechazamos las acciones y manifestaciones xenofóbicas impulsadas por la ignorancia y el pánico mediático que se han presentado en los últimos días. Es indispensable la unidad de los trabajadores del mundo para enfrentar la situación.

Pensar en la población, no en las ganancias

En los últimos días se han conocido las medidas del gobierno nacional y de algunos gobiernos locales para contener la epidemia como la Alcaldía de Bogotá y Medellín, medidas que son necesarias pero absolutamente insuficientes. Por ejemplo, respecto de los trabajadores de la empresa privada el gobierno hace meras sugerencias que dejan a voluntad del explotador la salud y la vida de los trabajadores y sus familias. Se suspenden eventos deportivos y culturales, se prohíben las concentraciones y las manifestaciones de más de 500 personas, pero se mantiene el hacinamiento en el servicio de transporte (Metro de Medellín, Transmilenio, continúan igual que siempre). Tampoco se prohíbe la concentración de obreros en las fábricas, trabajadores de call centers, etc. En el sistema educativo se descarga la responsabilidad del cuidado en los maestros sin tener en cuenta el hacinamiento en las aulas y la falta de recursos para garantizar las mínimas medidas de higiene.

Una de las medidas impulsadas desde la alcaldía de Bogotá dice “No seguiremos la lógica de aseguramiento individual, pública o privada, sino el trabajo mancomunado, por distribución territorial. Los equipos domiciliarios se van a distribuir territorialmente y harán seguimiento a los casos que se reporten sospechosos, así como a los que se confirmen y que no requieran de hospitalización”, con esto se demuestra el absurdo del actual sistema de salud y pone en evidencia el carácter parásito de las EPS. Es claro que son inútiles para atender los problemas de salud de la población y que ante un caso como el actual, es necesario que sea el Estado el que organice y centralice la atención sin discriminar entre afiliados ni menos estar esperando autorizaciones. Por eso debemos exigir que ante la epidemia deben disolverse las EPS y el dinero del que se han apropiado debe volver a las arcas públicas para financiar la contención de la epidemia, está demostrado que el régimen de subsidio a la demanda que tiene en quiebra a los hospitales no es más que un negocio.

Llamamos a que desde el Comité nacional de Paro, Exijamos al Gobierno de Duque y los gobiernos locales medidas efectivas e inmediatas como:

  • Aumentar de inmediato el personal de aseo de todas las empresas públicas y privadas que deban seguir funcionando con la contratación inmediata de nuevas personas del enorme ejército de desempleados que existe entre nacionales y migrantes.
  • Prohibir que en las diferentes entidades en las que se requiera aumentar los turnos o frecuencia del aseo se aumenten las jornadas de los trabajadores que ya existen como ya sugirió la empresa Transmilenio.
  • De igual modo que el personal de aseo, aumentar de inmediato el personal de salud de todas las IPS sin aumento de jornadas, es decir, contratando todos los profesionales disponibles incluyendo los migrantes venezolanos que acrediten su título. Necesitamos médicos, enfermeros, terapeutas sanos y para poder enfrentar la epidemia.
  • Garantizar a todos los trabajadores y trabajadoras que tengan que cumplir su labor presencialmente todos los elementos de protección como mascarillas, monogafas, gel antibacterial, etc.
  • Garantizar la atención como enfermedad laboral por la ARL a todas las personas que se infecten con ocasión de su trabajo.
  • Inyección de recursos y fortalecimiento inmediato de la red pública de hospitales, que las EPS devuelvan el dinero de la salud.
  • De ser necesario impulsar un plan de obras públicas para la construcción de hospitales y pabellones de aislamiento de pacientes, instalación de lavamanos en espacios públicos y estaciones de transporte.
  • Dotación de los insumos para la higiene de manos a todas las entidades privadas y públicas (jabones, gel antibacterial, agua potable).
  • Que las mismas medidas exigidas para los eventos masivos sean aplicadas al sector productivo donde se concentran cientos de trabajadores. Reduciendo el personal por turno o suspendiendo las labores hasta que el riesgo pase sin desmedro del salario. La producción de autos, partes metalúrgicas, textiles, etc no es una actividad vital sino para los capitalistas y explotadores que no pueden pasar un día sin ganar.
  • Ningún despido a causa de los efectos de la epidemia, no aceptamos como disculpa para recortes de personal en la industria del turismo ni ninguna otra. No puede haber despedidos por el aislamiento o la incapacidad médica. Estabilidad laboral reforzada inmediata para todos los trabajadores sin distingo del tipo de contratación. No aceptamos que los trabajadores paguemos por el desastre causado por la falta de planificación del capitalismo.
  • No a la suspensión de salarios a los trabajadores temporales o “contratistas” que requieran aislamiento o cuyas actividades no se puedan desarrollar.
  • Plan inmediato de planificación de recursos para evitar el desabastecimiento de alimentos, control estatal de todos los recursos para evitar la especulación y acaparamiento por privados
  • Control estatal e incautación de todo el material sanitario en manos privadas para evitar mafias y especulaciones con mascarillas y demás insumos.
  • Suspensión de los intereses y moratoria de las cuotas hipotecarias y demás obligaciones durante la afectación económica.
  • Moratoria inmediata de la deuda externa que se come la mitad del presupuesto nacional anual, para tener los recursos suficientes para garantizar las anteriores medidas.